Crónicas de Sergio Ried: Forest Hills

Palabra mágica que durante 68 años se identificó con el Grand Slam de Estados Unidos, originalmente US National Championships, que a partir de 1968 pasó a llamarse US Open.

Por SERGIO RIED / Fotos: ARCHIVO

Forest Hills era sinónimo del Grand Slam estadounidense, como lo es Roland Garros de los Internacionales de Francia y Wimbledon del máximo torneo británico.

El West Side Tennis Club, con sus 38 canchas de césped y un estadio para 12.000 personas, enclavado en el elegante barrio de Forest Hills en el distrito de Queens, Nueva York, fue la cuna del auge del tenis estadounidense, hasta 1977, cuando la USTA (Asociación de Tenis de Estados Unidos) decidió mudar la sede del torneo al National Tennis Center de Flushing Meadows y abandonar el West Side Tennis Club.

DESPEDIDA DE TERROR

Para la quincena del 29 de agosto al 11 de septiembre de 1977, la USTA tenía preparada una despedida con honores del West Side Tennis Club, pero desde el primer momento todo salió mal.

Rematadamente mal. Porque el campeonato no comenzó en las canchas, sino en la Corte Suprema, que obligó a la USTA a aceptar en el cuadro femenino a la transexual Renée Richards, a pesar de que había jugado cinco años como varón.

Siguiendo la ola de malas noticias, se recibió un aviso de bomba en el vestuario femenino, la suspensión de un partido por un espectador herido a bala, insultos a árbitros y con manifestaciones contra el «apartheid » por la aceptación de jugadores sudafricanos y otras contra las autoridades por el cambio de un partido de Guillermo Vilas del horario diurno al nocturno, que obligaba a tener que comprar una nueva entrada más cara.

El autor, junto al colega Rodrigo López en el West Side Tennis Club.

La presión del público obligó a mantener partidos en su horario primitivo, que terminó con el triunfo de Vilas sobre Jimmy Connors, quien, indignado por un fallo arbitral, no le dio la mano al argentino, emprendiendola contra unos fotógrafos, mientras el marplatense era subido en andas por la multitud que invadió la cancha (foto principal).

Como broche de oro, la presentación de la raqueta de doble encordado, que permitió que Mike Fishback, un jugador de bajo ranking, avanzará a tercera ronda derrotando con facilidad a Stan Smith, uno de los favoritos al título.

EL AVIÓN, EL AVIÓN

Otra tragedia que enlutó a Forest Hills fue la más insólita e increíble jamás vista en un estadio deportivo. A las 3 de la tarde del domingo 6 de diciembre de 1930, durante la final de los US Nationals, entre «Big» Bill Tilden y «Little» Bill Johnson, un avión GJL Curtis de la Armada de Estados Unidos volaba a baja altura sobre el court central del West Side Tennis Club.

Bill Tilden

Sus ocupantes, el teniente James Murray Grier, piloto de la aeronave, y el sargento-fotógrafo Joseph Telder Saxe, tenían como objetivo tomar fotos del partido, lo más cerca posible.

Cuando el avión volaba a 900 pies sobre las cabezas de las 10.000 personas que estaban en el estadio, éstas celebraban con entusiasmo las piruetas del avión, pero cuando volvía a pasar, esta vez a 500 pies, el entusiasmo se tornó en nerviosismo y temor. Y cuando el aparato sobrevoló a 200 pies sobre sus cabezas, con el fotógrafo Saxe con el cuerpo completamente afuera del avión tomando fotos, la curiosidad y emoción del público se transformaron en terror y angustia.

Ya nadie miraba el partido y muchos abandonaron el recinto. Hasta que, en el último vuelo rasante, el avión perdió estabilidad y cayó estrepitosamente en picada, detrás de las tribunas que dan a Queens Boulevard.

El estruendo fue mayúsculo y el estadio quedó casi vacío, mientras unas tres mil personas se amontonaban alrededor de los restos del avión, donde entre fierros retorcidos y un fuerte olor a aceite quemado, yacían los cuerpos destrozados del teniente Grier y del sargento Saxe. De las fotos nunca se supo.

Como dato ilustrativo, diremos qué Tilden ganó 6-1, 1-6, 7-5, 5-7 y 6-3.