Crónicas de Sergio Ried: La desconocida historia del «Viruta» González

Pocos saben que, además de las glorias del tenis chileno, Anita Lizana, Luis Ayala, Hans Gildemeister, Jaime Fillol, Marcelo Ríos, Fernando González y Nicolás Massú, existió un jugador extraordinario llamado Efraín Gonzalez, el «Viruta», que no llego a la cumbre por su adicción al alcohol y la noche.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Nacido el 4 de agosto de 1920 Efraín González tuvo una infancia llena de carencias materiales y afectivas, lo que lo llevó a rondar por el Parque Cousiño (hoy Parque O’Higgins), donde se encuentra el legendario Club de Tenis Santiago.

El pequeño Efraín no tardó en asomarse a sus courts y convertirse en «pelotero» y más tarde, gracias a su enorme calidad y talento con la raqueta, en «paleteador» de los socios del club.

Así fue desarrollando su físico y depurando su exquisita volea, reconocida por sus compañeros y rivales, como «Pilo” Facondi y Marcelo Taverne, quienes siempre me hablaban de su rapidez felina en la red y su notable volea.

Carlos «Caley» Ayala, hermano mayor de Lucho, también lo recordaba como un genio de la raqueta, pero que “se lo comió la noche”.

ESTADOS UNIDOS LO LLAMA

Tras haberse coronado campeón de Chile en mixtos con Loreto Lizana y de dobles con “Pilo” Facondi, a los 21 años tuvo una oportunidad de oro para mostrar su calidad . Fue una exhibición realizada en las canchas del Estadio de Carabineros el año 1941, a la que vinieron los campeones estadounidenses Elwood Cooke, William McNeill y el gran Jack Kramer, que cinco años más tarde ganaría Wimbledon en singles y dobles, convirtiéndose en el número uno del mundo.

«Viruta» hizo pareja con Kramer (foto principal), quien quedó deslumbrado con su calidad y le ofreció irse a Estados Unidos a seguir su carrera. A lo que el chileno respondió con una negativa.

Prefirió quedarse y seguir con la vida que lo llevó a la ruina y a una prematura muerte a los 52 años.

CALABOZO Y APODO

Como en muchos pasajes de su vida, el «Viruta» recibió el apoyo de amigos y benefactores que quisieron salvarlo de las garras del vicio y la noche.

Uno de ellos fue el capitán de Carabineros Artamidoro Véliz, que ideó una artimaña para que en los días previos a un encuentro importante se alejara del alcohol y tuviera una noche sin tentaciones: lo metía preso para que en un calabozo durmiera y se alimentará bien.

Pero ni esa ni otras ayudas lo alejaron del vicio y a los 30 años Efraín González fue atropellado por un microbus y quedó con movilidad reducida. Trabajó como canchero y “peloteador» en el club Ferroviarios y falleció a los 52 años, en la más absoluta soledad.

Sobre su apodo hay que decir que su origen viene del hecho de que cada día iba a una maderera de Vicuña Mackenna a buscar virutas, que le servían de colchón cuando dormía en la calle o bajo un puente del Mapocho.