Crónicas de Sergio Ried: Mi amigo Alain Delon

Con este artículo iniciamos una serie de publicaciones de nuestro columnista, protagonista de interesantes anécdotas con connotados personajes.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Era un frío día de invierno de 1995. Un hombre guapo y muy de sport para la época, se paseaba por los alrededores de la piscina del hotel Sheraton de Santiago, del cual yo era director deportivo y profesor de tenis. No tardó en saberse que ese hombre solitario y pensativo era el astro del cine francés por el que suspiraban millones de mujeres de todo el mundo. Era Alain Delon, que había sido el invitado de lujo del programa “Martes 13”, de Canal 13, y, para su desgracia, había perdido el vuelo de Air France que debía llevarlo de regreso a París.

Era recién miércoles y el próximo vuelo era el viernes. Y el hombre más admirado y acosado del orbe estaba solo en el desolado paraje del único hotel 5 estrellas de la época. Yo, sentado en mi oficina, junto a mis queridos courts de arcilla que habían acogido a equipos de Copa Davis de diversos países, sede de torneos y exhibiciones y mi campo de trabajo, enseñando el juego o practicando con grandes estrellas de la canción y la televisión, merced a un convenio entre el hotel y el “canal del angelito”. Pero ésa es otra historia.

Ésta es la del actor más bello y aclamado del mundo y este modesto servidor. Cerca de las 11 de la mañana y ante mi sorpresa, Alain Delon se asoma por las canchas y yo salgo a recibirlo, al tiempo que llamaba ansioso al fotógrafo del hotel para estampar este glorioso momento.

Sergio Ried y Alain Delon, con la revista Quince Cero, creación de nuestro especialista en tenis (reproducción).

Gracias a mi buen francés, por haber estado becado en París varios años, pude entablar una fluida conversación con el ídolo máximo del cine. Tenía tiempo hasta la una de la tarde, cuando funcionarios del canal lo pasarían a buscar para almorzar, así es que pude preguntarle por su afición al tenis, ya que lo había visto en el torneo de Montecarlo y en Roland Garros, pero él se apresuró en decirme que lo suyo era el boxeo y había sido el promotor de varias peleas de Carlos Monzón.

La charla continuó en la tarde y durante el día siguiente (cuando por fin apareció el bendito fotógrafo). Así pude saber de su propia boca que, pese a haber estado casado con la reina de belleza netherlandesa Rosalie van Breemen y Nathalie Delon, su gran amor fue Romy Schneider (foto principal) y de verdad noté que se emocionó al nombrarla.

La crianza de caballos trotones, su amor por los viñedos que poseía en Burdeos y el champagne Cuvee Reservee Brut de su bodega Alain Delon y la gran variedad de productos con su nombre, desde anteojos de sol, hasta cigarrillos, pasando por relojes, colleras, ropa y su línea de perfumes para varones y damas, ocupaban su tiempo fuera de las cámaras.

Me queda de recuerdo esta foto con la revista Quince Cero en sus manos y un frasco de perfume Alain Delon «eau de savage», con una nota de agradecimiento por «las horas de entretención brindadas».