Crónicas de Sergio Ried: Mi “amigo” Ben Hur

Charlton Heston, nacido John Charles Carter, una de las glorias del cine, fue también un apasionado del tenis y tuve la suerte de conocerlo y compartir con él en una noche inolvidable.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Debe haber sido entre los años 1974 y 1976 cuando yo tenía mi club de tenis en el hotel Sheraton de Saint Petersburg, Florida, USA. Ya me había forjado un nombre como tennis pro y organizador de torneos cuando me ofrecieron ser parte de una exhibición en beneficio de la Cáncer Society. Lo que no me dijeron fue que iba a ser el presentador y juez de línea de un encuentro entre las parejas de Roy Emerson con Charlton Heston contra Fred Stolle y el popular actor Bill Murray. Dos leyendas australianas del tenis y dos famosos actores que atrajeron a una multitud al espectacular ex Bayfront Center.

Me fue difícil concentrarme en el juego por estar constantemente atento a lo que hacía con su raqueta este larguirucho de mechón zanahoria. Que a decir verdad fue muy poco. Tieso, con poca movilidad y golpes muy aprendidos, sólo aportaba algunas intervenciones en la red gracias a su metro 91 centímetros de altura. Pero no se le podía juzgar porque el tenis era sólo su hobby ya que lo suyo era la actuación. 

Pasada la prueba de la presentación de los jugadores y mi rol como juez de una línea lateral, que me costó varios pelotazos del tremendo saque de Stolle, se llegó a la cumbre del evento: un coctel con la presencia de los cuatro jugadores más diversas personalidades, entre las que se contaban mis amigos Harry Hopman y Nick Bollerieri.

Después de los brindis y los discursos quedamos un grupo de rezagados encabezados por el mismísimo Charlton Heston, que aprovechó la ocasión para firmar uno de sus libros atesorado por una secretaria.

La conversación siguió y siguió para conocer el amor del intérprete de Ben Hur, Los Diez Mandamientos y docenas de otros éxitos cinematográficos. Me contó que tenía un entrenador 24/7 para practicar tenis en los momentos libres de sus filmaciones, que hacía exhibiciones y jugaba torneos de celebridades. Y no viajaba ni a la esquina sin sus raquetas. 

Esa noche la atesoro como pocas ya que hasta hoy cuando veo sus películas recuerdo que estuve con él. Aunque esa noche también marcó un hito en mi carrera de periodista porque compartí con el gran Harry Hopman, el hombre que como capitán y formador, ganó 22 Copas Davis para Australia. Y junto a él con Roy Emerson, uno de los mejores tenistas de la historia.