Crónicas de Sergio Ried: Mi semana catalana

Barcelona siempre fue un verdadero imán para mí. Será porque siempre fui hincha del Barça, por mi admiración de Dalí, Gaudí y Miró. No lo sé, pero sí sé que cuando el preparador físico de Álex Corretja, Salvador Sosa, me hizo una invitación para visitar la Ciudad Condal para hacer un completo reportaje a la famosa Armada Española del tenis, no titubeé un instante en aceptar la oferta.

Por SERGIO RIED / Fotos: ARCHIVO

Todo comenzó una noche de mayo de 1997 en el Hotel Warwick de París, cuando después de una larga jornada en Roland Garros fuimos con mi esposa Frieda a comer a un restaurante de la Rue d’Artois, donde cenaban muchos de los tenistas famosos. Después de la comida cruzamos la calle para juntarnos con Pato Rodríguez, que como todos los entrenadores y jugadores «ricos», alojaba en el Hotel Warwick, de cinco estrellas. A la conversación se unió el prestigioso preparador físico español Salvador Sosa, que en ese momento trabajaba con Alex Corretja. El tema, por supuesto era el tenis, sus entretelones y los nuevos métodos de entrenamiento.

Hasta que, de pronto, nos encontramos hablando de la Armada Española y de su creador, mi gran amigo William «Pato» Álvarez. Al ver mis amplios conocimientos de la materia, Sosa me hizo una invitación para visitar Barcelona y hacer un amplio reportaje sobre este reputado grupo de jugadores, que de la noche a la mañana había puesto a España a la cabeza del tenis mundial.

Salvador Sosa

Terminado Roland Garros y tras un viaje de dos semanas por Europa, llegó Wimbledon, desde donde llamé a a Sosa para confirmarle la fecha de mi viaje.

Una semana más tarde estábamos con Frieda en el cómodo Hotel Alimara en el Mont d’Hebron, frente al recinto donde se jugó la competencia de tenis de los Juegos Olímpicos de 1992. Allí mismo funcionaba la Federación Catalana de Tenis, donde tuve la primera entrevista de las muchas que vendrían en los próximos 10 días de este maravilloso periplo por la hermosa capital de Cataluña.

Entrenadores, dirigentes, preparadores físicos y hasta una mañana entera con el gran Manolo Orantes (foto principal), con el que seguí una larga amistad.

Era obvio que el plato fuerte iba a ser Alex Corretja, que cumplía sus últimas semanas de recuperación de una lesión, en su linajudo club de Sant Cuga, donde tuvimos un histórico encuentro. Pero esa es otra historia.

Visitas al Real Barcelona Tenis Club, escenario del centenario torneo del Conde Godó, donde me recibió mi amigo el periodista y relacionador público del club, Pedro Hernández, quien me llenó de libros, folletos y recuerdos. Y para culminar este viaje de ensueño, dos entradas al Camp Nou para ver al Barça de Rivaldo ganarle al Betis.

Todo esto documentado en portada y páginas centrales de Quince Cero, de agosto de 1997.