Crónicas de Sergio Ried: mi Tour de France

Un recuerdo inolvidable de mis anécdotas de periodista itinerante fue el haber seguido dos etapas del Tour de France, la carrera ciclística más importante y emocionante del mundo.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Como corresponsal del Diario Ilustrado de Santiago, durante los años de becario en París, tuve la oportunidad de realizar múltiples entrevistas a famosas figuras de diversa índole, de jugar tenis en linajudos clubes, de asistir a Roland Garros, de ver todos los partidos del Racing y el Stade Francais de París (hoy refundidos en el PSG) en el estadio del Parc des Prince y a vivir dos etapas del famoso Tour de France en la camioneta de L’Equipe, el diario deportivo más prestigioso del mundo.

Todo gracias a mi padrino periodístico, don Alberto Buccicardi, que me abrió las puertas del Diario Ilustrado y más tarde las de L’Equipe, cediéndome la corresponsalía en Chile de dicho matutino y luego presentándome a su director, Jacques Ferran, uno de los más emblemáticos periodistas deportivos de Europa.

Muy pronto, monsieur Ferran me cobijó bajo su alero convirtiéndome en su «protegé», dándome la oportunidad de asistir a grandes eventos deportivos y a seguir dos etapas del Tour de France montado en la camioneta de L’Equipe, uno de los auspiciadores de la legendaria prueba ciclística.

La más recordada de las etapas fue el descenso de los Alpes Marítimos a Mónaco, que tenía la meta en el estadio Louis I del Principado. Escenario propicio para uno de los momentos más recordados de la historia del Tour, con dos de los más emblemáticos ciclistas de Francia, el controvertido Jacques Anquetil y el ídolo del pueblo, Raymond Poulidor.

Bajando por las escarpadas montañas que conducen a la Costa Azul a una velocidad endemoniada, llegaron a la pista de ceniza del estadio monegasco con Poulidor aventajando a su enconado rival por un par de metros, lo que lo llevó a alzar los brazos en señal de victoria al cruzar la meta, mientras los otros cinco corredores seguían con su frenético pedaleo.

Terminada una vuelta fue Anquetil quien levantó los brazos al cruzar la meta, porque Poulidor se olvidó que había que dar un giro a la pista. Eso fue vital para que el mal amado Jacques conquistará su quinto título en el  Tour y Poulidor finalmente perdiera la corona por ¡cinco segundos!

Inolvidable.