Crónicas de Sergio Ried: Segundo servicio

El increíble caso del doctor Richard Raskind y la tenista Renée Richards.

Por SERGIO RIED / Fotos: ARCHIVO

Cuando esa mañana de sábado estival en Florida me llamó mi amigo Jack Ellison, editor deportivo del diario Saint Petersburg Times, para invitarme a una exhibición de la controvertida tenista Renée Richards con la cubana-americana Judy Álvarez, en la vecina ciudad de Tampa, no pensé que el viaje iba a ser tan fructífero.

Porque me dio la posibilidad de conocer y entrevistar en exclusiva para la revista Estadio, a la tenista transgénero que revolucionó a este deporte.

Todo sucedió cuando entre partido y partido compartimos un almuerzo, que dio origen a un interesante reportaje.

Mi pasaporte para compartir con este increíble personaje fue una foto de ella, cuando era Richard, en que aparecía con el equipo de tenis de la Universidad de Yale. Intrigada por la foto que le mostré, accedió a conversar largamente conmigo sobre su vida y su batalla con la sociedad.

¿QUIÉN ES ELLA?

Es la pregunta que se hicieron millones de estadounidenses que vieron cómo está mujer sin pasado tenístico y totalmente desconocida, ganaba un torneo en La Joya, California, venciendo en la final a una jovencita que era una gran promesa del tenis norteamericano.

Por eso no extrañó que el padre de la chica le pidiera a un amigo periodista, de una radio de San Diego, que averiguara quién era está mujer de 36 años, 1 metro 93, que calzaba zapatillas tamaño 46 y era una completa desconocida en el mundo del tenis. Porque creía que no era posible que está mujer que no tenía un pasado tenístico, ni como juvenil, ni universitario, ni senior, de la noche a la mañana llegara a un torneo y barriera con todas sus rivales.

El periodista no tardó en saber que esta Renée (renacida en francés) Richards, no era otra que Richard Raskind, un conocido oftalmólogo con consulta en Manhattan, Nueva York, que de la noche a la mañana y sin aviso, cerró su oficina y desapareció del mapa, sin dejar rastros.

Además, el reportero supo que en su juventud este Richard Raskind, nacido el 19 de agosto de 1934, había sido capitán del equipo de tenis de la Universidad de Yale en 1954, su último año de universidad, y que, una vez egresado, se casó, tuvo un hijo y más tarde llegó a ser campeón nacional en mayores de 35 años.

Todo esto hasta que reapareció en California en julio de 1976 como Renée Richards, donde comienza esta historia.

Renée Richards cuando era el doctor Richard Raskind.

VAMOS A LA CORTE

Despues de su polémico triunfo en La Joya, su carrera como tenista mujer estuvo llena de obstáculos, ya que la WTA (Women Tennis Association) la separó de sus torneos y le prohibió jugar el US Open por negarse a pasar las pruebas olímpicas del test de cromosomas. Renée se negó a ello, aduciendo que esa no era la forma de determinar el género, dados los enormes avances de la medicina.

La tenista apeló de su castigo ante la Corte Suprema de Nueva York, logrando revertir la decisión en 1977 y pudo seguir jugando torneos de la WTA. Pero, según me contó ese día en Tampa, ya había perdido toda la potencia en su saque y sus golpes de fondo, inusuales en el tenis femenino. Así y todo, alcanzó a llegar al número 22 del ranking WTA antes de retirarse con 46 años. Como coach dirigió unos meses a Martina Navratilova y a algunas figuras jóvenes.

En todo caso, este personaje es único en la historia del tenis, ya que como varón amateur jugó el US Open en Forest Hills los años 1955, 56, 57 y 1960 y como mujer profesional desde 1977 a 1981.

La película “Second Serve” (“Segundo servicio”), en la que la actriz británica Vanessa Redgrave hace los papeles del Dr. Raskind y de Renée Richards, pasó por los cines sin pena ni gloria.

Hoy, Renee retomó su profesión y juega o dirige a algunas figuras jóvenes.