Crónicas de Sergio Ried: Steffi, la mejor de la historia

Por juego y por títulos, Stefania María Graf, conocida como Steffi Graff, es la máxima estrella mundial del tenis femenino.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Desde luego, Steffi Graf es la única tenista, mujer u hombre, en hacer un Golden Grand Slam, que consiste en ganar los cuatro grandes en un mismo año calendario y además ser medallista de oro olímpico ese mismo año.

Todo ello lo consiguió la alemana en 1988, al derrotar a Chris Evert, en la final de Australia; a Natasha Zvereva, en Roland Garros; a Martina Navratilova, en Wimbledon, y a Gabriela Sabatini, en el US Open y en la final de los Juegos Olímpicos de Seúl.

Si a ello agregamos que ganó cuatro Abiertos de Australia, siete Roland Garros, seis Wimbledon y cinco US Open y un total de 72 torneos WTA, se justifica que el año 1999 Associated Press la haya designado «la mejor tenista del siglo XX».

DE NUEVA YORK AL SHERATON

Tuve la suerte de conocerla personalmente la tarde del 2 de septiembre (natalicio de mi padre) de 1993, cuando durante el US Open, paseando por la Quinta Avenida en Manhattan con mi pupilo y amigo Juan Núñez, éste vio a Steffi cruzando la calle y le gritó «Estefanía, Estefanía».

Ella se volteó y detuvo sus largas zancadas, esperando que nos uniéramos a ella. Tras una breve conversación, Steffi aceptó ir a tomar un café a la cercana Trump Tower, donde en medio de la conversación, aproveché de hacerle varias preguntas sobre su vida y su carrera, que luego darían lugar a una larga crónica en mi revista Quince Cero.

Por rara coincidencia, tres meses después, el 3 de diciembre, iba a tener mi segundo encuentro con ella, esta vez en el Hotel Sheraton de Santiago, donde yo era el tennis pro.

Steffi iba a jugar una exhibición en el Estadio Nacional con Jana Novotna y había llegado de incógnito a Chile, tres días antes de lo programado, para pasar un par de días tranquila con su novio, el piloto de Fórmula Uno Michael Bartels, con tan mala suerte que el segundo día alguien la vio en el Parque Arauco y se destapó la olla.

Steffi Graf y su entonces novio, el piloto de Fórmula Uno Michael Bartels.

El hotel se llenó de periodistas y curiosos y con ello se terminó la paz y tranquilidad que buscaba la pareja. Aunque siguió de incógnito y el hotel continuó negando que ella estuviera ahí, esa mañana supe por un garzón, que en ese momento se encontraba en un salón con su coach, el gran tenista chileno Toño Fernández (hijo de Carmen Ibarra), a la espera de un auto que la sacaría por la puerta de atrás para ir a entrenar.

Sin demora, fui al salón donde estaba ella y Toño, que me saludó cariñosamente y me la presentó. Yo le recordé el episodio de Nueva York y al ver que yo era amigo de Toño, aceptó mis preguntas y que le tomara unas fotos. Todo lo cual fue publicado en exclusiva en Quince Cero.

La exhibición la transmitimos por Mega con Milton Millas, bajo un cielo amenazante, que al transformarse en lluvia, hizo que el dobles entre Steffi con Hans Gildemeister contra Novotna y Guillermo Vilas, que cerraba el espectáculo, tuviera que jugarse a sólo nueve games.