Crónicas de Sergio Ried: “Un viaje a mi ciudad de origen”

Desde que vi mi apellido con caracteres destacados en un mapa de Europa, se despertó en mí la necesidad de ir a conocer esa pequeña ciudad centro europea.

Texto y fotos: SERGIO RIED

En el mapa se veía muy cerca de Munich, Alemania, y de la maravillosa Salzburg. No tardé en comentar mi  descubrimiento con mis hijas y unos parientes Ried, llevándome la sorpresa de que todos ellos ya habían visitado este poblado de 20 mil habitantes, situado en la  Alta Austria, llamando Ried. 

De inmediato me puse en campaña para conocer esta ciudad cuyo nombre completo es Ried Im Innkreis. Acudí a la embajada de Austria en Santiago y en mi condición de periodista recibí una invitación para visitarla por tres días. Escogí una fecha mayo, una semana antes del campeonato de Roland Garros, al que yo asistiría como todos los años. 

Mi viaje a la cuna de mis ancestros comenzó en Zurich, en la casa de mi hija Rosemarie, a quien visitaba casa vez que estaba en Europa. Continuó tras dos horas de tren a Salzburg donde pase tres días maravillosos visitando la casa de Mozart, el castillo de la  familia Von Trapp, de la película La Novicia Rebelde, y la fábrica de autos Formula 1 Red Bull.

De ahí otras dos horas de tren para llegar a mi ciudad de destino.

REGRESO Al PASADO

Una leve llovizna me acompañó desde la estación de trenes hasta la Alcaldía de Ried Im Innkreis, donde me recibió con gran hospitalidad Ingrid, una amable funcionaria. Me presentó al alcalde, la máxima autoridad de la ciudad, quien tras una breve conversación me dio a conocer el itinerario que tenía preparado para mi visita.

De ahí a instalarme en el acogedor hotel, que sería mi albergue durante dos días y luego en la 4×4 de mi anfitriona, al estadío del SV. Ried, equipo del que, afortunadamente, el marido de Ingrid era el ayudante del entrenador. Conversación de fútbol y del empate que su club había conseguido ante el Milan en la Copa Europa. 

Fotos varias, compras de camiseta, bufanda y llaveros del equipo y a continuar con las visitas. Esta vez guiado por el Director de Turismo de la ciudad. Con él conocí la Cervecería Ried, que desde 1536 produce una amplia variedad de cervezas de consumo local y exportadas al restos de Europa, especialmente a España. 

Luego a la fábrica de esquís, partes de avión y raquetas Fisher, la iglesia, el museo y la calle principal que cuenta con el único semáforo de la ciudad.

LA GUINDA DE LA TORTA

El día siguiente lo consagré a pasear por mi cuenta y a solazarne viendo mi apellido por todas partes. Farmacia, banco, correo, compraventa de autos y hasta el Partido Socialista llevaban mi nombre.

Como plato de fondo la tradicional fiesta anual de la ciudad, que ese año en homenaje a mi visita, llamaron «Ried en Ried «.

A esta fiesta acudieron las dos únicas chilenas residentes en la ciudad. Catalina Evans de Concepción, que conoció a su marido cuando trabajaba en Celulosa Arauco, y Mireya Salazar, de Santiago, casada con un joven hombre de negocios que conoció en un pub de Plaza Italia.

De recuerdo, fuera de mi querido llavero con la camiseta del SV Ried, están los testimonios fotográficos de mi visita al lugar de donde probablemente provengo.

Salud con una deliciosa cerveza. 

Ried, ¡por supuesto!