Crónicas de Sergio Ried: una tarde con Eusebio

Cuando un intento falla, pero la casualidad te devuelve la oportunidad.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Ya había hecho un intento de entrevistar a Eusebio, el astro máximo del fútbol portugués y mundial, cuando el barco que me llevaba a Francia a cumplir con una beca, hizo escala en Lisboa. Desgraciadamente ese intento no prosperó, porque la estadía en ese puerto era de sólo un día.

Pero años más tarde, en 1983, tuve la oportunidad cuando gracias a una invitacion de la línea aérea SAS pude pasar tres días en Lisboa.

El primero de ellos recorriendo lugares emblemáticos de la hermosa capital portuguesa y aprovechando de ir al cine a ver «Missing», película que había sido prohibida en Chile.

Al día siguiente, leí en el diario que se estaba disputando un torneo de tenis en el Estadio da Luz, el mismo donde Benfica hace de local y donde Eusebio escribió sus páginas más gloriosas.

GRACIAS LLUVIA

Instalado en las canchas de tenis y saludando a varios tenistas amigos del circuito ATP, ya me había olvidado de Eusebio, cuando comenzó a llover y se suspendieron los partidos. Era la oportunidad para conocer el gran complejo deportivo que albergaba a todas las ramas del Benfica.

Y caminando sin rumbo veo que en una cancha de fútbol, que era un lodazal, entrenaban unos jovencitos del club más popular de Portugal. Y al acercarme me doy cuenta que el entrenador era nada menos que… Eusebio.

Terminado el entrenamiento, me acerco a la “Pantera Negra”, me presento y uso mi pasaporte infalible: «Soy de Chile y amigo de Fernando Riera». Los ojos le brillaron, me tomó del hombro y me pidió que lo acompañará a los vestuarios. Allí le hice una de mis mejores entrevistas.

Y como guinda de la torta, Eusebio me pide que lo espere un cuarto para las tres de la tarde para que veamos el partido del Benfica contra el Sport Marítimo, uno de los colista del torneo.

Lo esperé dónde me había dicho y justo a la hora convenida se baja de un lujoso coche, le arroja las llaves a un funcionario del estadio y me dice que entremos a su palco.

Ganó el Benfica 7-1, pero ese es un detalle.

Lo importante es que estuve 90 minutos sentado al lado de Eusebio da Silva Ferreira, que, según FIFA, ha sido uno de los 15 mejores futbolistas de la historia.