Crónicas de Sergio Ried: una tarde en Roland Garros

Tenía planeado ver las dos semifinales, aquella tarde primaveral en París, pero mi amigo Jaime Pinto dispuso otra cosa.

Por SERGIO RIED / Foto: ARCHIVO

Nunca olvidaré aquella soleada tarde de mayo en París, cuando, disfrutando de una beca del Ministere des Affaires Etrangeres de Francia, tuve la oportunidad de asistir al campeonato de tenis de Roland Garros. Gracias a un pase de invitado que me consiguió mi querido amigo Patricio Rodríguez, pude ver gran parte del torneo galo.

En aquellos tiempos, se disputaba una competencia de consuelo entre aquellos jugadores que habían perdido en primera ronda del cuadro principal. Y entre ellos estaban Ernesto»Potoco» Aguirre y Jaime Pinto Bravo.

Pato Rodríguez había sorteado dos rondas antes de caer en tercera con el australiano Ken Fletcher.

Jaime Pinto tras ser derrotado en el debut por el croata Nicki Pilic, avanzaba a paso seguro en este torneo que se jugaba en paralelo con el main draw y estaba en semifinales contra el siempre complicado y difícil colombiano radicado en España, William Pato Alvarez.

Jugaban en la cancha más cercana al estadio principal, hoy llamado Phillipe Chatrier, donde se disputaba una semifinal del torneo entre el local Pierre Durmon y el gran Manolo Santana.

Mis intenciones eran ver un rato a Jaime y luego el partido del court principal, que se disputaba a la misma hora. Pero la lucha entre Jaime y Pato demoraba más de lo normal, debido a que ambos devolvían y devolvían de fondo de cancha en medio del viento y el calor que hacían que el polvo de ladrillo volará.

Después de un largo primer set que ganó Pinto en más de una hora de juego, hice mi primer amago de irme al vecino estadio donde los vítores, aplausos y cánticos me llamaban, pero mis planes se frustraban ante los ruegos de Jaime que pedía que por favor me quedara.

El tiempo avanzaba y el partido de Santana con Darmon se ponía cada vez más excitante a juzgar por el griterío, en tanto yo sentado en una banqueta veía como mis amigos seguían y seguían pasando pelotas. Habían pasado cerca de tres horas cuando Jaime logró sellar el partido en el tercer set.

Un abrazo y a correr al court central para ver algo del partido de Manolo y Darmon, pero solo vi los abrazos entre ambos. El francés Darmon había dado la sorpresa del torneo ganando al ídolo español en cinco emocionantes sets.

Al día siguiente Pinto perdía la final ante el danés Torben Ulrich y en el court central, Roy Emerson se consagraba campeón ante Pierre Darmon.

Por suerte jugaron a distinta hora y pude ver los dos partidos.