Crónicas, entrevistas y reportajes musicales desde el lado salvaje

La autora Johanna Watson lanzó en febrero pasado “Lado B”, su primer texto de literatura musical, editado por Ocho Libros, en que resume veinte años de carrera escritural en diversos medios de comunicación.

Por RODRIGO CABRILLANA / Foto: ARCHIVO

Johanna Watson desde sus inicios fue de aquellas noteras intrépidas que iba al fondo, a la sustancia y al meollo del asunto que debía reportear. Siempre jugada, siempre enérgica, sus tempranos textos ya despertaban esa pasión profunda que Johanna percibe por la música, el arte sonoro que conoció estrechamente con la radiocasette que desde niña portaba en la cabecera de su habitación.

De hecho, sus primeras experiencias escriturales las forjó en bloc de notas, en papeles sueltos, cuadernos, y cuando irrumpió la tecnología masiva de la computación, los blogs y las redes sociales fueron provechosas plataformas virtuales que a Watson le permitieron llevar sus textos a una comunidad de lectores mucho más diversa. Escritos que, además, comenzarían a forjarse como la base literaria de lo que sería años más tarde su primer libro: “Lado B”.

Porque “Lado B” resume en 350 páginas y de forma muy didáctica, lo que fueron los inicios de Johanna Watson en la crónica musical mediática. Son reportajes, crónicas y entrevistas a distintos actores de la música nacional e internacional, pero forjadas desde su lado más genuino y elemental, es decir, versiones conceptuadas desde su edición más prístina, aquellas que no han sido publicadas en su totalidad. Textos donde además se exhibe la gran capacidad literaria y periodística que desarrolla la autora.

En ese sentido, lo que encontramos al recorrer las numerosas páginas del libro, es un popurrí de temas y llamativos textos que nos llevan a viajar intensamente por los diversos mundos musicales que nos describe Watson. Los que también se pueden leer y estudiar aleatoriamente desde la posición más cómoda para el lector, que puede comenzar con un artículo impreso en la sección chilena, como el célebre reportaje a “Vida de Perros” de Los Bunkers, y luego adentrarse sin problemas en los escritos que dan cuenta de múltiples entrevistas, como, por ejemplo, la nota que Johanna sostiene con Vince Neil, el eximio vocalista de la banda estadounidense, Motley Crue.

La sección “Zombie Eaters” nos remite al rock anglo y nos entrega interesantes artículos de conciertos celebrados en Chile y cómo no, una vistosa mirada de la estrecha historia que Faith No More y Mr. Bungle han construido con nuestro país. Conversaciones con el bajista Billy Gould y con el guitarrista Trey Spruance dejan al descubierto esa predilección de Johanna por estas materias que perfectamente podrían ser parte de una futura y exclusiva entrega textual.

Asimismo, la sección “Siempre es hoy: Argentina”, nos aventura en los recorridos y narraciones de Watson por Buenos Aires, donde nos sitúa puntualmente en calles y lugares esenciales que fueron testigos de la vida musical de destacados compositores y músicos trasandinos como son: Charly García, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati.

Barrios, edificios, casas, pubs y salas de ensayo que van transitando mientras Johanna nos introduce en un detallado y delicado relato, donde el afán de investigación que desarrolla la escritora la lleva una y otra vez a dar con cada sitio que forma parte fundamental de esta historia.

De la misma forma, entrevistas con otros próceres como el periodista Sergio Marchi y los músicos Nito Mestre, Daniel Melero, Fabiana Cantilo, Benito Cerati, Palito Ortega, Bersuit Vergarabat y Sandra Mihanovich terminan de configurar una amplia mirada a una tradición de la música que tiene su germen en la República Argentina, pero que igualmente ha influenciado enormemente la escena popular de otros países de la región como Chile, Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador.

En tanto, la sección “Corazones Rojos” que nos interna en la música y la cultura chilena, inicia con una aclamada e íntima crónica sobre cómo la autora llega a interactuar con el destacado antipoeta Nicanor Parra, en su casa de Las Cruces, para proseguir con otros ilustres relatos entre los que destacan los textos sobre Jorge González, el recital de Los Prisioneros en el Estadio Nacional durante sus conciertos de regreso el 2001, y el artículo que Johanna plasma sobre una presentación que hace el grupo de Concepción, Los Tres, en un recinto carcelario para mujeres.

Todos tienen la particularidad de que están narrados en primera persona, y en los que también se evidencia la absoluta devoción e inclinación que la autora tiene por el arte de la música nacional.

Mientras que, las entrevistas con Claudio Parra, Cecilia La Incomparable, Mauricio Redolés, Claudio Narea, Denise de Aguaturbia y otros tantos más, completan un apartado que resume de muy buena forma diversas visiones que los músicos sostienen sobre los temas políticos, culturales y sociales que son parte de la contingencia noticiosa del Chile actual.

De igual modo, la sección “Florecita Rockera”, que culmina con una entrevista a la banda colombiana Aterciopelados, marca el fin del peregrinaje musical que Johanna Watson nos obsequia en “Lado B” y que nos lleva a un caminar extenso por parajes melódicos que esta tejedora de historias surte desde sus más variadas trincheras.

Porque “Lado B” no muestra solamente a la periodista, a la reportera, a la investigadora que es Watson, sino que también te encuentras con alguien que ama profundamente la música, que respeta y admira a sus cultores y sobre todo que se inspira en ellos y sus imaginarios para edificar su propia obra literaria musical que ya comienza a emerger.

Pongan atención con Johanna Watson Pantoja, un nuevo talento que dice presente en las letras del periodismo musical chileno.