De terror: las emergentes drogas mortales

Las sustancias psicoactivas pueden causar la muerte incluso en pequeñas cantidades.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

Expertos forenses advierten que las nuevas drogas psicoactivas pueden provocar la muerte si se consumen incluso en cantidades pequeñas, por lo que constituyen un problema de salud pública mundial.

La española Violeta del Fresno, doctora del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, y participante en el VII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Patología Forense (Sepaf) que se celebró en Sevilla, explica que se trata de un grupo “muy variado” de sustancias con “mucha heterogeneidad de estructuras y de mecanismos de acción” y que, aunque no son las más prevalentes en el consumo, “sí que son un importante riesgo de salud pública”.

La cocaína y el cannabis se siguen consumiendo en mucha mayor cantidad, pero el problema aparece cuando estas sustancias se adulteran y, “al ser modificadas estructuralmente, tienen un mecanismo de acción más potente y es más fácil que se produzca una intoxicación”.

Del Fresno explica que entre estos productos se encuentran catinonas sintéticas derivadas de anfetaminas, piperazinas que imitan los efectos del éxtasis, triptaminas, cannabinoides sintéticos o benzodiazepinas de nueva generación.

La característica común a todos ellos es que son fáciles de adquirir y que son peligrosas. “Si cualquiera hace una búsqueda en Internet, las puede comprar”, dice la experta, que añade que “les ponen colores y nombres muy llamativos, y funciona como una tienda con un carrito de compra”, que se convierte en un proceso “atractivo”.

Se presentan como si fueran algo más inofensivo, con nombres como sales de baño o “spicy”, así como una alternativa a las drogas ilegales, por lo que los expertos realizan un llamamiento, además de a no consumir este tipo de sustancias, a no comprar por estas vías porque no se sabe lo que se está comprando”.

“Realmente es peligroso, no es ningún juego y hay que tener cuidado con estas sustancias que pueden producir la muerte de la persona incluso en concentraciones pequeñas”, afirma Del Fresno, quien advierte que “como son tan novedosas no se dispone de muchos datos en cuanto a la toxicidad” y que “no existe un rango seguro” de consumo.