Declaran al mundo libre de armas químicas

El anuncio se hizo después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciara la destrucción de todas sus reservas de armamento de esa naturaleza.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: TWITTER

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) informó oficialmente que todos los arsenales declarados de estos agentes tóxicos fueron “irreversiblemente destruidos”, después de que Estados Unidos anunciara haberse deshecho de sus últimas reservas.

El presidente Joe Biden anunció la destrucción de unas 500 toneladas de agentes químicos letales almacenados en la planta piloto de Destrucción de Agentes Químicos de Bluegrass, en Kentucky, con lo que se completó un proceso iniciado en 1997, tras la firma de la convención global que buscaba erradicar estas armas.

La destrucción de un último cohete con gas sarín significa que el ciento por ciento de las armas químicas declaradas en el mundo ya han sido ya destruidas.

Fernando Arias, el jefe de la OPAQ, afirmó que “la destrucción de toda la existencia de armas químicas declaradas es una etapa importante. Estados Unidos era el último de los ocho países que destruyeron sus arsenales declarados de armas químicas en virtud de la Convención sobre Armas Químicas firmado por casi 200 naciones y que prohíbe la posesión, producción y el uso de estas armas en el campo de batalla”.

Las armas químicas se utilizaron con efectos terribles durante la Primera Guerra Mundial. Allí, más de un millón 300 mil soldados estuvieron expuestos a armas químicas y 100 mil murieron directamente como consecuencia de ataques químicos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, naciones de todo el mundo se abastecieron de armas químicas, por si volvían a utilizarse. Nunca se desplegaron en el campo de batalla, aunque las fuerzas nazis utilizaron gases venenosos para asesinar a miles de personas en campos de concentración.

“Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia almacenaron grandes cantidades. En 1990, EEUU tenía más de 30 mil toneladas, y Rusia, probablemente unas 40 mil toneladas”, dice David Koplow, profesor de Derecho de la Universidad de Georgetown, en Washington.

En 1997, el Senado estadounidense ratificó la Convención sobre Armas Químicas, bajo la administración de Bill Clinton.

¿Por qué, entonces, Estados Unidos tardó tanto tiempo en eliminar sus armas químicas?

“Las propias armas eran difíciles de manejar. Contenían sustancias químicas y explosivos mortales embutidos en un proyectil de artillería, un cohete o una bomba. No estaban diseñadas para ser desmontadas y muchas se fabricaron hace décadas, lo que las hacía frágiles y poco fiables”, explica Koplow.

Señala que también estaba el propio proceso de eliminación. La práctica del Ejército era incinerar los agentes, pero en algunos lugares la población local se resistía, por temor a una contaminación peligrosa, “así que hubo que desarrollar técnicas totalmente nuevas. El agente mostaza, por ejemplo, se descomponía mediante bacterias, y el sarín se desactivaba químicamente antes de ser destruido”.

Por último, Koplow reconoce que el programa de destrucción “también estuvo plagado de financiación insuficiente y mala gestión. La dirección del programa cambió en repetidas ocasiones y nunca se tomó tan en serio como debería. El resultado fue que el programa se prolongó tanto que Estados Unidos violó el tratado durante varios años. Pero esto terminó finalmente”, concluye.