Demasiado Pinilla para tan poca “U”…

El colista del torneo frenó a los azules con un empate que tuvo al ex goleador universitario como protagonista. El modesto cuadro nortino mostró las limitaciones de funcionamiento de la “U” y su falta de respuestas cuando Walter Montillo no conecta todos los circuitos de su talento.

Nadie como Mauricio Pinilla conoce mejor el alma de la “U” ni siente tan suyas las vicisitudes de un equipo que, a despecho de sus tres victorias sucesivas, sigue en busca de una identidad futbolística que trascienda a los aciertos individuales que, hasta ahora, sostienen el discurso del técnico. El goleador errante, amado y odiado por los mismos hinchas que enmudecieron este domingo en el Nacional, fue protagonista esencial de un empate que volvió a descubrir las inconsistencias tácticas y las fragilidades de un equipo que queda huérfano cuando Walter Montillo no logra conectar los circuitos colectivos, como sucedió ante el aplicado elenco nortino.

Ya resuelto el 1 a 1 que suena a gloria para el colista del torneo, queda la interrogante de lo que habría sucedido si Coquimbo no hubiera planteado el partido con tanta cautela como respeto al rival. La U había sido levemente superior durante el primer tiempo, gracias a la movilidad de Aránguiz y la ambición que mostró Zacaría en su constante proyección por la izquierda. En ese lapso, Coquimbo se protegió defensivamente y le entregó pocas opciones a dos buenos delanteros como Farfán y Pinilla.

En la evidencia del juego y la dinámica de una lucha más intensa que llamativa, sorprendía el equilibrio entre un pretendiente del título y un adversario modesto de innegables limitaciones a la luz de su ubicación desmedrada en la tabla. Apenas iniciado el segundo lapso, sin embargo, un centro desde la derecha del ataque azul le cayó demasiado libre en el área a Aránguiz y Pablito clavó una volea afortunada que golpeó en el poste antes de convertirse en festejo para los 18 mil hinchas azules.

Si allí parecía abrirse el cauce a un domingo de celebración para la U, el reacomodo táctico de Coquimbo así como su cambio de actitud llevaron la historia a otro desenlace. Mientras los nortinos sumaban precisión y manejo del balón con el ingreso de Manríquez y Figueroa, al frente el argentino Caputto volvía a nublarse en sus ajustes para reactivar la búsqueda de triunfo. Si ya era escaso el aporte de Larrivey, la entrada de Guerra y Henríquez aumentó una confusión que, inevitablemente, repercute en otros sectores del campo.

Y en la zaga, sobre todo, donde la presión visitante desnudó la vulnerabilidad de Rodríguez por su banda, así como la falta de oficio de la dupla debutante de Carrasco y Casanova. En ese vaivén, Coquimbo apeló a su llave maestra y predecible: los centros aéreos. En uno de los tantos envíos que arreciaron sobre la media hora, uno desde la izquierda sobró increíblemente a Carrasco y Pinilla -quién otro- estaba allí para anotar el empate tras acomodarse y fusilar al seleccionado De Paul.

Y en rigor pudo ser peor, porque en último minuto el mismo Pinilla ganó otra pelota aérea y el portero salvó sobre el travesaño. Era el peor momento de la U y ya no había tiempo más que para las disculpas habituales en el vestuario. “Yo soy inmortal”, declaró después Pinilla, en una suerte de balance personal de un episodio que le inhibió de festejar frente a esta U -inestable, limitada y frágil- que conoce desde las entrañas y que tras el gol le produjo la contradictoria sensación de dolorosa alegría…

PORMENORES

Estadio Nacional. Público: 16 mil personas. Árbitro: Juan Jara.

U. DE CHILE: De Paul, Rodríguez, Carrasco, Casanova, Zacaría, Espinoza, Aránguiz, Galani, Cornejo, Montillo, Larrivey. DT. H. Caputo.

COQUIMBO UNIDO: Cano,Berardo, González, Pereyra, Osorio, Abrigo, Abdala Aravena, Farfán, Vallejos, Pinilla. DT: Germán Corenggia.

Goles: 61′ Aránguiz, 72′ Pinilla.