Diez comunicadores (as) del rock: Alfredo Lewin

El ex frontman del grupo Diva, inició fortuitamente a comienzos de los 90 una prestigiosa carrera comunicacional en diversos medios nacionales e internacionales que elementalmente lo instalaron como uno de los principales conductores y referentes del periodismo sobre la música rock en Chile y también en Latinoamérica. Éste es el primero de diez artículos sobre comunicadores y comunicadoras locales que han sido inspirados por la estética y los diferentes estilos provenientes del rock.

Por RODRIGO CABRILLANA / Foto: JOTA JIMÉNEZ

Si hay una característica que define a Alfredo Lewin Arroyo, es su versatilidad para adaptarse a diferentes contextos relacionados con la comunicación en general, ya sea en lo periodístico, lo literario y también en lo académico.

De hecho, sorprende contemplarlo en el Instituto Chileno-Británico de Cultura, como un experimentado erudito, de naturaleza docta, dictando charlas abiertamente sobre la historia del rock y haciendo múltiples relaciones con el imaginario de la literatura y la cultura pop contemporánea, a una audiencia que se mezcla afablemente entre sus seguidores del mundo radial y el público estudiantil de la casa que lo alberga.

Una ocupación que finalmente afianza a Alfredo en uno de los tantos y numerosos cometidos culturales que ha ido apuntalando con los años y que lo sitúan como ese personaje carismático, versado y que prácticamente está abierto a conversar de estos y otros importantes temas en cualquier escenario mediático, didáctico o formativo en que sea requerida su presencia.

Porque Alfredo Lewin finalmente es como ese viejo profesor universitario que te enseñó sobre rock de manera informal a través de la tevé y las radioemisoras por muchos años y que, a la vez, es completamente admirado y respetado por todos aquellos que lo escuchan y acompañan.

“Alfredo te ponía las canciones sobre la mesa, ordenaditas, como si fueran cartas, para que tú eligieras con cuál te quedabas”, me comenta abiertamente Víctor Fabio, vocalista de la agrupación musical Julio Piña, en una improvisada conversación en un evento de literatura musical a principios de este 2023.

Algo que posiblemente guarda estrecha relación con todas esas composiciones de tintes rockeros que conocimos y que se popularizaron en Chile a mediados de los 90, tanto por los efectos de MTV como por los de Radio Concierto FM, dos estaciones de música actual en que Lewin se desempeñaba como uno de sus principales rostros y conductores de programas.

De esta manera, y evocando la memoria personal, probablemente el haber visto a Alfredo Lewin por primera vez en las pantallas del canal de televisión La Red, un viernes de 1992, presentando un homenaje que se realizaba a Bob Dylan en el Madison Square Garden de Nueva York, nunca pensé en particular, que se volvería una personalidad determinante y un llamativo influencer del rock, que nos marcaría a muchos de los que nos iniciamos en los caminos de la apreciación y el conocimiento musical por esos agitados años en que Chile comenzaba a abrirse a la cultura globalizada que nos consentía la transición democrática.

Porque escuchar a Lewin era un golpe al mentón cargado de colorantes rocanroleros que pigmentaban lo más profundo de tu ser interior que conecta con todas estas manifestaciones musicales.

Alfredo, cuando entraba en sintonía con el micrófono, era categórico, extremadamente talentoso y tenía una capacidad impresionante para envolverte con ese mundo que nos legaba todo el rock y el pop que iban pasando por sus diferentes espacios.

“Radio MTV” y “Placa Sónica” pusieron en la mente de muchos a referentes musicales y artísticos que con los años serían quienes destacarían como aquellos que construyeron la cultura de la música popular que sonó en los parlantes de la denominada “Generación X”, un término que proviene de una novela publicada en 1991 y que fue escrita por el autor canadiense Douglas Coupland, el mismo año que se lanza también “Nevermind” de Nirvana, el disco que probablemente marcó para la posteridad a una multitud de fanáticos que comenzaban a deleitarse con el nuevo sonido de las resonantes guitarras y letras melancólicas, y que luego se conocería como “grunge”.

Ahora, lo que decreta a Lewin como probablemente uno de los comunicadores del rock más relevantes y significativos para las audiencias de las últimas décadas, es que no sólo se avala por su extenso conocimiento sobre la música, sino que también fue un testigo directo e inclusive un protagonista más, de todo lo que aconteció en la primera línea de los backstages de la industria musical.

Es decir, estamos hablando de un personaje que tuvo oportunidad de compartir camerinos, micrófonos y estudios con personalidades mundiales de la talla de The Rolling Stones, Kurt Cobain, Radiohead, Michael Hutchence (INXS), Bono Vox, Chris Cornell, Kiss, entre muchos tantos otros.

Alfredo, en ese aspecto, sobresale, y como manifestamos antes, es igualmente dueño de un conjunto de facultades comunicativas y mediáticas que estaban por sobre cualquiera de otros conductores y especialistas en materias musicales que proliferaban en distintos sectores de la prensa de los años 90. Todavía más, sus conocimientos en materia de literatura, debido a sus estudios en literatura inglesa en la Pontificia Universidad Católica, serían una herramienta que fortalecerían a Lewin aún más en términos de discurso.

Por ende, sus primigenios y fugaces comienzos presentando videoclips en programas nocturnos de La Red, sólo serían un atisbo de lo que se venía para el también en aquel entonces, vocalista del grupo Diva. Ya que una improvisada prueba de cámara por Alex Pels, uno de los máximos responsables de MTV Latinoamérica, lo llevaría como VJ a la cadena televisiva musical con base en Miami, más grande de Hispanoamérica. Una posibilidad que le abriría las puertas del mainstream del rock y también lo instalaría como alguien que trazó un camino elocuente y revelador en el mundo de las comunicaciones de cultura y espectáculos.

Porque a partir de ahí, Lewin influenciaría a muchos que hoy en día comienzan a hacer sus armas en la conducción y el periodismo musical. Así como también quizá salvó la vida de muchos de aquellos años, en historias que probablemente Alfredo ni siquiera logre imaginar.

“Un filósofo chico, un historiador gigante, un crítico de libros” como lo llama Pirincho Cárcamo; “para nosotros era como Alexis Sánchez, el que había logrado las grandes ligas”, como lo señala Iván Valenzuela; “el ídolo máximo de nuestra juventud”, acota la periodista de Sonar FM Paulina Barrales.

Alfredo Lewin ya dejó huella, y seguramente el ciclo no será sencillo para todos los nuevos comunicadores de la música que quieran seguir su senda. Hoy marca pauta en dos programas donde es posible escucharlo: “Rock y Guitarras”, junto a Fernando Mujica, y “Radiotransmisor Prime”, en Sonar FM, donde lleva 15 años haciendo radio. El dial y su acogedora voz esperan nuevamente por ustedes.

RODRIGO CABRILLANA

(Santiago, 1978), es profesor con un magíster en Literatura (Usach) y escritor de crónica musical. Ha publicado diversos libros sobre música chilena y actualmente graba y produce, en conjunto con la radio del Centro Cultural de España en Santiago, el podcast “Noches de Rock & Roll”, basado en la cultura musical de Concepción.