Discípulo diestro vence a su maestro: el desafío de Berizzo y Bielsa en el Centenario

Tal como reza el dicho popular, el choque de Chile y Uruguay supone una prueba de suficiencia en las bancas para el mentor y su alumno en el primer partido de ambos en las Clasificatorias sudamericanas.

Por DANIEL PÉREZ PAVEZ / ARCHIVO

El duelo futbolero de Chile y Uruguay en el estreno de las clasificatorias sudamericanas supone la “batalla” de Eduardo Berizzo y Marcelo Bielsa en trincheras distintas, aunque los une una amistad forjada en torno a la pelota. En realidad, el “Loco” representa al mentor del “Toto” en el universo deportivo donde lo acogió hace cuarenta años, cuando llegó como un joven jugador ilusionado a las inferiores de Newells Old Boys en Rosario.

Entonces no sólo le enseñó a posicionarse en la cancha, sino que mucho después le permitió, además, arrimarse a sus enseñanzas cuando lo integró a su cuerpo técnico en la selección chilena.

Entre ambos existe un vínculo fuerte, pero ni con mucho ello supone una simbiosis, porque uno y otro responden individualmente a característcicas diferentes que van desde lo humano hasta lo futbolístico: el carácter, la personalidad e incluso el ideario en la cancha marcan esos rasgos que los distancia más allá del choque circunstancial de este viernes en el estadio Centenario.

De partida, Bielsa ya recorrió un largo camino que le permite atesorar una experiencia y un conocimiento mayor, al punto de ser reconocido como uno de los cinco mejores entrenadores del mundo. Berizzo recién transita la etapa intermedia de su carrera a nivel de selecciones y, a despecho de sus virtudes en el banco, su prestigio responde en un nivel intermedio donde aún trabaja por el salto a la consagración definitiva.

Bielsa acogió a su compatriota en Juan Pinto Durán y lo llevó a “graduarse” como ayudante al Mundial de Sudáfrica, tras lo cual el Toto proclamó su independencia profesional.

MÁS GRANDES QUE GARDEL

En el umbral del partido, los responsables de Uruguay y Chile intercambiaron halagos a través de la prensa. Parco como de costumbre, Bielsa reiteró que “tengo un gran recuerdo de Chile” y que espera “la mejor expresión futbolística” del equipo de su ex ayudante.

Berizzo, en cambio, desbordó el reconocimiento para su maestro: “Marcelo me hizo mejor futbolista, un entrenador que inspiró mi carrera y un amigo que enriquece mi vida, pero no por conocerle tengo ventaja, porque lo importante es el plan que se lleva a cabo a partir de que el partido comience. He sido su jugador, su compañero y soy su amigo”, asegura el Toto.

En definitiva, la parábola del mentor y su discípulo sube a escena en las eliminatorias, pero más allá del barniz anécdotico y la exageración mediática de su trascendencia, encarna una prueba de suficiencia para ambos, en un nivel donde los vínculos o los afectos quedan subordinados, en rigor, a las capacidades de rojos y celestes. Así, Bielsa rinde examen en una tierra sagrada de campeones, mientras Berizzo busca refrendar su aprendizaje al frente de un equipo que viaja a rendir un examen incierto…