Ecologistas se oponen a proyecto de tren entre Francia e Italia

Nuevo problema para el presidente francés, Emmanuel Macron: Policía dispara lacrimógenas a manifestantes que pretenden detener construcción de nueva línea de alta velocidad.

Por EL ÁGORA / Foto: TWITTER

La Policía francesa disparó gases lacrimógenos este sábado en un enfrentamiento con manifestantes ecologistas que pretenden detener la construcción de una nueva línea de tren de alta velocidad entre Francia a Italia que, según los opositores, destruirá el frágil entorno alpino.

Unos cuatro mil manifestantes se concentraron cerca de la localidad de Saint Remy-de-Maurienne, en el sureste de Francia, desafiando la prohibición oficial de la concentración.

La policía disparó lacrimógenas cuando un grupo de manifestantes empezó a lanzar proyectiles contra las fuerzas de seguridad.

En un momento dado, los manifestantes también bloquearon una carretera principal, mientras otros irrumpieron en la cercana línea de ferrocarril, aunque el tráfico ferroviario había sido interrumpido debido a la situación a primera hora de la tarde.

 

El ministro del Interior, Gerald Darmanin, declaró que 12 policías habían resultado heridos en los enfrentamientos. El funcionario añadió que, “además, 96 extranjeros conocidos por las autoridades fueron rechazados en la frontera, y más de 400 objetos peligrosos fueron incautados”.

Uno de los que se dirigieron a los manifestantes, Pina, del grupo Soulevements de la terre (Levantamientos de la Tierra), dijo que era “escandaloso (…) que el Estado y el gobierno decidan atacar a un movimiento, a los activistas medioambientales, a los agricultores y a los sindicatos, cuando lo que realmente hay que hacer hoy es atacar a todas las industrias y a todos los que destruyen los seres vivos”.

La nueva línea férrea, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, unirá Lyon (Francia) y Turín (Italia) a través de un túnel de 57,5 kilómetros que atravesará los Alpes, a un costo estimado en 26 mil millones de euros.

Los detractores afirman que los daños ecológicos corren el riesgo de ser devastadores y que los manantiales ya están empezando a secarse debido al comienzo de las obras.