El 3-1 no alcanza a dimensionar el papelón que Cobresal hizo protagonizar a Colo Colo

El cuadro minero superó en toda la línea a un cuadro albo que, al contrario de lo que aseguraba Quinteros, juega cada día peor. El Cacique es tan pobre y su estructura tan débil, que hasta el arquero Requena quedará en la historia por anotar un gol de arco a arco.

Por EDUARDO BRUNA​ / Fotos: PHOTOSPORT

Cobresal superó en forma tan rotunda y clara a Colo Colo, que el triunfo del cuadro minero por 3-1, en El Salvador, no alcanza a dimensionar el triste papelón que sufrió el Cacique, un cuadro que, de acuerdo a Gustavo Quinteros, debiera estar alcanzando a estas alturas su rendimiento ideal. Al contrario: el equipo albo juega cada vez peor, y su incapacidad, impotencia y desconcierto es tal, que hasta recibió un gol del arquero Requena tras un saque de fondo.

Tan mal juega Colo Colo, tanta es su falta de capacidad, que este equipo, por momentos, juega peor incluso que aquel que, en 2020, se salvó de caer a la Primera B gracias a su triunfo estrecho frente a la Universidad de Concepción, en Talca. Y afirmar algo así no constituye para nada una exageración. El Cacique no sólo fue vapuleado durante toda la primera etapa y superado con toda claridad en la segunda, sino que, en el recuento, no es posible registrar ni siquiera una posibilidad de gol clara a través de los casi 100 minutos disputados. ¡Ni una sola! Y no es que el meta “minero” haya cumplido una actuación portentosa, simplemente Colo Colo casi no remató al arco con posibilidades.

¿Cómo entonces jugar peor?

El encuentro, sin duda, quedará en la historia porque en el fútbol no es frecuente un gol de arquero. Menos de arco a arco. Pero ocurre que, cuando se jugaba el minuto 77, el arquero de Cobresal rechazó buscando alejar lo más posible el balón de su área. Pero la desesperación alba era tanta, que el balonazo sorprendió a Cortés fuera de su área, y como en la altura el balón es más liviano, superó el cabezazo que intentó el meta albo y entró lentamente en la portería, para asombro de todos por una jugada que, seguramente, dará la vuelta al mundo.

El meta Leandro Requena festeja su histórico gol.

Digno colofón, en todo caso, para un encuentro en que Cobresal, a favor de la tempranera apertura de la cuenta, jugó como quiso con la desesperación y abismante incapacidad alba. Mientras los del fondo naufragaban una y otra vez, en el resto de la cancha los jugadores del Cacique no agarraban ni una. O eran permanentemente anticipados, o perdían la pelota porque parecía que todos tenían un resorte en los zapatos.

Cortés, al cual claramente se le puede achacar el gol de Requena, lo cierto es que, durante esa primera etapa de espanto para Colo Colo, había evitado por sí solo una goleada de proporciones. Contragolpeando rápido y con acierto, los delanteros de Cobresal zarandeaban como querían a los troncos del fondo albo. Tuvieron tres o cuatro mano a mano, que no tradujeron en más goles sencillamente porque el arquero albo, de todos los albos que estaban en cancha, era el único que daba la talla.

Tal fue el papelón del equipo popular en ese primer tiempo, tan pobre y desastroso lo que el Cacique producía, que cuando se pitó el término de la primera etapa todos pensamos que el gran dilema de Quinteros es cómo cambiaba a los diez de campo, toda vez que “sólo” son cinco las sustituciones permitidas. Pero no. El técnico albo demostró quedarse incólume tras el desastre que estaba protagonizando su equipo, porque sólo sacó a Vicente Pizarro para hacer ingresar a Palacios.

Si se suponía que el papelón lo haría patear el tablero, no hubo patada alguna. Fue apenas una caricia para un equipo que, así como estaba jugando, recurría urgente de una cirugía mayor aunque fuera para la galería. Porque es verdad que los titulares dejan mucho que desear, sólo que en la banca tampoco abundan los tipos que te puedan sacar del paso y hacer que cambie el rumbo del partido.

Como acostumbra, Quinteros hizo los cambios muy tarde. A esas alturas, era evidente que Bolados, Castillo y Lezcano no la habían agarrado ni de casualidad, pero los que estaban a mano tampoco permitían hacerse mayores ilusiones acerca de una remontada tan épica como imposible. ¿Qué le queda a un equipo cuyo jugador pensante, como el “Colorado” Gil, no da un solo pase útil durante todo el partido?

Cobresal tiene todo el derecho del mundo a considerar mezquino el 3-1 final, con el postrero descuento del juvenil Damián Pizarro, que justificadamente lloró de emoción por su primer gol en Primera. De no haber estado Cortés, el Cacique se habría comido otra goleada de espanto, como la que sufrió frente a O’Higgins.

¿Y este equipo zarrapastroso es el que nos representará en Copa Libertadores? A la iglesia a rezar, muchachos albos, que en el horizonte no se pueden ver más que reiterados papelones.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la novena fecha.
Estadio: El Cobre, de El Salvador.
Público: 2.200 espectadores.
Arbitro: Rodrigo Carvajal.

COBRESAL (3): L. Requena; G. Pacheco, F. Alarcón, S. Silva, M. Jorquera; L. Valencia, A. Camargo, N. Sepúlveda; F. García, C. Waterman, C. Munder. DT: Gustavo Huerta. Cambios: 63’, C. Mesías por Sepúlveda; 74’, M. Rueda por Valencia, J. Castro por Waterman y L. Vásquez por García; 82’, Y. Oyanedel por Jorquera.

COLO COLO (1): B.Cortés; C. Fuentes, M. De los Santos, R. González, E. Wiemberg; L. Gil, V. Pizarro, E. Pavez; M. Bolados, D. Lezcano y F. Castillo. DT: Gustavo Quinteros. Cambios: 46’, C. Palacios por Pizarro; 68’, D. Gutiérrez por Wiemberg, A. Oroz por Bolados y D. Pizarro por Lezcano; 82’, M. Moya por Castillo.

GOLES: 8′, Guillermo Pacheco cabezazo (CS); 34′, Cecilio Waterman, de penal (CS); 77′, Leandro Requena (CS); 90+5′, Damián Pizarro (CC).
Tarjetas amarillas: Vásquez y Munder (CS); Oroz (CC).