[Editorial] El Ágora reabre sus puertas

  • En la previa de la Copa América Centenario y en medio de un ambiente marcado por una preocupante inestabilidad en el fútbol chileno, luego de la devastación que hicieron Sergio Jadue y sus cómplices, nuestra publicación vuelve a instalarse a nivel masivo, a través de la propuesta de siempre: contenidos serios, comentarios sólidos y debates profundos. Los (as) esperamos.

“Las segundas partes no son buenas”, se suele decir.

Un afirmación ya a nivel de lugar común, pero claramente debatible.

Porque nada es categórico y, por ejemplo, Arthur Conan Doyle, en voz del inmortal Sherlock Holmes, hacía trizas otra sentencia parecida: “las excepciones no confirman, sino desautorizan la regla”, reflexionaba el hombre de Baker Street.

Elemental, ¿verdad?

El Ágora representa un caso en el que las segundas partes no sólo son buenas, sino que son mejores.

Desde 2014, justo antes del Mundial de Brasil, salimos a circulación en el universo siempre difuso de los medio digitales, con una propuesta -o contrapropuesta- pretenciosa, pero realizable: mostrar contenidos propios y de calidad.

Digo contrapropuesta, porque en El Ágora Deportes no nos asusta escribir, y frente a la multitud de medios que enarbolan el párrafo corto y la noticia rápidamente perecible como herramientas de difusión y penetración, nosotros optamos por la profundización de los análisis, comentarios y opiniones.

Una apuesta que, en teoría, no se debe hacer, pero que la hicimos. Y con éxito.

A los pocos meses, el equipo de El Ágora se convertía en la sección deportiva del portal El Mostrador y allí se mantuvo durante todo 2015.

En medio de este escenario, El Ágora reabre sus páginas para confirmar su compromiso con un periodismo independiente, honesto y bien alejado de los centros de poder. Así nos posicionamos hace un par de años y así asomamos hoy, cuando iniciamos este “segundo tiempo”.

Hoy, nuevamente instalado como un medio independiente, hemos ganado oficio, experiencia editorial y más irreverencia. Pensemos en el contexto: los tiempos no están para sutilezas. Los robos e ilícitos que envuelven a grandes sectores políticos y empresariales de nuestro país, tienen en el fútbol una pequeña caja de resonancia. Antes, con Sergio Jadue y su banda; ahora, con el pusilánime Arturo Salah y un directorio que no garantiza transparencia ni asegura la persecución de los responsables de la mayor defraudación que recuerde esta actividad.

Debe ser porque son los mismos.

En mayor o medida los miembros de este directorio apoyaron abiertamente a Jadue. Lo aplaudieron, mientras el calerano le llenaba los bolsillos a los clubes. Nadie cuestionó sus métodos ni su sospechoso y súbito enriquecimiento. Y cuando Ricardo Abumohor pidió, al menos, una reflexión colectiva antes de la reelección de Jadue, fue olímpicamente ignorado.

Recuerdo una conversación que sostuve con el presidente de O’Higgins las semanas previas a dicho acto eleccionario, cuando Abumohor buscaba aliados con escaso éxito. “Hablé con Arturo Salah (en ese momento presidente de Blanco y Negro) y me dijo que sólo le preocupaba Colo Colo… Salah está en otra”, concluyó.

Curiosamente, ese mismo dirigente “en otra” fue ungido como presidente.

«Y, tal como ocurrió en el inicio de esta aventura, estamos ad portas de un megaevento futbolístico: la Copa América Centenario, donde la Roja podría revalidar su título de 2015».

Volviendo al arranque de esta columna, podríamos afirmar que Salah representa un nuevo paradigma, pues no fue bueno en su versión original ni en sus otros capítulos: como jugador, director técnico o dirigente, nunca ha trascendido, jamás un legado permanente, un aporte digno de mención…

En medio de este escenario, El Ágora reabre sus páginas para confirmar su compromiso con un periodismo independiente, honesto y bien alejado de los centros de poder. Así nos posicionamos hace un par de años y así asomamos hoy, cuando iniciamos este “segundo tiempo”.

Y, tal como ocurrió en el inicio de esta aventura, estamos ad portas de un megaevento futbolístico: la Copa América Centenario, donde la Roja podría revalidar su título de 2015. Como ven, la coyuntura estrictamente deportiva también nos preocupa y nos ocupa.

Porque el sentido último de nuestro emprendimiento es escribir sobre el deporte en todas sus dimensiones. Desde lo que ocurre en la cancha hasta los oscuros intersticios de la dinámica dirigencial.

Bienvenidas y bienvenidos a esta heterogénea, multiforme y entretenida comunidad de El Ágora.