El “annus horribilis” de Blanco y Negro

Si hasta aquí la Concesionaria que rige los destinos de Colo Colo ha resultado todo un fiasco, el año 2020 está resultando verdaderamente desastroso. A las relaciones rotas con los jugadores se suma ahora un conflicto de envergadura con la empresa británica de ropa deportiva Umbro, que le puede significar a la regencia alba la pérdida de 10 millones de dólares por los próximos tres años. ¿Quién recuerda que similares dislates le significaron a la Sociedad Anónima pagar millonarias indemnizaciones a “Chupete” Suazo, Agustín Orión y Mario Salas?

Por EDUARDO BRUNA

Un año para el olvido es el que está viviendo Blanco y Negro, Sociedad Anónima Deportiva que, a partir de 2005, usurpó legalmente Colo Colo a sus socios y a sus hinchas. Y es que la rebelión popular primero, y la pandemia de coronavirus después, apuraron conflictos económicos frente a los cuales la regencia ha demostrado muy poco, por no decir nulo, manejo.

Algo que, por cierto, no es nuevo: en agosto de 2016, la Concesionaria debió pagarle a Humberto “Chupete” Suazo la suma de $370 millones “por despido injustificado”. A mediados del pasado año, debió indemnizar al portero Agustín Orión, que aún tenía contrato vigente luego que Salas decidiera su salida del plantel, y en febrero de este año al propio Mario Salas, tras poner también fin en forma anticipada a su vínculo luego que el técnico albo, en cinco fechas disputadas del Campeonato Nacional, acumulara cuatro derrotas consecutivas (Cobresal, Audax Italiano, Universidad Católica y Curicó Unido). 

Se calcula que Blanco y Negro debió pagarle al defenestrado entrenador $500 millones a manera de indemnización.

Si ya la situación con el plantel de jugadores es insostenible, luego que Blanco y Negro optara por acudir a la “Ley de Protección del Empleo”, desatando un agudo conflicto que no tiene todavía solución, la Concesionaria se encuentra ahora enfrentada a un problema con la marca de indumentaria deportiva británica Umbro que amenaza con escalar hasta los tribunales.

Mientras Blanco y Negro acusó a Comercial Depor Ltda. (representante de Umbro en Chile), de no estar cumpliendo con los términos del contrato suscrito a mediados del pasado año, la firma, que se sintió injustamente atacada, decidió dar por terminado el acuerdo, que primitivamente vencía a fines de 2023, con fecha 31 de diciembre de este año, dejando en claro, sin embargo, que desde ahora y hasta esa fecha, seguirá vistiendo al club popular.

La Concesionaria, hasta ahora, no ha explicitado en absoluto en forma clara y detallada los supuestos “incumplimientos de Umbro”, limitándose a señalar de manera muy genérica que “si alguien no paga las facturas, no está cumpliendo”. Agregaron que el “sponsor” adeuda dineros incluso desde el año pasado”, señalando que estudian en recurrir a un arbitraje o derechamente presentar una demanda en tribunales.

Como es natural, Umbro no sólo negó de plano estas acusaciones, sino que contraatacó, expresando a través de un comunicado público que “no permitiremos que se enlode la reputación de Comercial Depor Ltda, ni el prestigio de la marca Umbro, mediante acusaciones públicas infundadas y tendenciosas. Nos reservamos el ejercicio de acciones legales y/o derechos asociados a estas conductas de Blanco y Negro S. A.”.

Como ambas posturas se radicalizaron, para zanjar esta situación sólo estaría quedando el recurso de los tribunales. Sin embargo, aparte de que como todo juicio este sería largo, en el intertanto el perjuicio económico para la Concesionaria no sería para nada de tono menor. Y es que Blanco y Negro dejaría de percibir más de 10 millones de dólares, toda vez que el vínculo entre ambas partes especificaba un pago de Umbro a la Sociedad Anónima Deportiva de 3,2 millones de dólares por temporada.

Con “sangre en el ojo” desde su salida a fines del año pasado del “Cacique”, Jorge Valdivia no dejó pasar la oportunidad para irse en contra de la regencia alba. Utilizando su cuenta de Twitter, el “Mago” apeló a la ironía para escribir: “…que Blanco y Negro acceda a un pago menor, algún porcentaje que no recuperen más. Que Harold (Mayne-Nicholls) y Aníbal (Mossa), piensen que quizás la empresa Comercial Depor tiene problemas para generar recursos, entonces deben negociar diferente ahora. Ellos entenderán muy bien esta situación”.

Cabe recordar que, cuando Blanco y Negro decidió acogerse a la Ley de Protección del Empleo, fue porque los jugadores albos, si bien estaban de acuerdo en una rebaja proporcional de sus emolumentos durante este año, pretendían que, a partir de la temporada próxima, la Sociedad Anónima devolviera ese dinero, como si fuera un préstamo solicitado a la banca. La regencia no aceptó dicha propuesta y se acogió a una ley que, más que proteger el empleo y a los trabajadores, protege a las empresas. 

Al conflicto Blanco y Negro-Umbro se suma el prolongado “divorcio” entre la regencia de Blanco y Negro con el plantel de jugadores. Y como todavía no se avizora para nada una reanudación de la actividad futbolística -no mientras la pandemia siga provocando estragos-, las relaciones están absolutamente congeladas, tornando casi imposible un acercamiento, primer paso para destrabar un conflicto de meses.

Eso significa, de paso, que si por un milagro se decidiera reanudar a fines de agosto el Campeonato Nacional, Colo Colo sería uno de los equipos en peor pie físico y futbolístico para alcanzar un estado, si no óptimo, al menos satisfactorio.

Cuatro meses después de la para, nadie puede olvidar que el “Cacique”, producto de un pésimo inicio de torneo, apenas suma siete puntos en siete partidos disputados y marcha en los lugares secundarios de la tabla, con escasísimas posibilidades de aspirar a algo.

¿Será que Umbro también sacó esas cuentas y en lugar de encontrar una solución con Blanco y Negro optó por desligarse del compromiso que lo ataba al “Cacique” hasta fines de 2023?

Lo que sí parece cosa juzgada es el futuro de la mayoría de los referentes del plantel albo que han tenido un papel protagónico en las fracasadas negociaciones entre la Concesionaria y los jugadores.

Todo indica que la “poda” a fin de año se viene con todo, con mayor razón cuando nueve jugadores terminan contrato y entre ellos están varios de los que, para la regencia, “han revuelto el gallinero”. Como Barroso, Insaurralde, Mouche y, por supuesto, el mismísimo Esteban Paredes. Otro factor que puede ayudar a la regencia en esto que ellos deben estimar “una limpieza” es que, al no tener contratado un entrenador que pueda pedir la permanencia de alguno de esos “díscolos”, la guillotina en Pedreros puede actuar sin ningún tipo de cortapisas ni limitaciones.

Así como para el país el panorama no se avizora para nada promisorio ni en lo social ni en lo económico para el año que viene, el fútbol, que desde luego no es una isla, sabe que “apretarse” el cinturón es una medida tan criteriosa como necesaria con miras a 2021.

La situación por la que atraviesa Blanco y Negro, Sociedad Anónima que se nos vendió como una verdadera panacea para dejar atrás los problemas que efectivamente mostraban la mayoría de las instituciones del fútbol nacional, ha resultado un completo y total fiasco. Una rotunda estafa.

En quince años, la Concesionaria no sólo suma sonados fracasos deportivos, sino que desde el punto de vista económico los genios que la integran no han resultado para nada los administradores ocurrentes y eficientes que nos vendieron como vulgar pomada.

Edmundo Vallladares, presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo, el único que merece respeto y reconocimiento por parte de los hinchas, porque es la institución genuina de David Arellano y otros próceres fundadores, manifestó su profunda preocupación por los destinos del “Cacique” viendo los frecuentes dislates de Blanco y Negro.

Recordó, entre otras cosas, que la millonaria deuda que le inventó el Servicio de Impuestos Internos a Colo Colo y al resto de los clubes nacionales, para implantar el corrupto y nefasto sistema de Sociedades Anónimas que nos rige, en tres lustros ha aumentado en lugar de disminuir, porque los pagos realizados han sido, hasta aquí, casi marginales, considerando que los reajustes e intereses hacen doblemente dificultoso que dicha deuda se amortice realmente.

Menos va a poder ahora Blanco y Negro servir dicha deuda, considerando las pellejerías que se ven en el horizonte. Y lo grave es que el pago de esa artificial deuda está estipulada en el contrato mediante el cual esta tropa de frescos aventureros usurpó a Colo Colo.