El antiranking: el cuadro decepción del fútbol chileno

La dirección técnica del seleccionado de las decepciones está a cargo de Sebastián Beccacece, entrenador que comenzó su carrera con el glamour de un técnico avezado y con un salario lejos de estar acorde a la realidad de un principiante. Pero Carlos Heller, el mismo que ilusionó a muchos azules con el anuncio de la construcción del estadio de la U, logró satisfacer su obsesión y comprometió a su club con un contrato que sólo favorecía al ex ayudante de Jorge Sampaoli.

Beccacece logró bajar ostensiblemente el rendimiento de jugadores que brillaron con otras camisetas. Además, desechó a futbolistas que mejoraron mucho en sus préstamos y que ahora interesan nuevamente en el CDA, como Leonardo Valencia. El problema es que antes de la decisión del ahora entrenador de Defensa y Justicia, la carta del volante costaba 350 mil dólares, pero ahora su valor supera los 850 mil. Negocio redondo para todos, menos para la U.

En el arco: Paulo Garcés. Ante la ausencia de Justo Villar, el “Halcón” no tuvo competencia en la portería alba, por lo que sus bajas actuaciones no lo privaron de la titularidad. Aunque también tuvo buenos momentos, como su gran partido en San Carlos de Apoquindo, su irregularidad le permite encabezar al equipo de la decepción.

En la última línea aparece Adrián Scifo. El “Cafú Blanco” de Unión Española llamó más la atención por su desparramada forma de correr que por su solvencia en la marca o apariciones en ofensiva. Su único tanto se lo convirtió a la UC, luego de que el balón caprichosamente rebotara en una de sus piernas.

Como primer central y con la jineta de capitán del cuadro decepción surge la figura de Gonzalo Jara. Un jugador que mostró su mejor cara en la Roja, pero que en la U mostró lo peor de su repertorio. El partido ante Católica por el Clausura fue el encuentro que resume la temporada local del bicampeón de América: en los 27 minutos que estuvo en la cancha marcó un autogol, quedó acostado luego de un amague de Buonanotte que significó el segundo gol de la UC, debió irse expulsado por una agresión al propio “Enano”, pero Roberto Tobar lo perdonó, y finalmente se desgarró.

Lo acompaña en la zaga Hans Martínez, un defensa que asomó como una alternativa para la Selección, pero que la mala decisión de partir al Almería provocó que su carrera fuera a la baja. Audax Italiano le permitió terminar con su inactividad, pero en La Florida mostró casi nada.

Cierra la zaga Jean Beausejour. Si bien sus actuaciones no se pueden calificar como nefastas, la inversión pero principalmente la trayectoria del ex Wigan presagiaban un mejor rendimiento.

En la contención, Lorenzo Reyes. Un volante que prometía desde su debut en Huachipato. Sus años en Europa entusiasmaron a la U, pero su rendimiento no fue el esperado. Arrancó bien en los primeros partidos, pero pronto se contagió con el bajo desempeño del cuadro de Beccacece.

También en el mediocampo, Juan Gabriel Rivas. Un volante que por nombre no se queda, pero por fútbol sí. En Unión mostró menos condiciones que Sergio Jadue en examen de ética.

Alternando labores en mediocampo y ofensiva, tirón de orejas para un jugador con un gran potencial, pero que no lo ha sabido explotar en Colo Colo: Marcos Bolados. El futbolista que deslumbró en Antofagasta no ha sido ni la sombra en Macul. Está a tiempo para dar el gran salto.

Un caso similar es el de Mario Briceño en la U, un delantero que con la camiseta azul perdió esa irreverencia que exhibió en La Serena. Si no marca diferencias en el fútbol chileno tiene pocas posibilidades de cumplir las expectativas de quienes lo vieron de niño con un potencial enorme. Tiene talento de sobra para figurar y no estar entre las decepciones.

Cerrando este equipo ultraofensivo, pero sin gol, aparecen dos delanteros. El primero es Roberto Gutiérrez, quien nuevamente figura en este cuadro decepción. Siendo justos con el “Pájaro”, hay que señalar que en otras temporadas también ha aparecido en el equipo de los destacados de nuestro campeonato, pero en el último certamen, las lesiones y el gran rendimiento de Nicolás Castillo, le brindaron pocas opciones de jugar. En 2017 tendrá su revancha.

Finalmente, y con méritos propios, está Marco Sebastián Pol. El delantero de Audax estuvo tan desenfocado que no se puede descartar un cambio de disciplina deportiva. El full contact o el karate aparecen como opciones, porque el ex Cobreloa mostró en la tribuna de San Carlos de Apoquindo más cualidades para esos deportes de contacto que para definir en el área.

No fue necesario hurgar mucho para encontrar a la directiva idónea que vele por los destinos del cuadro decepción. Los mismos dirigentes de la ANFP, por la complicidad e hipocresía mostrada en Quilín, son los llamados a llevar a este cuadro lo más abajo que se puede. Arturo Salah y sus muchachos no han entregado señales claras para realizar verdaderos cambios en el fútbol chileno.