El beso: una conexión con el alma

Hoy, cuando se celebra su día internacional, recordamos los cinco ósculos más famosos de la historia y del arte escénico.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Fotos: ARCHIVO

Hay, en la vida de cada ser humano, un momento realmente inolvidable: el del primer beso de amor. Ese momento mágico, que se atesora como un manto sagrado que cubrió por un momento nuestras almas.

Hoy, cuando se conmemora el Día Internacional del Beso, pasamos a rememorar algunos de los más famosos, icónicos o hermosos de la historia y de las artes escénicas.

Pero primero, ¿por qué nace la celebración? Por “culpa” de una pareja de Tailandia que se besó sin parar durante 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, rompiendo así el Guinness World Records.

Eso ocurrió en el año 2013, cuando el matrimonio formado por Ekkachai Tiranarat y Laksana Tiranarat ganó una competencia anual organizada por Ripley’s Believe It or Not!, en Pattaya.

Sin embargo, todos saben por experiencia propia o ajena que un beso largo no significa -necesariamente- alcanzar un mayor placer. Hay veces en que un tierno beso, apenas un “piquito” o un roce de labios nos puede llevar a ver la vida volar delante de nuestros ojos.

La consultora independiente de marketing y publicidad Andréa Demirjian (@kissingexpert), nacida en Nueva York, Estados Unidos, entre sus libros sobre el tema explica que el beso proviene de India y se expandió rápidamente por Europa durante la época de Alejandro Magno.

La especialista recalca una serie de beneficios para la salud, como que los besos ayudan a reducir la presión arterial, eliminan los calambres y dolores de cabeza, combaten las caries, amplifican las hormonas de la felicidad (oxitocina), queman calorías, aumentan la autoestima, pueden dar un estiramiento facial, sirven de barómetro para la compatibilidad sexual y reducen el estrés.

“Besar es íntimo: te encuentras justo allí en el espacio de tu alma. Llega al centro de tu corazón y tu espíritu, porque es una forma preciosa de expresar y recibir amor y afecto”, concluye Demirjian, la “gurú” de los besos.

Vamos por los cinco más famosos:

El más famoso de todos.

1) A finales de la Segunda Guerra Mundial, exactamente el 14 de agosto de 1945, el fotógrafo germano-estadounidense Alfred Eisenstaedt capturó para la revista Life un gran beso entre el marino estadounidense George Mendonsa y la enfermera Greta Zimmer en Times Square, Nueva York. Fue un acto espontáneo, pues no se conocían. Claro, Japón acababa de rendirse después de los bombardeos nucleares a Hiroshima y Nagasaki, y había que celebrar.

2) En la película “De aquí a la eternidad” (1953), se produjo uno de los ósculos más comentados del cine. La cinta, dirigida por el austriaco Fred Zinnemann, ganó ocho premios Oscar, incluyendo mejor película, director, actor de reparto (Frank Sinatra), actriz de reparto (Donna Reed), guion, fotografía, montaje y sonido, y el beso extramarital entre Burt Lancaster y Deborah Kerr pasó a la historia por su increíble pasión.

3) En 2003, en la ceremonia de los MTV Video Music Awards, en Nueva York, llegó un momento inesperado. Por primera vez, la reina y la princesa del pop se unieron en el escenario, y Madonna se fundió en un beso con Brintey Spears y, acto seguido, hizo lo mismo con Christina Aguilera. Fue un momento que quedó grabado para siempre en la cultura pop.

4) El beso entre Iker Casillas y Sara Carbonero se produjo el 11 de julio de 2010, cuando España acababa de ganar el Mundial de Sudáfrica. Los jugadores estaban eufóricos y cuando era entrevistado por su novia, el arquero empezó a agradecer “a la gente que me ha apoyado siempre, a mis padres, a mi hermano… y a ti”, y le plantó el beso. Luego se casaron, tuvieron dos hijos y se separaron en el 2021.

5) El ósculo casual entre “Golfo” y “Reina”, los personajes de “La Dama y el Vagabundo” (1955) es el más famoso de Disney, seguido de cerca por el de “Blancanieves”. El beso entre los dos perritos se convirtió en uno de los momentos favoritos del cine, cuando se cruzan comiendo espagueti y acaban fundiéndose en un beso tierno y delicado. Un clásico.

El más tierno.