Periodista chileno y sus hijas vivieron un infierno en La Bombonera

Arturo Manzur viajó con sus niñas (de 14, 15 y 17 años), un sobrino y cuatro amigos a Buenos Aires para presenciar el encuentro entre los albos y Boca Juniors por Copa Libertadores. Sin embargo, debido a los disturbios que hubo en las calles cercanas, no pudieron entrar al recinto deportivo pese a tener entradas. 

Por EL ÁGORA / Foto (referencial): TWITTER

El periodista chileno Arturo Manzur contrató los servicios de una agencia para viajar a Buenos Aires con la finalidad de ver el partido entre Boca Juniors y Colo Colo en La Bombonera, y el pasado lunes en la tarde tomó el vuelo chárter con sus tres hijas, su sobrino y cuatro amigos para presenciar el esperado encuentro.

De acuerdo a su experiencia, todo partió bien. Sin embargo, pasada la hora de almuerzo se complicó la situación. Se le informó que entre las 16:30 y 17:00 horas se iban a pasar las entradas y eso no ocurrió. Además, los operadores le habían señalado a los hinchas que el ambiente afuera del estadio estaba tenso. «Vimos caras de mucho nerviosismo», recuerda.

Pasada las 18:00 horas, se embarcó junto a la fanaticada a La Bombonera en los buses que dispuso la agencia. Al momento de llegar al lugar, notó confusión en los funcionarios. «No querían entregarnos los tickets delante de los demás chilenos, porque había muchos que no tenía entradas, entonces nos la podían robar», afirma Manzur.

Después de tanta incertidumbre, les pasaron los boletos y lograron entrar por el primer torniquete. Según él, el trato de la policía fue despectivo, seguramente, por los desmanes previos que realizó la Garra Blanca en Buenos Aires. «No fue un trato agradable. Era como si fueras a una guerra, eras mal visto. A mis hijas, de 14, 15 y 17 años las tocaron enteras. Eran muy parcos», denuncia.

EL INICIO DEL DESCONTROL

Pese al mal rato, entraron felices por pasar el primer anillo de seguridad y caminando hacia el estadio se encontraron con un grupo de hinchas de Colo Colo que no podían entrar. Ahí se dieron cuenta de que las entradas no decían «visita» y cada una correspondía a una diferente ubicación. «Yo tenía platea baja, otra platea alta, otra decía norte, otra decía general… Había tanto nerviosismo que nadie revisó los tickets», señala.

Luego un policía les informó que el lugar donde estaban no era el sector visitante y que estaban ingresando por la barra de Boca Juniors. Tras eso, se tuvieron que devolver y fueron insultados por la hinchada local hasta salir del recinto. En el camino les tocó ver cómo los uniformados golpearon a fanáticos de Colo Colo.

Más tarde, a él y su familia los juntaron con barristas que no tenía entradas. A los funcionarios de la agencia les pidieron que fueran sacados del sector, porque tenían la impresión de que iba a haber desmanes debido a que estaba la policía y el carro lanza aguas. «Mis hijas estaban llorando», detalla Manzur.

Finalmente, ocurrió lo que se veía venir. Los barristas chilenos comenzaron a hacer destrozos y a tirar petardos a la policía, que reaccionó inmediatamente. Todos arrancaron del lugar, incluso gente con entrada. «Teníamos atrás a la Garra Blanca, la policía argentina y a hinchas de Boca, quienes querían cobrar venganza por lo que había pasado anteriormente. El caos fue total», recuerda.

«No creo en la suerte, pero sí en ese angelito, y nos metimos en una empresa de reciclaje luego de pedirles a los guardias que nos dejaran pasar. Ahí quedamos resguardados y desde ahí vimos una guerra campal», afirma.

Además, les tocó ver a chilenos, con los que había compartido, que fueron golpeados por la policía pese a no hacer nada. «Perfectamente, pudimos haber sido nosotros», recalca.

De hecho, algunos que no causaron desmanes fueron arrestados y hasta el momento que se realizó la entrevista (7 de junio del 2023) seguían detenidos, según él.

Tras ese traumático episodio, algunos policías les indicaron el trayecto que debían tomar. Manzur aseguró que los operadores de la agencia estaban colapsados y fueron trasladados a un bar del centro de Buenos Aires para ver el partido. Llegaron cuando se estaba jugando el segundo tiempo y no tenían ganas de verlo por televisión por la ajetreada experiencia. «Teníamos pena, rabia, indignación y decepción. El partido pasó a un segundo plano», manifiesta.

Por el error en las entradas, que tenían diferente ubicación, la agencia no le ha respondido y sólo culpó a los encargados de Boca Juniors. En estos momentos, Manzur espera tener más reparos de un viaje que iba a ser soñado, y que, finalmente, terminó en una guerra.

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