El colista Colo Colo logró salir ileso de San Carlos de Apoquindo: 0-0

En un partido bastante “descafeinado” para la importancia de las unidades que estaban en juego, al punto que ni siquiera hubo tarjetas amarillas, el “Cacique” rescató un empate de oro para la desesperada situación en la que se encuentra. Es verdad que Universidad Católica estuvo más cerca, pero la paridad tampoco es un atentado a la justicia deportiva.

Por EDUARDO BRUNA

En un partido en general chato, y muy “descafeinado” para lo que se estaba jugando, porque basta apuntar que no hubo ni siquiera una tarjeta amarilla, Colo Colo -colista absoluto del torneo- rescató un punto en su visita a San Carlos de Apoquindo para enfrentar al líder de la competencia. Y es que claramente el 0-0 supo mejor para el “Cacique” que para su rival, entre otras cosas porque, si se repasan los apuntes, podrá verse que Universidad Católica tuvo más y más claras posibilidades de quedarse con el triunfo.

Ese mismo recuento, sin embargo, muestra que las oportunidades claras de gol en ambas porterías escasearon, y que se condensaron casi por completo en los minutos finales, otorgándole recién al encuentro la emotividad de que hasta ese momento había carecido casi por completo.

Consciente de sus limitaciones, fue evidente que Colo Colo en gran parte del duelo privilegió la defensa por sobre la ofensiva. En otras palabras, claramente entró pensando en mantener su valla incólume antes que buscar el arco de Dituro. Tiene tan poco peso en el ataque este cuadro albo, que también resulta iluso pretender exigirle más ambición. Leonardo Valencia no desborda, Costa tampoco, porque opta casi siempre por la diagonal que va a enredarlo todo, y Parraguez, que no está capacitado para arreglárselas solo, depende de un buen centro o un balonazo con ventaja para producir algo de peligro.

Siempre se vio Universidad Católica como un equipo más fluido y más armónico en su juego. Sólo que, sin Pinares, y ahora sin Zampedri, ha perdido buena parte de su contundencia ofensiva. Y no es que Diego Valencia haya hecho un mal partido, pero desde luego no tiene el peso específico del delantero argentino y eso influye hasta en los defensores contrarios.

Con el cuadro de Holan moviendo y jugando mejor la pelota, frente a un Colo Colo que la recuperaba para volver a perderla demasiado pronto, la primera etapa fue para el olvido. “Cruzados” y albos protagonizaban un partido chato en que, no cabe duda, la mayor responsabilidad corría por cuenta del dueño de casa, porque no en vano era el choque del puntero frente al colista. Apenas hubo un par de jugadas, una en cada arco, para salvar en parte un encuentro futbolísticamente hablando de muy poco vuelo.

A los 28 minutos, pareció que el juvenil zaguero albo Jeison Rojas, improvisado una vez como lateral derecho, porque es central, convertía un autogol por pretender mandarla de cabeza al córner tras centro de Fuenzalida. Y el mismo Rojas, a los 35 minutos, protagonizó lo que debe haber sido el único desborde albo en todo el encuentro. Cambió de repente de ritmo, ganó la línea de fondo y su centro hacia atrás se les pasó de largo a los hombres que arremetían. El balón le quedó a Suazo, pero el disparo cruzado de este dio en Leonardo Valencia cuando era claro que Dituro no llegaba.

Algo subió su nivel el partido en la segunda etapa. Por lo menos hubo un poco más de acción en las áreas, aunque nunca con la continuidad que se esperaba, sobre todo por parte de Universidad Católica, que como equipo es más que Colo Colo y ahí está la tabla de posiciones para refrendarlo. Y es que, aparte de que Aued ha visto diluirse la preponderancia que hasta hace muy poco tenía, Puch perdió más que ganó frente al juvenil albo Rojas, que para sacar la tarea adelante no se fijó en sutilezas y la tiró siempre para cualquier parte. Lezcano fue, al cabo, el más punzante, pero siempre acabó diluyéndose en los metros finales, al paso que Diego Valencia tenía que vérselas con el oficio de Barroso y la exuberancia de un Falcón que, no cabe duda, no va a titubear en trancar con la cabeza cuando sea necesario.

Mejor le fue a Universidad Católica con la entrada de Buonanotte, que a los 64 minutos ingresó por Cornejo. Porque ganó en cuanto a esos pases filtrados que hasta ahí habían escaseado en el ataque “cruzado” y los balonazos al área, para la eventual aparición de Valencia o de Aued viniendo desde atrás, tuvieron mucha más precisión y justeza.

De hecho, fue con Buonanotte en cancha que recién Valencia pudo ganarles a los centrales albos. Y en todas ellas la conquista “cruzada” estuvo cerca. A los 68 minutos, Cortés tuvo que ir prestamente abajo para quedarse con la pelota. A los 82, su cabezazo se perdió por poco junto a un vertical sin que Puch llegara a empalmarla sobre la línea. Y la más espectacular de todas se produjo ya en los descuentos, es decir, cuando el gol hubiera significado dejar absolutamente “groggy” a Colo Colo. 

Esta vez fue Puch quien la metió el área, volvió a ganar de aire Diego Valencia y Cortés, tan criticado y varias veces villano en esta pobre campaña alba, se vistió de héroe para sacarla sobre la línea con un manotazo providencial.

Lo curioso es que, con lo poco que puso en cancha en cuanto a recursos ofensivos, en el minuto 80 también pudo ganarlo Colo Colo. Mal parada la defensa “cruzada”, aprovechó Parraguez para ganar una de las pocas del partido y se la puso a Costa, que entraba destapado y casi frontal. El disparo cruzado y violento fue repelido con el pie por Dituro, en una acción que tuvo mucho más de instinto que de raciocinio.

Los descuentos fueron una pesadilla para un Colo Colo que, desde el minuto 75, tenía a Valdivia en cancha. En esos momentos se produjo la atajada descomunal de Cortés y, prácticamente tras cartón, una salida en falso del meta que obligó a un rechazo angustioso desde prácticamente la línea misma.

Quinteros, el técnico albo, en apariencia no quiso celebrar el punto rescatado, aduciendo que “la idea nuestra es sumar de a tres para lograr el objetivo”. Sin embargo, en su fuero interno debe estar más que satisfecho, por más que el resultado, en este momento, no sea muy alentador que digamos para un cuadro hace tanto tiempo hundido en las últimas posiciones.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la fecha 25.

Estadio: San Carlos de Apoquindo.

Arbitro: Eduardo Gamboa.

U. CATOLICA: Dituro; Rebolledo, Lanaro (57’ Fuentes), Parot, Cornejo (64’ Buonanotte); Fuenzalida, Saavedra, Aued; Lezcano, D. Valencia, Puch.

COLO COLO: Cortés; Rojas, Falcón, Barroso, Véjar; Fernandez (73’ Morales), Carmona, Suazo; Costa, Parraguez (90+3’ Alarcón) y L. Valencia (75’ Valdivia).

GOLES: No hubo.

Tarjetas amarillas: No hubo.