El día en que Fernando González “jubiló” a Michael Chang

En 2003, con 23 años, el “Bombardero de La Reina” comenzaba a consolidar el talento que lo llevaría a ganar tres medallas olímpicas y ser número 5 del mundo. Pero esa tarde-noche en la cancha Arthur Ashe de Flushing Meadows, le tocó darle la despedida a un grande.

Durante su carrera, Fernando González se ganó la fama ser capaz de ganarle a cualquiera. Así derrotó a Pete Sampras, Roger Federer, Novak Djokovic, Rafael Nadal, Andy Murray, Andre Agassi, Marat Safin, Gustavo Kuerten, Andy Roddick y Lleyton Hewitt. Todos, salvo Murray, ex número 1 del mundo.

Pero ese martes 26 de agosto de 2003, “Mano de Piedra” vivió en el US Open una experiencia más significativa para su rival que para él.

Michael Te Pei Chang, quien ganó su primer partido profesional en esas canchas a los 15 años, no solamente jugaba su último Abierto de Estados Unidos, sino que el último partido de su extensa carrera.

El estadounidense de padres taiwaneses que nació en Hoboken, Nueva Jersey (el mismo barrio en que lo hiciera Frank Sinatra), quería despedirse a lo grande, pero se topó con la derecha del chileno en la primera ronda.

Chang soñaba despedirse con un título en el Grand Slam que disputó 17 veces seguidas (entre los 15 y los 31 años) y donde había sido finalista en 1996 (cayó ante Sampras). Esa noche, González lo despertaría y lo dejaría con una mueca de frustración en medio de un aplauso demasiado tibio de ese público neoyorquino que siempre lo consideró más asiático que estadounidense.

El ex número 2 del mundo se iba con un Grand Slam (Roland Garros ’89), siete coronas en Masters Series y otros 26 títulos en el circuito.

Pero como era su costumbre, se resistió hasta la última bola, corrió como en sus mejores años y exigió a González a desplegar un juego inteligente, concentrado y muy agresivo para avanzar a segunda ronda.

En el primer set, González logró quebrar en el primer servicio de Chang para adelantarse por 2-0 y mantuvo esa ventaja hasta conseguir el 6-3, en 32 minutos.

El segundo se definió en el undécimo juego, cuando el chileno de 23 años quebró y aseguró la manga con su saque para el 7-5 en 42 minutos.

Pero en el tercero, y luego de que González se adelantara 3-2 tras un quiebre en el primer game, el estadounidense rompió en el sexto juego para igualar y en el duodécimo para quedarse con el set (7-5) en 39 minutos.

En el cuarto bastó un quiebre en el quinto game para llevarse el partido por 6-4, tras dos horas y 28 minutos.

En total, y como era habitual en esa época, González acertó 15 aces, pero cometió siete dobles faltas y 51 errores no forzados. Con los años afirmaría la muñeca, se quitaría presión y terminaría de confirmar en el circuito que su derecho invertido era de leyenda.

El año anterior logró en las mismas canchas llegar por primera vez a los cuartos de final de un Grand Slam.

En esa ocasión, en primera ronda venció al francés Paul-Henri Mathieu, por 2-6, 7-6 (1), 3-6, 6-4 y 6-4, luego al danés Kenneth Carlsen, por 7-6 (5), 6-4 y 7-6 (3), al español Juan Carlos Ferrero, por triple 6-4 y al francés Arnaud Clement, por 6-4, 6-2 y 6-3. Y cayó ante el holandés Sjeng Schalken, por 7-6 (5), 3-6, 3-6, 7-6 (5) y 6-7 (2).

González repetiría la gracia en 2009, cuando derrotó a Nicolás Massú por triple 6-3, al francés Josselin Ouanna, por 6-4, 6-7 (5), 6-3 y 6-4, al checo Tomás Berdych por 7-5, 6-4 y 6-4, y al francés Jo-Wilfried Tsonga, por 3-6, 6-3, 7-6 (3) y 6-4. Perdió ante el español Rafael Nadal 6-7 (4), 6-7 (2) y 0-6.

La historia de González y Chang tuvo el año pasado un capítulo postrero, cuando se toparon en la final del torneo de veteranos de Seúl, Corea del Sur. Y volvió a ganar González, por 7-6 y 6-2. Aunque ese ya era un partido de jubilados.