El drama de Jordhy 100 millones: el “escape” a Rusia de los fantasmas de su pasado

Favorecido por un dictamen judicial, un remoto club le da la opción de irse de Chile mientras avanza el juicio que puede condenarle a 10 años de cárcel por femicidio frustrado. Detrás del futuro crack, el caso revela otra falla de un sistema donde el carácter social y la formación de los jóvenes no es prioridad en las SADP.

Por CAMILO REY / Foto: ARCHIVO

A despecho de que las Sociedades Anónimas Deportivas criollas sigan apostando por el fútbol como una actividad empresarial que se administra y reditúa casi igual que cualquier sociedad de inversiones, la realidad de la “industria” se empeña en demostrar que su carácter social aflora tarde o temprano por alguna de las grietas de las estructura.

El caso de Jordhy Thompson en Colo Colo explotó con el dramatismo propio que genera una denuncia por violencia contra la mujer y a partir de allí se fue encaminando de la forma más insólita –y acaso la peor- hasta derivar en una solución increíble que, probablemente, ruborizaría hasta a los viejos dirigentes que construyeron los antiguos laberintos mafiosos de la FIFA y la Conmebol.

Luego de estar detenido varios días por la agresión a su novia, Camila Sepúlveda, el joven futbolista quedó con orden de arraigo en el marco del juicio que determinará la gravedad de los hechos. En el intertanto, la propia víctima señalaba que “ahora todos se lavan las manos, el club, la justicia, la familia. Si sale del país él no va a volver más y no habrá justicia”.

El doloroso testimonio de la mujer que, además, denuncia que “me trató de ahorcar, pero nunca le hicieron la alcoholemia”, avala que el comportamiento del jugador representa un peligro para la sociedad, según lo graficó el juez en su momento.

En rigor, a Colo Colo siempre le fue imposible lograr un manejo profesional adecuado para la orientación de Thompson, a quien recluyó un tiempo en la Casa Alba como una especie de “castigo reformatorio” y más tarde reintegró a la normalidad de los entrenamientos a la espera de que tiempo hiciera olvidar sus desadaptaciones sociales.

100 MILLONES HACIA LA LIBERTAD DE ORENBURG

Sin embargo, consciente de que el talento futbolístico de Jordhy no podía desaprovecharse, el club buscó una salida conveniente poniéndolo en el mercado internacional, hasta que apareció una oferta del ignoto club Orenburg de la Liga de Rusia, por 600 mil dólares, aceptada de inmediato por Blanco y Negro.

Y en el intertanto, la justicia chilena le dio otra “manito” al incierto futuro de Thomson, el futbolista y la persona. El tribunal resolvió suspender el arraigo nacional que lo afectaba, bajo el pago de una fianza fijada en 100 millones de pesos, lo cual le permitirá salir del país por un periodo de 6 meses a partir del 25 de diciembre.

¿Un “regalo” de Navidad? Definitivamente la situación no permite una metáfora de ese tipo, porque el delito cometido –femicidio frustrado- recibe una pena de hasta diez años de cárcel.

Por cierto, una historia dolorosa, que demuestra la incapacidad del fútbol actual para cumplir el rol social que históricamente la ha correspondido en la formación integral de los niños y jóvenes que sueñan con llegar a ser figuras populares en una cancha.

Ahora, al fin, el propio Thompson argumenta que no dispone de 100 millones para pagar la fianza que le permitirá el escape a Rusia, a la quimera de cambiar su vida en Oremburgo, a 1.468 km al sudeste de Moscú y a 90 km de la frontera con Kazajistán. Y es probable que algún apoyo financiero –acaso su representante o el mismo club de origen- le den esa vía libre para iniciar una nueva vida, aún sin haber roto las cadenas que lo atan a su tormentoso pasado.