El espíritu de Leonel evitó la goleada de la UC

Después de un primer tiempo brillante de la UC y desastroso de la U, los dirigidos de Santiago Escobar recordaron cómo luchaba el ídolo al que le habían rendido homenaje. Tras el descanso cambió todo y el empate estuvo cerca. 2-1 vencieron los cruzados.

Por JULIO SALVIAT

Se veía venir el gol. La pelota había rodado durante trece minutos, y por los botines de los jugadores de Universidad de Chile no había pasado más de dos. Era propiedad absoluta de Universidad Católica. Y eso se explicaba por la notoria capacidad individual de los cruzados sobre los azules. Cuando la tenían los dueños de casa, circulaba con limpieza, por la técnica de quienes la jugaban. Cuando estaba en poder de los visitantes, su destino era la salida por los costados o por su línea de fondo. No duraba nada en su poder y no tenían capacidad para recuperarla.

De tanto córner lanzado, uno tenía que fructificar: lo sirvió Diego Buonanotte desde la izquierda y lo empalmó Fernando Zampedri como mejor sabe: con violento y colocado cabezazo.

Se veía venir también el segundo. Los centrales azules entraban en pánico cada vez que tenían que salir jugando, como ha ocurrido durante todo el torneo. Se les acercaba un rival, y la entregaban al arquero. Lo único distinto a lo ocurrido en los partidos anteriores fue que esta vez el pase fue más lento y había un adversario atento. Gonzalo Tapia ya sabía que así iban a jugar y se adelantó a Hernán Galíndez, lo eludió en carrera y definió con arco vacío.

Cuatro partidos tuvo Santiago Escobar, el entrenador de la U, para descubrir las debilidades de la UC, perdedor de todos esos encuentros. Y sólo las vino a recordar cuando ya era demasiado tarde y el cotejo estaba prácticamente sentenciado.

Al revés, Cristian Paulicci, el DT de los cruzados, hizo algo por corregirlos: por primera vez ordenó una línea de tres en el fondo; sacó a Tomás-Astaburuaga, el más errático de los defensores; ubicó a Diego Buonanotte en la función de enlace, la que mejor le acomoda, y le dejó a Gonzalo Tapia, el Mbappé blanco chileno, de descomponer el sector izquierdo de la U y abastecer a Zampedri

Todo eso quedó reflejado en media hora sensacional de Universidad Católica y catastrófica de Universidad de Chile, que recién a los 43’ puso en riesgo a la valla cruzada con un remate desviado de Jeisson Vargas.

Se vio a otra U después del descanso. Les tienen que haber hecho ver a sus jugadores que el luto que llevaban en la manga izquierda merecía otra actitud. Y apareció el espíritu de Leonel Sánchez, ese jugador que nunca se rendía, que superaba ripios colectivos con su calidad individual, que se superaba en las adversidades.

Así y todo, no se veía muy claro que pudiera descontar. Su dominio era permanente, pero estéril. La gran faena defensiva de Juan Leiva se sumaba a una defensa con línea de cinco, en la que los centrales comandados por Nahuén Paz mostraban enorme seguridad en el juego aéreo y no se equivocaban en los rechazos. A los azules sólo les quedaba un recurso: el remate de distancia. Lo utilizó tres veces Vargas y en dos de ellas se tuvo que lucir Sebastián Pérez, a la postre un factor decisivo para conservar la victoria de su equipo.

Tuvo que recurrir a sangre nueva el DT azul para que el equipo mejorara, se pusiera a la altura del adversario y jugara los últimos minutos como si fuera bueno. El ingreso de Darío Osorio, reemplazando al opaco Felipe Gallegos, le dio otro tono al ataque de la U. Y cuando entró Lucas Assadi por el empeñoso e improductivo Junior Fernández, terminó por completarse un trío de ataque punzante y peligroso con Ronnie Fernández como eje central.

El suspenso lo puso Osorio con una maniobra de enorme jerarquía. Zigzagueó por el costado izquierdo, ingresó al área, le entregó el balón a Fernández, éste se lo devolvió de taco y enfrentado a Pérez colocó la pelota en un rincón.

Quedaba un cuarto de hora, más el tiempo de recuperación, y la U intensificó su martilleo constante. Osorio le dio un gol en bandeja a Israel Poblete y el remate mordido le dio opción a Pérez para evitar la igualdad. Después el propio Osorio volvió a horadar por la izquierda y su disparo violento y rasante hizo que la pelota rozara un vertical antes de salir por el fondo. Y después, el mismo Osorio envió un centro preciso que José María Carrasco, entreverado con sus delanteros, malogró con un cabezazo deficiente.

Entre medio, la UC tuvo posibilidades de liquidar. La más clara, una escapada en solitario de Zampedri, que terminó la jugada con un remate de principiante: alto y desviado.

Se terminó de este modo la racha negra de la UC, que por el momento deberá dejar tranquilo a su técnico y que puede afrontar de nuevo con cierta confianza el resto del campeonato. Para eso, deberá mejorar el aspecto físico, muy deteriorado en el segundo tiempo.

Y por el lado de la U, ese lapso final también suma bonos para su entrenador y deja al equipo con la sensación de que pueden hacer un buen papel de aquí en adelante en el torneo.

PORMENORES

CANCHA: Estadio San Carlos de Apoquindo.

PÚBLICO: 12.000 espectadores, aproximadamente.

ÁRBITRO: Felipe González.

U. CATÓLICA (2): Sebastián Pérez; Branco Ampuero (78’, Tomás Asta-Buruaga), Nahuen Paz, Alfonso Parot; Raimundo Rebolledo (78, José P. Fuenzalida), Felipe Gutiérrez (59’, Marcelino Núñez), Diego Buonanotte (78’, Yamil Asad), Juan Leiva, Cristian Cuevas; Gonzalo Tapia (60’, Lucas Melano) y  Fernando Zampedri. DT: Cristian Paulucci.

U. DE CHILE (): Hernán Galíndez; Yonathan Andía, José M. Carrasco, Ignacio Tapia, Marcelo Morales (72’, Ignacio Castro); Israel Poblete (90’, Cristóbal Muñoz) , Álvaro Brun (72’, Felipe Seymour), Jeisson Vargas, Felipe Gallegos (46’, Darío Osorio); Ronnie Fernández y Junior Fernandes (59’, Lucas Assadi). DT: Santiago Escobar.

GOLES: 14’, Zampedri, cabezazo UC); 30, Tapia (UC); 75’, Osorio (U).

AMONESTADOS: Brun, Fernández, Carrasco y Tapia (U); Gutiérrez, Cuevas y Pérez (UC).

EXPULSADOS: No hubo.

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