Manuel Cáceres Díaz

El fútbol chileno está de duelo

Ha dejado de existir don Manuel Cáceres Díaz, un formador por excelencia, de lo más grande de este país. Un hombre trabajador, honesto, disciplinado y, por sobre todas las cosas, comprometido con O´Higgins, principalmente con los niños futbolistas.

Por Gerardo Silva 

Nos enteramos de que uno de los nuestros ha partido y ya no se encuentra entre nosotros. Don Manuel Cáceres Díaz, entrenador de fútbol, ícono del Club O’Higgins de Rancagua, ha dejado de existir.

Aprovechando la oportunidad que me da esta revista tan importante para nuestro quehacer deportivo nacional, deseo contarle a la gente que nos lee las bondades de este legendario profesional del fútbol: un hombre trabajador, honesto, disciplinado y, por sobre todas las cosas, comprometido con la institución, principalmente con los niños futbolistas. 

En O’Higgins su labor es tremendamente reconocida. Su trabajo vocacional fue transversal a la corporación, a la nueva sociedad anónima profesional; siempre fue “el hombre de la casa”, el que recibió al Choro Campos, Juan Carlos Gangas, Germán Cornejo, Nelson Acosta, Manuel Pellegrini, José Sulantay y tantos otros, ofreciendo con humildad  su amistad y su trabajo al servicio del entrenador de turno.

Fue un hombre ejemplar.  En mi experiencia personal, me vió entrar y salir del club en varias oportunidades, siempre ofreciéndome su experiencia de vida y un buen consejo. Trabajamos juntos en la captación de futbolistas, en la capacitación para entrenadores del fútbol amateur, en la creación de competencias regionales y un sinfín de actividades; disfruté de su amistad y su calidad profesional. 

Definitivamente fue un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Don Manuel Cáceres Díaz debe ser el entrenador por excelencia que todos quisieran tener en sus fuerzas básicas: un hombre dedicado, profesional que siempre puso por delante de su carrera futbolística al pequeño jugador de fútbol, a quien aconsejó y ayudó  en su formación integral. Lo mismo hacía con cada uno de los técnicos que pasamos por este club. 

En la región hay un dolor inmenso por la partida de un profesional que dignificó la carrera de entrenador formativo. El que tuvo la oportunidad de conocerle seguramente coincidirá conmigo en que se nos fue un grande del fútbol chileno. Pero, sin duda, lo más importante y doloroso es que se nos fue una gran persona, íntegro como el que más.

Que Dios le tenga en su santo reino, don Manuel. Me faltan palabras para describir su legado.