El fútbol se agregó a la fiesta delictual

Bengalas lanzadas a la cancha le provocaron un trauma acústico al arquero de Universidad de Chile y el Clásico fue suspendido por falta de garantías. La UC ya ganaba 1-0 con un discutible penal.

Por JULIO SALVIAT / Foto: AGENCIAUNO

Si se descuenta todo lo que tardó la ejecución del presunto penal cometido por Felipe Seymour, al que le llegó un pelotazo en el codo cuando saltaba de espaldas al balón con el brazo pegado al cuerpo, solamente se jugaron dos minutos del partido que protagonizaban los equipos universitarios en Valparaíso.

Un racimo de bengalas lanzadas desde la tribuna sur del estadio Elías Figueroa y que estallaron cerca del punto penal causaron un trauma acústico al arquero Martín Parra, que debió ser trasladado en ambulancia a la capital, directamente a la Clínica Los Andes.

Cuando los jugadores de la UC aún celebraban la ventaja conseguida por Fernando Zampedri y el arquero de los azules lamentaba su caída, a un inidentificado delincuente se le ocurrió lanzar las bengalas y el partido no alcanzó a reanudarse.

Breve secuencia de los hechos:

Minuto 2: dudoso córner atribuido a José Castro, que disputaba el balón con Gonzalo Tapia. Tiro de esquina servido por Luciano Aued con zurdazo a media altura y bloqueo de Seymour. Los jugadores de la U resisten el cobro.

Minuto 5: Recién tres minutos después se ejecuta la falta. Fernando Zampedri acierta con un remate rasante y esquinado. Martín Parra adivina la dirección, pero su brazo no llega al balón.

Minuto 6: Caen tres bengalas en las cercanías del punto penal, y el arquero de la U, que caminaba por el sector esperando la reanudación del juego, se desploma tapándose los oídos.

Minuto 11: Mientras atienden al herido, el árbitro reúne a los capitanes, José Pedro Fuenzalida y Seymour, y les advierte que suspenderá el partido.

Minuto 12: El arquero es trasladado en camilla a su camarín.

Minuto 15: Ingresa la ambulancia para trasladar a Martín Parra a Santiago.

Minuto 34: Se oficializa la suspensión y se ordena la evacuación del público.

En resumen, los casi 5.000 espectadores -todos de la UC- se perdieron el partido y ahora se arrepentían de que sus dirigentes utilizaran una leguleyada para postergar la sanción. Y, además, poquísimos jugadores alcanzaron a tocar el balón antes de devolverse a sus hogares. De la UC: Zampedri, Aued, Isla y Tapia; de la U, Castro y Seymour.

Incógnitas: ¿Identificarán esta vez al delincuente?… ¿Cuándo y dónde se jugarán los 88 minutos que faltaron? … ¿Se devolverá el valor de las entradas a quienes no quieran asistir de nuevo?… ¿Se jugará con público de nuevo?… ¿Qué sanción recibirá la UC otra vez por culpa de sus monos resentidos?… ¿Se atreverán sus dirigentes a apelar nuevamente en defensa de sus recaudaciones?

La última: ¿sirve para algo ese engendro que es Estadio Seguro?

Desde el jueves en la mañana se comenzarán a despejar las interrogantes.