El fútbol sigue perdiendo por goleada

La Corte de Apelaciones acogió el recurso de Barnechea contra la ANFP, lo que viene a sumarse a la derrota del organismo en los estrados de Valdivia y de paso fortalece a los hinchas de Deportes Concepción, club desafiliado por culpa de regentes sinvergüenzas e inescrupulosos. ¿Tendrá algo que ver esta fiebre por eliminar clubes con la venta del Canal del Fútbol? Y es que, se sabe, mientras menos sean los comensales mayor será el trozo de torta.

Angel Valencia, abogado de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), se mandó una frase para el bronce tras enterarse de que la Corte de Apelaciones había declarado admisible el recurso de protección interpuesto en abril pasado por Deportes Barnechea, que pretende seguir militando “por secretaría” en la Primera B basado en desafiliación de Deportes Concepción: “El presidente de Barnechea había dicho públicamente que, independiente de la decisión que el fútbol tomara, ellos no iban a acudir a tribunales. Eso, evidentemente, no sucedió”, señaló como si sus argumentos tuvieran alguna lógica y coherencia.

No contento con eso, agregó que la ANFP informará de este procedimiento civil a la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol), y que por esa vía el caso puede escalar hasta la FIFA.

Alguien debiera decirle a este abogado que la Conmebol es un organismo cuyo único fin es patrocinar, organizar y calendarizar torneos, pero que no tiene las atribuciones que él pretende otorgarle. No sólo eso: Angel Valencia debiera saber ya, a estas alturas, que la FIFA es un organismo absolutamente desprestigiado por marrullero y corrupto y que, por obvias razones, carece de toda autoridad ética para dictarle pautas a nadie. Primero, que caigan presos todos los que tienen que caer y recién allí conversamos.

A nadie decente, además, se le ocurriría ir a buscar respaldo a un antro de mafiosos.

Lo preocupante de los dichos del señor Valencia es que, a pesar de todo lo que ha pasado en el fútbol desde el desembarco de Sergio Jadue, del comprensible revuelo mediático que provocó su delincuencial mandato, el fondo de sus palabras evidencia la prolongación, por parte de la ANFP, de una conducta abusiva que no se condice para nada con lo que el país esperaba luego que la presidencia del organismo la asumiera Arturo Salah.

Dicho de otra forma: no sólo se quería que los cuantiosos recursos que produce el fútbol estuvieran a buen recaudo de frescos y aventureros, sino que los procedimientos fueran lo suficientemente criteriosos, limpios y transparentes como para marcar un cambio de timón en 180 grados, un antes y un después de «Atila» Jadue.

Nada que objetar, por cierto, de los nuevos aires que soplan en el organismo respecto de su manejo financiero. No es fácil la administración de nada después que se lo robaron todo. En cuanto a los procedimientos, sin embargo, el nuevo directorio ha dejado mucho que desear. No sólo porque ha perseverado en la adopción de decisiones claramente arbitrarias, sino porque suma derrota tras derrota tanto en el seno del Consejo de Presidentes como en los tribunales de Justicia.

Da la impresión, a estas alturas, que la genuina decisión de Salah en orden a liderar un radical cambio de rumbo en el fútbol ha chocado con una realidad que es más fuerte: los clubes, devenidos en Sociedades Anónimas Deportivas, no tienen ningún interés en salir de la mediocridad que envuelve al fútbol chileno en su plano interno. Intentan inútilmente esconderse tras los éxitos de la Roja y se muestran preocupados sólo de sobrevivir con los recursos que mes a mes les entrega el Canal del Fútbol (CDF). Y es que en su gran mayoría exhiben una gestión pobrísima, que no se condice para nada con lo que suele ser la conducta de estos mismos personajes cuando se trata de sus empresas y de sus negocios.

Para invertir lo menos posible, rechazan sin mayores argumentos el retorno al campeonato largo que proponía Salah e imponen un torneo carente del interés que implica la competencia por logros o la lucha por evitar el descenso. Y cuando el Sifup lleva adelante un paro de protesta que impide el comienzo de los campeonatos en la fecha estipulada, primero amenazan a los jugadores con represalias, como denunciaron en su momento David Pizarro y Francisco Arrué, luego se coluden para pagar todos el mismo sueldo miserable, y terminan apagando el incendio entregándole al Sindicato de Futbolistas un caramelo que transforma la lucha dada en una victoria pírrica: efectivamente, no habrá descenso de Primera B a Segunda División en este campeonato ni tampoco en el campeonato siguiente, pero sí para 2018, cuando se promedien las campañas de los clubes en estos tres torneos. ¿Qué significa eso en la práctica? Que un porcentaje ínfimo de los centenares de jugadores actualmente cesantes conseguirán equipo, y que si alguno lo encuentra tendrá que aceptar lo que el club decida pagarle. Los regentes de las Sociedades Anónimas Deportivas recién se meterán la mano al bolsillo (si es que se la meten) en el segundo semestre del próximo año.

Hay que reconocer, eso sí, el buen criterio del Sifup, dirigido por Carlos Soto: por lo menos no instó a sus asociados a cantar el Himno Nacional tras la resolución del conflicto.

Aunque resulte triste decirlo, nada ha cambiado en el fútbol chileno en todo este tiempo. Lo grave es que si antes se podía culpar con razón a Jadue de todos los males, el directorio actual parece haber tomado la posta sin haber variado un ápice las censurables conductas administrativas anteriores.

La Corte de Apelaciones de Santiago ya le dijo al fútbol que el recurso de Deportes Barnechea tiene asidero y que fue acogido a trámite. De la misma forma como la Corte de Apelaciones de Valdivia consideró abusivo que al club de la ciudad del Calle Calle la ANFP le cobrara un “derecho de llaves” equivalente a 2 millones de dólares para poder participar del torneo de Primera B, luego de haber obtenido de manera inobjetable e irreprochable su ascenso gracias a su destacable campaña en el torneo de Segunda División.

Lo rocambolesco de este caso es que, a pesar de ese dictamen claro y contundente, Deportes Valdivia igual decidiera pagar, aunque ello implique ponerse la soga al cuello y engrosar alegremente la larga lista de clubes que están técnicamente quebrados.

No sería extraño, por lo mismo, que los hinchas penquistas también encuentren en los tribunales la justicia que no pudieron hallar en el ámbito deportivo propio. Porque la desafiliación de Deportes Concepción del fútbol profesional constituye un hecho vergonzoso, cual es el que paguen los aficionados de la Región del Bío Bío por el descarado robo que cometieron los dueños de la institución como accionistas principales. Eso sin contar el inaudito hecho que significa haber desafiliado también a las series inferiores del cuadro “lila”, chicos que, por no ser profesionales, no pueden ser considerados propiedad de una Sociedad Anónima Deportiva que sólo busca el lucro.
Lo concreto es que este sistema que se nos impuso en el fútbol, a la fuerza, como en su momento se nos impusieron las AFP y las Isapres, ya no da para más, pero parece que a nadie le importara. Y como a nadie le importa, los señores de las Sociedades Anónimas Deportivas siguen dando la nota alta y haciendo lo que se les viene en gana.

San Felipe, Copiapó y Unión Calera, piden las penas del infierno para esos insolentes jugadores que se atrevieron a denunciar las amenazas de que estaban siendo objeto para deponer el paro, con el agravante de que Wanderers ni por asomo le dio algún tipo de respaldo a un David Pizarro que, harto de un medio mediocre y chato, tomó la drástica pero comprensible decisión de renunciar al club de toda su vida y en el cual quería terminar su prolongada carrera que lo llevó por Italia e Inglaterra.

Colo Colo (perdón, Blanco y Negro), dicta una serie de pautas que torna restrictivo el trabajo diario de la prensa en el Monumental. Mezquina al máximo la comparecencia de técnico y jugadores y hasta fija días en que el trabajo periodístico simplemente no encontrará voceros ni interlocutores. ¿Alguien les habrá dicho a estos zopencos que el fútbol es un espectáculo y que para mantenerse y desarrollarse necesita de la difusión y promoción de radios, diarios, páginas web y canales de televisión?

¿Han pensado estos señores de Blanco y Negro qué pasaría el día que la prensa reaccione con fuerza frente a restricciones y censuras y simplemente decida no informar más acerca de un club que les pertenece a sus socios y a sus hinchas mucho más que a ellos, simples advenedizos con dinero?

Carlos Ferry, presidente de San Marcos, participa, es parte de las decisiones del Consejo de Presidentes y vota sin siquiera ponerse colorado, en circunstancias que sus jugadores están impagos por meses y a su director técnico, Osvaldo “Arica” Hurtado, le cortaron el agua y la luz de su departamento antes que lo desalojaran definitivamente por el no pago de la renta durante tres meses. Y claro, ¿cómo iba a hacerlo si durante todo ese tiempo el club jamás le respondió con el pago de los emolumentos que le correspondían? ¿No se dijo que estos vergonzosos casos, que efectivamente se producían en el anterior sistema de Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro, nunca más volverían a repetirse con la llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas?

El hecho es que estamos peor que nunca y ni siquiera hemos podido apreciar, en todo estos años, la cacareada transparencia que en algún momento se nos prometió.

Con el anterior sistema los Consejos de Presidentes antes eran abiertos al público y a la prensa. Hoy son a puertas cerradas, acaso para que nadie informe cómo vota cada club en aspectos sensibles, como los repartos de las platas, la forma de campeonato, el sistema de ascensos y descensos y la cuota de extranjeros.

En pos de esa pregonada transparencia, ¿no sería una buena idea que se transmitieran en vivo y en directo los Consejos de Presidentes para quien quiera informarse? Si en el Congreso ello ocurre, ¿por qué no en el fútbol, que por tener su canal propio ni siquiera tendría que destinar recursos extras a dichas transmisiones? El Agora les entrega gratis la idea, por si a ninguno de ustedes se le hubiera ocurrido.

Mientras tanto, Barnechea se afirma en el fútbol profesional tras el fallo de la Corte. ¿Cuál fue su defensa? Armando Cordero, su presidente, explicó que, como dictan los reglamentos del propio fútbol, cuando un equipo es desafiliado pasa a ocupar el último puesto. De acuerdo a lo ocurrido con Deportes Concepción, entonces, nosotros no fuimos últimos. Fuimos penúltimos y, por lo tanto, reglamentariamente no nos correspondía bajar a la Segunda División”.

Lo grave de todo esto es que, como ente máximo, es a la Federación Chilena de Fútbol a quien le corresponde tomar este tipo de decisiones y resolver esta clase de problemas. Pero como venimos diciendo reiteradamente, hasta el punto de ser incluso majaderos, la ANFP con Jadue ya decidió hacer desaparecer en los hechos al organismo máximo, porque era un dique para los abusos y un estorbo para los malabares financieros que se desataron. Y, por lo que se ha visto hasta ahora, al directorio actual tampoco le interesa mucho que la Federación funcione.

Por eso, sigue sin entenderse el por qué, a la vista de todas las irregularidades ocurridas y que desgraciadamente siguen ocurriendo, la ministra de Justicia Javiera Blanco siga sin preguntarle a la ANFP por el estado de esa Federación hoy misteriosamente desaparecida.

Y eso que se consiguió en comisión de servicio un par de asesores que, con sueldos millonarios del erario público, es decir, con plata que aportamos todos vía impuestos, se iban a dedicar en exclusiva a estudiar este hoyo negro en que está convertido el fútbol chileno. Una de dos: o los tipos son unos ineptos o unos flojos redomados, porque en siete meses no han descubierto nada y no han podido justificar su trabajo y su presencia.

Una última consideración: la injusta desafiliación de Deportes Concepción, el insólito cobro de 2 millones de dólares a Deportes Valdivia para que lo pensara bien antes de integrarse al profesionalismo y el querer de todas maneras mandar a Barnechea a los potreros, ¿no tendrá algo que ver con la astuta idea del fútbol de vender el canal que le pertenece mientras más luego mejor?

Porque miren que, de acuerdo a una operación matemática básica, los pedazos de torta que se reparten siempre son más grandes mientras menor sea el número de comensales.