El «Mago» de Palestino reavivó los viejos fantasmas que encadenan a la U…

El equipo azul es el mismo de antes de la peste que nos cambió la vida a todos: pujante y aguerrido, pero carente de consistencia táctica y manejo futbolístico para aprovechar las oportunidades que le brinda un partido. Palestino remontó el empate en 15′ finales, cuando los cambios del técnico y su fragilidad defensiva desarticularon a los azules.

La U venía vacilante e insegura desde mucho antes del desastre que nos atrapó la oscura vida radiante, incluso de los tiempos de aquel estallido que pareció un fogonazo de esperanzas en medio de la resignación cotidiana. Era el equipo de los chispazos y los aciertos individuales, de la reacción visceral empujada por los hinchas reales y virtuales, del fútbol exento de mecánica y convicciones tácticas. Que de pronto choca con una fuerza de mayores capacidades que puede desnudarle en su verdadera magnitud de aspirante a fulgores propios de otra realidad, sin las carencias ni limitaciones actuales.

En rigor, la U es como el amor juvenil sugerente y prometedor, que enamora y desencanta con explosiva frecuencia y nos deja con la sensación efímera de lo que pudo ser… En la vuelta a las emociones futboleras conocidas y los lugares comunes eternos de los relatores -la pareja de bailarines en el área, la “liturgia” de cada domingo y, sobre todo, el «bosque de piernas» que como muletillas ya eran añejas con el maestro Julio Martínez, entre otros-, Palestino tuvo lo necesario para demostrarle a los azules que su realidad no cambió demasiado, a despecho de los seis meses de encierro y quimeras de tiempos mejores.

Si era previsible y perdonable la falta de intensidad en el ritmo y precisión en el manejo, no lo era tanto el desajuste de funcionamiento ni los errores en los cambios que dejaron caer un cerro de descalificaciones de las redes sociales sobre el técnico Caputto. Y es que la U se puso arriba 2-0 a pesar de que el dominio del campo pertenecía más a Palestino y, ante ello, se elogiaba su contundencia en el área. El faro constante, Walter Montillo, encajó un zurdazo de fuera del área a los 29’ y más tarde Larrivey acertó otro remate pegado al poste para el 2 a 0, con complicidad del portero palestinista.

Era engañadora la diferencia, por el mejor manejo tricolor a partir de la pulcritud de Cortés. Farías y Jiménez en el cirtuito con la pelota, aunque cerca del área azul no tuvieran la misma fluidez. En medio del cansancio natural de ambos cuadros, Palestino repuntó en el cuarto de hora final con la inercia de buscar el descuento, hasta que a los 80’ un viejo conocido como Benegas luchó una pelota perdida hasta empujarla a la red.

Después, la reacción se acentuó a partir de la incidencia negativa de Caputto, que creyó cocida la leche antes del hervor y metió cuatro cambios que desarticularon a su equipo cuando sólo necesitaba defender con orden y aplicación. 

Para colmo de sus males, un centro largo de Acevedo en el minuto final lo amortiguó Luis Jiménez de pecho antes de girar y clavar el remate para consagrar el golazo de la fecha, definiendo un empate con sabor amargo para los azules. En rigor, añoso y cuestionado pero vigente, el “Mago” desenfundó la varita para reavivar todos los fantasmas que acechan a la U desde antes de la peste que nos cambió la vida…

FOTOS: PHOTOSPORT

PORMENORES

Campeonato Nacional 2020. Fecha 8 Estadio: San Carlos de Apoquindo. Árbitro: Francisco Gilabert-.

PALESTINO /2): Guruceaga; Soto, Felipe,Acevedo, Cabrera (62′ Enzo Guerrero); Jiménez, Farías, Cortés (90+3′ Esteban Carvajal); Campos López (73′ Renato Tarifeño), Benegas, Benítez DT: Ivo Basay.

UNIVERSIDAD DE CHILE (2):; De Paul; Rodríguez, González, Del Pino Mago, Beausejour; Moya, Cornejo, Aránguiz (80′ Jimmy Martínez), Montillo (88′ Gonzalo Espinoza); Larrivey (67′ Franco Lobos), Guerra (80′ Ángelo Henríquez) DT: Hernán Caputto.

Goles: 29′ Walter Montillo (UCH), 51′ Joaquín Larrivey (UCH), 79′ Leandro Benegas (PAL), 89′ Luis Jiménez (PAL)