El “Mago” le cambió la cara a Colo Colo

Cuando el cuadro albo no encontraba el rumbo, y hasta era superado por el despliegue de Curicó Unido, surgió la genialidad de Valdivia -venido desde la banca- para armar la jugada que significó el gol de Paredes con una habilitación de su sello. El 2 a 0 final acerca un poco más al Cacique a los líderes.

Sin duda, un crack. Jorge Valdivia, más allá de sus falencias y más de alguna gratuita tontería, como ganarse una tarjeta amarilla gratis por tirar el balón lejos tras un foul bien cobrado, es un jugador distinto. Un talento innato que no saltó desde Brasil a Europa sólo por su especial modo de ser, para usar un eufemismo. Lo ratificó esta vez, una vez más, jugando poco más de media hora, suficiente para transformarse en la figura de la cancha y jugador vital en el triunfo por 2 a 0 de Colo Colo sobre Curicó Unido.

Porque cuando el Cacique desnudaba una abismante falta de claridad y talento para hacerle frente al fútbol que planteó Curicó, tuvo que aparecer el “Mago” para levantar a un cuadro albo que, hasta ahí, no encontraba el camino para superar a un rival terco y aplicado, que lo hizo todo bien, menos aquello que en el fútbol, al cabo, es lo más importante: el gol.

Porque el cuadro dirigido técnicamente por Jaime Vera salió a apretar la salida de Colo Colo. A anticipar, a pelear cada balón de modo de abortar, una y otra vez, los tibios balbuceos futbolísticos albos. Mientras Curicó Unido llenaba la cancha con un despliegue físico destacable, y se hacía una y otra vez del balón para buscar la ruta hacia Orión, el albo era un cuadro que no encontraba respuestas ni antídoto para ese incesante ir y venir curicano.

La sensación más fiel de lo que estaba pasando en la cancha del Monumental lo reflejaba el silencio absoluto de la parcialidad colocolina, que fue pasando rápidamente de la preocupación a la inquietud. Y es que su equipo no caminaba. Era incapaz de armar una jugada asociada. Los hombres de ofensiva eran anticipados una y otra vez y la marca implacable de Curicó -desde la misma salida- obligaba a dividirla o jugarla reiteradamente hacia atrás, cuidando de no cometer errores que pillaran al fondo albo mal parado.

El problema de Curicó Unido es que esa faceta del juego la realizaba bien, y a ratos muy bien. Sus hombres ganaban nueve de diez e incluso eso que se llama la segunda pelota -un rechazo, un rebote- significaba que la seguían teniendo, mientras los jugadores albos eran incapaces de enhebrar tres pases seguidos. Pasando al ataque, sin embargo, el cuadro de Vera mostraba todas sus falencias. Porque no se procuraba ocasiones claras de anotar y los escasos sustos que vivía Orión surgían de centro a los cuales los receptores no podían sacarle provecho.

Jugando mal, superado, Colo Colo demostró en cambio en la última parte de esa primera etapa que en cualquier momento podía anotar. Que, en lo que respecta a contundencia, tenía más. Se lo perdió primero el juvenil Aguilera, que por la banda derecha buscó la personal, y luego Barrios, que ante una buena habilitación de Paredes quiso devolver la gentileza al goleador albo en lugar de probar a un Santelices que había quedado listo para el fusilamiento.
La reanudación de la brega no mostró un cambio sustancial. Curicó Unido seguía desarmando a un Colo Colo cuyos tibios intentos morían una y otra vez en las cercanías del área.
Hasta que Tapia se decidió y ordenó el ingreso del “Mago” por Pavez, lesionado. Al mismo tiempo, la salida de Aguilera para el ingreso de Pinares. Y aunque este desde un comienzo mostró más peso específico que el juvenil, fue Valdivia el que, con su reconocida genialidad, rompió la resistencia curicana.

A once minutos de su ingreso, cuando ya la ofensiva alba exhibía más variantes, Valdivia sacó un conejo de la galera para meterle un pase tan profundo como matemático a Opazo, que la puso hacia atrás para encontrar destapado a un Paredes que en situaciones como esa raramente perdona. El goleador la puso en un rincón bajo del arco de Santelices, provocando el estallido jubiloso del Monumental y la liberación de tensiones que ya apuraban las primeras protestas de la parcialidad alba.

Sólo Valdivia, en el fútbol nuestro, es capaz de meter un pase tan intencionado como preciso. Porque el repliegue curicano equivalía a hacer pasar ese balón por el ojo de una aguja.

Cuatro minutos después del gol de Paredes, que dicho sea de paso llegó a las 205 conquistas en Torneos Nacionales para ponerse a sólo diez goles del record que ostenta “Chamaco”, pareció que el partido se cerraba. Bechthold, que ya tenía tarjeta amarilla, le entró fuerte al artillero albo ganándose la segunda y su consiguiente salida de la cancha.

En ventaja, con un jugador más y frente a un cuadro que había corrido mucho y bien, se pensó que Curicó Unido desparecía de la cancha. No fue así. Tanto, que el mayor mérito que se le puede reconocer a este equipo de Vera es que su inferioridad numérica jamás se notó.

Colo Colo sólo vino a sentirse plenamente ganador ya en los descuentos, cuando nuevamente Valdivia metió el pase para un Lucas Barrios que entraba frontal al área. Y la “Pantera”, que no hizo otra vez el partido que se espera de un jugador de su calibre, aprovechó la gentileza para empalmar de derecha el balón que encontró completamente a contrapié al meta Santelices, al parecer muy preocupado de lo que podía inventar el “Mago” entrando con balón dominado por la derecha.
No cabe duda de que esta reanudación de campeonato, al menos en lo que concierne a resultados y puntos, ha sido dulce para el Cacique. Ya superó a la U en la tabla y se ha puesto a seis puntos de los líderes, Universidad Católica y la Universidad de Concepción.

Pero -se sabe- internacionalmente es otra cosa. En otras palabras, jugando como lo viene haciendo es difícil que pueda dejar en el camino a Corinthians, por la fase de octavos de la Copa Libertadores.

Salvo que varios suban en buena proporción su rendimiento individual y mejoren el funcionamiento como equipo. Y si a eso le sumamos un “Mago” iluminado, como esta vez, podría ser…

PORMENORES
Torneo Nacional. Décimo séptima fecha.
Estadio: Monumental.
Público:34.071 espectadores.
Arbitro: Felipe González.
COLO COLO: Orión; O. Opazo, Zaldivia, Insaurralde, Pérez; Aguilera (57’ Pinares), Pavez (57’ Valdivia), Carmona, Valdés (76’ Fierro); Barrios, Paredes.
CURICO UNIDO: Santelices; Y. Opazo (75’ Reynero), D. Díaz, Franco, Lara (70’ Quiroga); C. Díaz, Cortés, Behcthold, Blanco (62’ Espinosa), Gauna; Vargas.
GOLES: Paredes a los 68 y Barrios a los 90+4’.
Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Opazo y Valdivia; en Curicó Unido, Bechthold y Lara.
Tarjeta roja: Behcthold, a los74’, por doble amarilla.