El mejor jugador albo… fue viñamarino

Sólo la tarde desafortunada de su central Velásquez explica la victoria alba por 2-1 sobre el elenco de la “Ciudad Jardín”, por Copa Chile. Primero cometió un penal tan grosero como innecesario y luego se inscribió con un autogolazo cuando a Colo Colo ni un “Mago” podía levantarlo de su paupérrimo juego.

Jugando tan mal como lo viene haciendo desde que acabó el largo receso de Copa América, Colo Colo celebró una victoria de 2-1 frente a Everton en partido de ida por la fase de cuartos de final de la Copa Chile. Un triunfo que, más que por méritos propios, llegó de la mano de una tarde particularmente desafortunada que tuvo el zaguero central viñamarino Velásquez, que primero cometió un penal tan grosero como innecesario ante el “Pajarito” Valdés, para luego hacer un autogol absurdo ante una pelota que era de su arquero Campestrini.

Considerando que después de varios encuentros en el “Cacique” volvía a la titularidad Jorge Valdivia, puede decirse que a este Colo Colo poquita cosa desde el punto de vista futbolístico, ni un “Mago” lo salva.

Un poco porque el volante albo cumplió una actuación más que discreta y se mostró impreciso en cada una de esas habilitaciones que suelen ser de su marca, pero bastante porque ofensivamente el elenco albo cojea por todas partes y se necesita más que “magia” para encarrillarlo en la recuperación de un buen fútbol absolutamente extraviado.

El “Pajarito” Valdés, que volvía a la titularidad tras su absurda expulsión frente a Palestino, estuvo lejísimo de transformarse en un buen complemento para Valdivia. No sólo extravió el 90 por ciento de los pases que metió, sino que, intentando la personal, dejó más que patente que ya no está para esos trotes. O se la quitaban fácilmente o el último toque era tan desmedido que una y otra vez se la entregaba a un adversario.

Los tres de arriba (Bolados, Paredes y Mouche), tampoco anduvieron. El argentino volvió irreconocible tras el receso, después de haber sido calificado como el mejor refuerzo albo para este campeonato. Bolados se mandó una sola jugada de mérito durante todo el partido y, en cuanto a Paredes, aunque suene a imperdonable blasfemia, demuestra partido a partido que ya no está para el fútbol de alta competencia.

Podrá cazar alguna, podrá aprovechar un rebote o, como en esta oportunidad, servir magistralmente un lanzamiento penal; pero ya no tiene chispa, velocidad ni potencia para arreglárselas por sí solo cuando no llegan esos balones precisos que le den ventaja.

Su estado físico es, además, tan magro a sus 39 años, que bastó un pase desmedido de Mouche para que Paredes, que picó tratando de alcanzarlo, sintiera de inmediato una molestia en su espalda que apuró su cambio para el ingreso de Parraguez.

Por más que suene duro y descarnado, el sambenito de que Paredes tiene que batir el record de “Chamaco” como el máximo anotador de los Torneos Nacionales, a Colo Colo le está haciendo más mal que bien. ¿Cuál es el problema? Que dejarlo en el banco tampoco es solución, simplemente porque Vilches y Parraguez, los llamados a sustituirlos, no dan la talla con la alba.

El argumento de que a Colo Colo le faltaban jugadores (en la Roja mayor, en la Sub 23 y lesionados), tampoco se sostiene. Everton también llegó al Monumental con tres bajas importantes (Freitas, Cuevas y Cerato) y lo más bien que se las arregló para complicar hasta el final a un “Cacique” que no juega a nada simplemente porque es bien poco lo que tiene.

Pensando en la renovación del plantel para la próxima temporada, muchachos de la usurpadora Blanco y Negro, háganla corta. Diseñen la lista de los que tienen que quedarse en lugar de aquella que defina a los que deben partir.

Es mucho más práctico.

El tema es que un Everton igualmente discretito, volvía a transformarse en un quebradero de cabeza para este Colo Colo que ya no había podido con el elenco viñamarino en la reanudación del Torneo Nacional, debiéndose conformar con un pálido 0-0.

Esta vez, incluso, fue peor. Porque prácticamente no había pasado nada en ambas áreas (salvo una que otra aproximación), cuando Melo, el arquero albo, ante un pase hacia atrás de Barroso, quiso “cancherear” a Sánchez, intentando eludirlo para salir jugando. Pasó que el delantero no le compró el amague, lo despojó de la pelota y anotó con el arco vacío.

Se jugaba, a esa altura, el segundo minuto de descuento dado por el pito Felipe González luego que un tontito hincha de Colo Colo, de esos que nunca faltan, fue hacia la escuálida barra viñamarina a robar un lienzo. Aparecieron entonces las bombas lacrimógenas que obligaron a la suspensión del partido, porque incluso algunos jugadores se vieron afectados por los gases.

Se dijo que el imbécil había sido capturado, pero doble contra sencillo que a esta hora ya está de nuevo libre como un pajarito.

Bien poco había hecho Colo Colo en la segunda etapa, pero así y todo lo dio vuelta, quedando un poco mejor aspectado para la revancha, fijada para el 10 de octubre, en el Sausalito.

Para ello contó con una tarde absolutamente desafortunada de su zaguero Velásquez.

A los 58 minutos, le pegó una tremenda patada al “Pajarito”, que iba en busca de un rebote producido, pero con nulas posibilidades de sacar algún provecho de la jugada. Paredes, desde los doce pasos, no batía con este tanto el record de “Chamaco”, pero acortaba diferencias con el que posee Caszely como máximo goleador de Colo Colo.

¿Otra obsesión malsana ad portas por batir records?

A los 73’, un centro absolutamente insulso de Mouche, cargado por la derecha como en todos los minutos finales, era del meta Campestrini, pero el mismo Velásquez se anticipó para desviarla de zurda al fondo de las mallas.

Así ganó Colo Colo: jugando horrible, como siempre. Lo peor es que ni siquiera puede apelar a la ausencia de varios titulares como argumento para explicar la pobreza franciscana de su juego.

Los que faltaron -con una que otra excepción- son tan malos como los que estuvieron en cancha.

PORMENORES

Torneo Copa Chile. Fase de cuartos de final. Partido de ida.

Estadio: Monumental.

Público: 18.682 espectadores.

Arbitro: Felipe González.

COLO COLO: Melo; De la Fuente, Barroso, Insaurralde, Gutiérrez; Valdés (78’ Provoste), Rossi, Valdivia; Bolados (90+2’ Villanueva), Paredes (82’ Parraguez), Mouche.

EVERTON: Campestrini; San Juan, Velásquez, Suárez, Zúñiga; Carvallo, Berríos (62’ Rodríguez), Orellana; Sánchez (76’ Ramos), González y Vergara (46’ Arizmendi).

GOLES: Para Colo Colo, Paredes, de penal, a los 59’, y Velásquez (autogol) a los 73’; para Everton, Sánchez a los 45+2’.

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Paredes, Valdivia, Bolados y Mouche; en Everton, Velásquez y Arizmendi.