El Mundial al que no es un orgullo clasificar

Más de 6.500 trabajadores migrantes han muerto en Qatar en los últimos 10 años, todos ellos ligados de alguna forma a los trabajos que se realizan en ese país asiático con miras al Mundial de fútbol que se llevará a cabo en 2022.

Por SERGIO GILBERT J.

Esta semana, el diario británico The Guardian publicó un reportaje escalofriante. De acuerdo a cifras oficiadas por distintos países -de India, Pakistán, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh, entre otros- y a las que este medio pudo acceder, más de 6.500 trabajadores migrantes (6.751 para ser precisos) han muerto en Qatar en los últimos 10 años, todos ellos ligados de alguna forma a los trabajos que se realizan en ese país asiático con miras al Mundial de fútbol que se llevará a cabo en 2022.

En el reportaje se precisa que, incluso, el número puede ser mayor porque no existen cifras oficiales de otros países como Filipinas y Kenia que también tiene muchos migrantes en Qatar, y porque, además, no hay registros de los últimos meses de 2020 y de este año aún.

El gobierno de Qatar, por cierto, salió de inmediato a bajarle el perfil a las denuncias de The Guardian. De hecho, las autoridades políticas y de la Comisión Organizadora del Mundial 2022 han señalado que la cantidad de fallecidos en el período señalado es “normal” dentro de la población migrante debido a que las que llegan de otros países a Qatar, en general, no se adaptan a las altas temperaturas del país y terminan con problemas de salud que les causa “una muerte natural”. No solo eso. También señalaron que los obreros que están trabajando en la construcción de recintos y obras ligadas al Mundial cuentan con todas las condiciones médicas y de salubridad necesarias. Qatar, así, se lava las manos. Y sigue adelante con los trabajos.

Por cierto, ello ha sido ampliamente desmentido por organismos internacionales y en reportajes elaborados por varios medios de comunicación. Estos señalan que si bien no se puede establecer con certeza absoluta que todos los migrantes fallecidos hayan estado ligados directamente a los trabajos de la Copa del Mundo, sí es un hecho comprobable que desde 2011 aumentó significativamente la tasa de migrantes en Qatar seducidos por la oferta laboral que se abrió por el Mundial. Y también es un dato indesmentible que en estos 10 años, creció dramáticamente la cantidad de personas fallecidas llegadas desde otros países.

No solo eso. Si bien en Qatar la causa de muerte de la población migrante es señalada frecuentemente como “natural” como se ha dicho, también hay registro de factores “indeterminados” y que según se ha comprobado posteriormente, son muertes producidas por descomposición, asfixia por ahorcamiento o múltiples heridas producto de caídas desde grandes alturas.

A ello, en los últimos dos años, se agrega, por cierto, otra causal que ha cobrado vidas con vehemencia: el Covid 19.

Si bien tampoco existen datos oficiales en Qatar sobre la cantidad de migrantes fallecidos por esta causa, la publicación Al-Ain señaló hace algunos meses que las obras del Mundial 2022 fueron paralizadas momentáneamente debido a la gran cantidad de trabajadores afectados por coronavirus. Debido a ello, la masa de obreros fue confinada a lugares inhóspitos, insalubres, hacinados, sin electricidad y sin agua potable lo que, obviamente, aumentó la tasa de mortalidad en la población migrante.

Por cierto que todas estas muertes no alcanzan para pensar en una investigación profunda por parte de la FIFA. Ni tampoco para una condena a nivel global de las federaciones que tienen a sus selecciones prestas a pelear un cupo para llegar al Mundial.

La pelotita, claro, debe seguir rodando. Eso es lo que importa…