El núcleo de la Tierra está envuelto en montañas

Datos científicos sugieren que cumbres cinco veces más altas que el Everest rodean el centro terrestre.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

Una investigación de la Universidad de Alabama, tras analizar extensos datos de imágenes sísmicas de la Antártida, concluye que cerca del núcleo planetario existe una capa entre el núcleo y el manto que probablemente sea un fondo oceánico hundido que contiene montañas hasta cinco veces más altas que el monte Everest (8.849 metros). Es decir, de casi 40 kilómetros.

El mapa, el de mayor resolución hasta el momento de la geología subyacente debajo del Hemisferio Sur, reveló que la capa, a unos 2.900 kilómetros debajo de la superficie, es densa pero delgada, subsumida por el interior de la Tierra durante incontables millones de años para llegar a donde ahora reside.

“Las investigaciones sísmicas, como la nuestra, proporcionan imágenes de la más alta resolución de la estructura interior de nuestro planeta, y estamos descubriendo que esta estructura es mucho más complicada de lo que se pensaba”, dice la geóloga Samantha Hansen de la Universidad de Alabama.

Ella considera que comprender exactamente qué hay debajo de nuestros pies es vital para estudiar las erupciones volcánicas y las variaciones en el campo magnético de la Tierra, que nos protege de la radiación solar en el espacio, entre otras.

“Nuestra investigación proporciona conexiones importantes entre la estructura superficial y profunda de la Tierra y los procesos generales que impulsan nuestro planeta”, agregó Hansen.

El equipo rastreó las ondas sísmicas resonantes emitidas por los terremotos y notó que se estaban desacelerando drásticamente en la zona donde el núcleo externo metálico fundido se encuentra con el manto rocoso que se encuentra sobre él, límite entre el núcleo y el manto conocido también como CMB.

Según los científicos, esta capa de fondo oceánico antiguo, visto anteriormente sólo en parches aislados, al ser más densa que el resto del manto profundo, obstaculiza la velocidad y frena las ondas sísmicas que reverberan debajo de la superficie.

Las zonas de ultra baja velocidad se conocen como ULVZ, que más o menos vienen en forma de montañas que sobresalen del CMB. Según los investigadores, estas ULVZ probablemente sean corteza oceánica enterrada durante millones de años.

“Al analizar miles de grabaciones sísmicas de la Antártida, nuestro método de imágenes de alta definición encontró finas zonas anómalas de material en el CMB en todos los lugares que probamos”, explicó el coautor del estudio, Edward Garnero, profesor de la Escuela de Exploración de la Tierra y el Espacio de la Universidad Estatal de Arizona.

Añadió que “el grosor del material varía desde unos pocos kilómetros hasta decenas de kilómetros. Esto sugiere que estamos viendo montañas en el núcleo, en algunos lugares hasta cinco veces más altas que el monte Everest”.

Según los investigadores, estas montañas subterráneas estarían lejos de ser irregularidades intrascendentes, ya que pueden desempeñar un papel importante en la forma en que el calor se escapa del núcleo, la parte del planeta que alimenta el campo magnético.

Asimismo, es probable que este material de los antiguos fondos oceánicos pueda quedar atrapado en las plumas del manto, o puntos calientes, que regresan a la superficie a través de erupciones volcánicas.