El primer golpe de «Mano de piedra»

El 18 de agosto de 1999 se jugó un partido que pudo ser uno más en el Abierto de Washington. Para Fernando González, fue un histórico debut en las ligas mayores del circuito profesional.

El Abierto de Washington de 1999 se desarrolló como uno más de la temporada ATP que en aquel momento reunía a una verdadera constelación de astros del deporte blanco: Evgueni Kafelnikov, Andre Agassi, Tim Henman, Todd Martin y Marat Safin fueron algunos de los animadores del campeonato, que vio coronarse precisamente al “Kid de Las Vegas” en una temporada que resultó de ensueño en lo que fue su gran reinserción en el circuito masculino.

Para el tenis chileno, sostenido casi exclusivamente en Marcelo Ríos, resultaba imperioso implementar un recambio efectivo, pues las constantes lesiones del “Chino” hacían previsible una o dos temporadas más en el más alto nivel.

En ese contexto, Fernando González y Nicolás Massú se abrieron tímido paso en la escena deportiva nacional: mientras Massú ya coqueteaba con el top 100, González daba el salto desde juveniles al profesionalismo, siendo incluso parte del equipo chileno de Copa Davis que derrotó a Bahamas por 5-0 a inicios de 1999.

Además, “Mano de Piedra” (apodo que aún no le era habitual) complementó la transición a las grandes ligas del tenis con la participación en diversos torneos Futuros y Challengers, que lo llevaron a recorrer el mundo en pos de algunas ganancias y mucha experiencia de cara a lo que se vendría en el circuito.

Tras jugar en Holanda, Escocia, Grecia, Alemania, Brasil y Chile, González logra ingresar al cuadro principal del ATP de Washington, en lo que fue su primera incursión en el máximo circuito tenístico mundial, y como en esas lides las exigencias cambian, su debut en el torneo fue ante el croata Ivan Ljubicic, permanente animador del tour en aquellos años, contemporáneo del chileno, pero con más experiencia en el profesionalismo, lo cual daba cuenta del ránking que tenía al momento del partido con González: 138° frente al lugar 556° que ostentaba el jugador nacional.

El primer set fue un paseo para el europeo, que rápidamente se impuso por 6-1. Parecía un debut de pesadilla para el chileno, sin embargo tras acomodarse en la rápida pista de la capital estadounidense, vino la reacción en los sets siguientes, que fueron al bolsillo de “Mano de Piedra” con parciales de 6-3 y 6-4.

Primer partido en el circuito y primer triunfo. Récord de 1-0 y un efímero invicto que se vio puesto a prueba ante el suizo Marc Rosset, que llegó a su partido con 28 años, doce títulos como profesional y una medalla de oro olímpica en Barcelona 92, lo anterior sumado a un expectante ránking que lo situaba como el 31° jugador del circuito.

Sin duda una prueba mayor y ante la cual Fernando González resistió con los argumentos que los consagrarían posteriormente en el circuito. El primer set fue para el suizo tras un emocionante tie break que le favoreció por 9-7. En el segundo set, sólo un quiebre de servicio bastó a Rosset para adjudicarse la manga por 6-4 y eliminar a González del abierto de Washington.

Terminó así una semana muy fructífera para quien sería reconocido como “El Bombardero de La Reina”: su paso por Estados Unidos le reportó un ascenso de 48 lugares en el ranking, que le ayudaron en su febril escalada que lo dejó a fines de ese 1999 en el lugar 412° del circuito.

Ya en 2000, llegará la hora de jugar los Grand Slam, animar más torneos ATP y abrazar su primera consagración como profesional en el Abierto de Orlando, pero esa es otra historia.