El Sifup debe llamar a un paro total de la actividad futbolera

No es lo ideal, no es lo aconsejable, pero la ANFP, con su arbitraria decisión de impedir en la práctica el ascenso de un club de Segunda División a la Primera B, no está dejando otra alternativa. El Sindicato de Futbolistas Profesionales no puede permanecer impávido frente a este nuevo abuso.

Por GERARDO SILVA

Qué podemos decir al respecto. Cómo empezar esta columna. Cómo mantener la calma y no usar descalificativos. Es verdaderamente muy difícil. ¿Qué pasa por la cabeza de nuestros dirigentes? El fútbol chileno se cae a pedazos y los equipos de Primera A y Primera B sólo se preocupan de su pequeña parcela, de no desviar ni un solo peso que vaya a sustentar el progreso sostenido de nuestro fútbol.

La Primera A y B no es el fútbol chileno, señores. De una vez por todas tienen que entenderlo. Esas divisiones son sólo una parte del fútbol, y no podemos actuar de manera tan despectiva con los equipos de divisiones o categorías más pequeñas. El fútbol es una cadena de ayuda permanente en el crecimiento de nuestro querido deporte. El fútbol debe ser un círculo virtuoso donde todos se beneficien.

Sin embargo, hoy no existe esa preocupación, al punto de ponerse caraduras. Porque es ponerle candado al negocio y no otorgarle el ascenso directo que le pertenece a la Segunda División profesional.

Una división que adoptaron por decisión propia. Nadie obligó a la ANFP a hacerse cargo de esta categoría. Por el contrario, la Tercera División, que pertenece a ANFA y también a la Federación de Fútbol de Chile, se negaba rotundamente a que esto sucediera. Sin embargo, la ANFP vio en ella una linda posibilidad para enviar jugadores a préstamo y ofrecer el “eslabón perdido” que tenía el fútbol chileno.

Pero sucede que, cuando definitivamente lo encuentran, no le dan la debida importancia, no lo fortalecen, no lo jerarquizan, no le otorgan recursos y, lo que es más grave, lo desprecian y definitivamente lo humillan.

Estoy molesto, y esto lo digo con autoridad, porque soy el único entrenador del fútbol chileno que dirigió en todas y cada una de las categorías de este país. La Cuarta División en su momento, el Regional Zona Central, la Tercera División B, la Tercera División A, la Segunda División profesional, la Primera División B y la Primera División A. Y créanme que, con conocimiento de causa, todas son necesarias y le hacen un tremendo bien al crecimiento de nuestro fútbol.

Llegó la hora de ponerse serios definitivamente. El Sindicato de Futbolistas tiene que oponerse terminantemente a esta discriminación y abuso de poder en el fútbol chileno. ¡No pueden ni deben haber privilegios! Al César lo que es del César y punto. Por lo mismo, el Sindicato de Futbolistas debe representar a todos sus socios, y hoy todos y cada uno de los que se visten de corto para jugar y brindar el espectáculo en el fútbol profesional chileno deben oponerse a dar el puntapié inicial.

No es momento de jugar con el bolsillo y menos con el campo laboral de los más desprotegidos en la actividad. Señores: es el momento de defender al fútbol chileno. Por favor, no permitamos su destrucción. No se puede mover la pelotita hasta que se aclaren un montón de situaciones irregulares que están sucediendo.

Quiero, amo profundamente el fútbol y respeto a los dirigentes, pero odio la discriminación, la prepotencia y el abuso de poder. Los chilenos ya no soportamos más dictaduras. Cuando tengamos claro lo que va a pasar con cada una de las categorías, en donde todos deben tener motivaciones obligaciones, pero también derechos para participar y un campo laboral estable y sostenible en el tiempo, dónde las categorías que anteceden a las dos principales sean respetadas y valoradas, recién ahí podemos dar inicio a una nueva temporada para bien del fútbol chileno y no para beneficio de unos pocos.

Cuando definitivamente los presidentes de los clubes no le teman al fracaso económico recién ahí van a estar preparados para el éxito financiero. ¡Sí, financiero! Porque lo deportivo sencillamente no les interesa.