Súper Clásico, Universidad de Chile vs Colo Colo

El superclásico lo decidieron los villanos

Este tipo de partidos los suelen definir los héroes. El goleador que anota en el último minuto, el arquero que tapa un penal, el habilidoso que elude a todos para convertir el gol soñado, el conductor cerebral que aniquila al rival con su sola clarividencia.

El sueño del pibe, que le dicen.

Hoy el rótulo de héroes pudieron ponérselo Octavio Rivero, con su doblete, o Felipe Mora con su jugadón en la apertura de la cuenta y su cabezazo letal para adelantar a su equipo en el marcador.

Pero no, esta vez el superclásico 181 entre Universidad de Chile y Colo Colo se definió por dos horrores propios de pibes que recién empiezan en esto del fútbol. Nada de sueño, mucho de pesadilla.

Los villanos estuvieron bajo los arcos. Johnny Herrera -que una vez más traicionó su verborrea altanera fallando en el momento más impensado- y Paulo Garcés -que también por enésima vez demostró que sus nervios pueden más que sus grandes condiciones-.

Como corolario del partido, un espectador neutral podrá concluir que si de algo sirvieron los fallos brutales de los porteros fue para firmar una igualdad que premia el parejo desempeño de ambas escuadras.

Pero para las hinchadas se trató de puñaladas suicidas, propias de un harakiri.

Al cabo, si bien justo, el empate le sabe mejor a Colo Colo. En un período de baja sale indemne del Nacional y si bien Deportes Iquique le puede sacar más ventaja en esta fecha si doblega a Everton, mantuvo la distancia con su archirrival en la tabla de posiciones.

Para la U, en cambio, se trata de un frenazo en su remontada y, con cada vez menos fechas para el epílogo del torneo, deberá seguir esperando nuevos traspiés de los que la anteceden antes de pensar en un nuevo título.

UNA OBRA DE DOS CAPÍTULOS

En la cancha hubo paridad. Un tiempo para cada uno.

Mejor, mucho mejor Colo Colo en la primera etapa. Tras un envión inicial de la U, se apoderó del balón gracias a la calidad de «Pajarito» Valdés. Como tenía socios de nivel -Esteban Pavez, Ramón Fernández, Esteban Paredes- poco le costó manejar los hilos. Abrió y profundizó el juego, eludió cuando debía hacerlo, metió buenos pases. Fue el héroe de esos primeros 45 minutos. Si el premio no fue mayor se debió al impensado gol azul cuando el local remaba contra la corriente.

Dos malos despejes albos permitieron una jugada universitaria en que tras un error de Julio Barroso, Mora eludió de túnel a Gabriel Suazo y luego envió un centro preciso cabeceado solo por Sebastián Ubilla para anotar el 1-0.

Lo mejor de Colo Colo fue la mantención del control del juego. Consciente de que, aun habiendo bajado su nivel sigue jugando más que su rival, desplegó sus mejores armas para arrinconar a la U hasta lograr el empate gracias a un golazo del charrúa Rivero, que frente a la marca de Gonzalo Jara le pegó cruzado con borde externo hacia el palo derecho de Herrera. Si este supuso que le pelota se abriría, erró. Como debía ser, la pelota se fue cerrando y tras rozar el poste se metió en la valla.

Corría el minuto 44. La U pudo haber sentido la estocada, pero la salvó la campana. Tras el descanso y merced a dos cambios clave, el equipo de Guillermo Hoyos se apropió del partido y obligó a los de Pablo Guede a pensar más en defender que en atacar.

Es que los ingresos de Franz Schultz e Iván Rozas por David Pizarro y Lucas Ontivero dotaron a los azules de intensidad y profundidad.

Ese mejor juego fue premiado con un impensado cambio de reparto en esta obra. Los héroes propios de las grandes gestas pasaron a segundo plano, era la hora de los villanos.

Primero fue Garcés, que con sus manos de mantequilla hizo de los peores temores albos una profecía autocumplida. Cierto es que Mora cabeceó solo en el punto penal, pero no había en su tiro potencia ni un ángulo imposible de alcanzar. De hecho, Garcés contuvo la pelota a pie firme, sin siquiera empinarse. Solo su temor al error puede explicar que luego de contenerlo el balón se le escurriera hasta trasponer la línea de gol.

Pero Herrera no quiso quedarse atrás. Once minutos después, luego de una bonita jugada entre Paredes y Rivero, el uruguayo le pegó otra vez cruzado buscando el segundo palo. Lo malo es que ahora su disparo iba a media altura y sin la fuerza debida.

El error de Herrera no fue el de Garcés. No fue temor al equívoco. Si el albo puede sufrir de pánico escénico, el azul busca siempre salir entre vítores. El de Rivero era un balón ideal para aquello. Y así voló buscando atraparlo en el aire en vez de manotearlo. La pelota se le coló entre los guantes y suavemente ingresó al pórtico norte. Otro manto de dudas para un arquero que es el suplente en la Selección.

Después el clásico estuvo para cualquiera. Lo falló Mora con un cabezazo y un tiro rasante que rasparon el poste derecho de Garcés. Pero también lo tuvo Colo Colo cuando Rivero disparó a las nubes al enfrentar solo y con espacio a Herrera. En la jugada siguiente falló otra vez y luego lo imitó el bisoño Iván Morales.

Tres casi goles albos en los descuentos. Para la U hubiese sido el apocalipsis. Un castigo demasiado severo. Ya haber completado nueve superclásicos sin poder vencer a su peor adversario es castigo suficiente.

PORMENORES

CAMPEONATO: Scotiabank Clausura

ESTADIO: Nacional

PÚBLICO: 43 mil personas, aproximadamente

ÁRBITRO: Roberto Tobar

Universidad de Chile (2): J. Herrera; M. Rodríguez, C. Vilches, G. Jara, J. Beausejour; L. Reyes, G. Espinoza, D. Pizarro (45′ ET, F. Schultz); L. Ontivero (57′, I. Rozas), F. Mora, S. Ubilla (45′ ET, L. Benegas). DT: Guillermo Hoyos

Colo Colo (2): P. Garcés; F. Campos, J. Barroso, C. Baeza; L. P. Figueroa (68′, I. Morales), E. Pavez, J. Valdés (81′ B. Véjar), G. Suazo; R. Fernández (68′, B. Provoste); O. Rivero, E. Paredes. DT: Pablo Guede.

GOLES: 23′ Ubilla (U), 44′ Rivero (CC), 63′ Mora (U), 74′ Rivero (CC).

TARJETAS AMARILLAS: Rodríguez, Ontivero, Benegas, Rozas (U); Baeza, Valdés, Pavez, Suazo, Paredes (CC).