El usurpador Andrés Fazio, vicepresidente de la ANFP

El personero, con un desparpajo increíble, pontificó este viernes, en un programa de Fox Sports, acerca de las gestiones que él mismo está encabezando para tener cuanto antes al reemplazante de Pizzi en la cabina técnica de la Roja. ¿Quién le entregó esas atribuciones? ¿Desde cuándo un tema como ese lo define la ANFP y no la Federación? Resulta que el señor Fazio, en esta mesa, no figura ni en las cómicas.

Tras la eliminación de la Roja del Mundial de Rusia, y ante el inexplicable mutismo de Arturo Salah y Juan Antonio Pizzi, había aparecido como vocero para tratar de explicar lo inexplicable. Andrés Fazio, vicepresidente de la ANFP, tras el desastre de Brasil les cayó del cielo a los periodistas, encargados por sus medios de conseguir lo que ahora se ha dado en llamar “una cuña” acerca de un determinado tema. En otras palabras, la frase, el concepto o la declaración que salve noticiosamente el día.

Nadie, sin embargo, reparó en que el señor Fazio se estaba arrogando atribuciones que no le corresponden. Que, consciente o inconscientemente, se estaba vistiendo con ropajes ajenos y metiéndose en terrenos extraños a su investidura. Que, con su actitud irreflexiva, estaba repitiendo, una vez más, el inconcebible desprecio del fútbol profesional respecto del amateur, prolongando una conducta impropia, avasalladora, que comenzó en el tristemente célebre período de Sergio Jadue y que, a pesar de aspectos cosméticos, se mantiene hasta nuestros días.

Porque he aquí que el señor Fazio volvió a transformarse en vocero de la Selección Chilena. Con gran pompa y boato, fue presentado la tarde de este viernes 20 de octubre como el invitado estelar de Fox Sport Radio, programa que se transmite de lunes a viernes por el cable entre las 19.00 y las 21.00 horas.
¿Qué tenía que hacer ahí el señor Fazio?

Si era para hablar de la ANFP, pase. Si era para referirse a la venta del Canal del Fútbol, proceso que se lleva dentro del más completo de los secretismos, como todo lo que ocurre al interior del organismo, también.

Pero que pontificara con todo desparpajo acerca del nuevo director técnico de la Selección Chilena, y de las gestiones que se están realizando –y que él encabeza, según su propia confesión- para tener cuanto antes al reemplazante de Pizzi, es de una arrogancia y desubicación que no se corresponde con quien ocupa tan alto cargo en la esfera del fútbol profesional chileno.

Porque, señor Fazio, la Selección Chilena –y usted debiera saberlo con una simple leída a estatutos y reglamentos-, no es propiedad de la ANFP, más allá que de los clubes que la conforman se saquen los jugadores que la integran. La Selección –se lo recordamos porque usted parece haberlo olvidado- es propiedad de la Federación Chilena de Fútbol, el ente superior al cual ustedes se muestran al parecer muy afectos a liquidar para seguir haciendo lo que se les viene en gana y continuar actuando sin ningún tipo de cortapisa o de control.

Ocurre, señor Fazio, que esa Federación está integrada por el fútbol profesional, a través de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), y por el fútbol amateur, a través de la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA).

Ambos organismos aportan sus respectivos personeros al directorio y resulta, pues, señor Fazio, que usted en esa mesa no figura ni en las cómicas. Simplemente porque los estatutos contemplan que, mientras su presidente será quien presida la ANFP, en este caso Arturo Salah, la vicepresidencia le corresponderá a quien presida la ANFA, en otras palabras, el señor Justo Alvarez.

Y si Arturo Salah tras la eliminación del Mundial fue afectado por un repentino soponcio (de “stress” habló usted para justificar que hasta el día de hoy no haya dicho esta boca es mía tras el fracaso), corresponde que quien aborde el tema sea entonces el vicepresidente de la Federación, porque por algo el organismo existe. ¿O no?

Puedo entender que, entre ustedes, que conforman el fútbol poderoso y con prensa, exista el más profundo desprecio hacia quienes no ostentan igual o parecida condición. Que miren a sus pares de la ANFA con un absoluto desdén, como por lo demás lo han demostrado por años. Y que, frente a un tema tan trascendente y noticioso, hagan del ninguneo una conducta permanente.

Pero lo que no pueden hacer, señor Fazio, es seguir metiéndose por buena parte la estructura del fútbol chileno, les guste o no les guste. Les resulte cómoda o incómoda.

¿Qué Salah no está disponible? Entonces, y si consideran que la dialéctica u oratoria de un personero del sector amateur no está a la altura, que la vocería de la Federación la tome el secretario, por estatutos también un personero de la ANFP, así como el cargo de tesorero del organismo debe desempeñarlo un personero del fútbol amateur.

Lo que no corresponde, señor Fazio, es que usted se preste para esta grosera usurpación de funciones. Que pontifique acerca de lo humano y lo divino en un tema que para nada le corresponde.

No fue todo en esta impertinente aparición del señor Fazio.

Otro tema en cuestión, porque no podía ser de otra manera, fue la venta –más bien la entrega en concesión- del Canal del Fútbol a una de las grandes transnacionales de las comunicaciones que luchan por quedarse con la estación.

Usted, señor Fazio, o no está bien informado, o mintió groseramente cuando señaló que el proceso de enajenación del activo que por estos días se lleva a cabo, y que está en la recta final según sus propias palabras, “es de lo más transparente que hay”. Dijo usted que lo está llevando a cabo una prestigiosa empresa externa y que cada club está informado al dedillo de las gestiones, a través de los personeros designados por las propias instituciones para integrar la comisión designada para dichos efectos.

Lo que usted no sabe, o simplemente olvidó u omitió, es que cada uno de esos dirigentes de clubes, integrantes de dicha comisión, debieron firmar un compromiso de confidencialidad que no pueden romper ni siquiera respecto de sus propios clubes. ¿Cómo, si no, se explica que varias instituciones se estén querando cada vez con más frecuencia que no tienen idea de en qué va todo esto?

Ninguno de los panelistas del programa, sin embargo, le preguntó a Fazio algo que acerca de este tema estaba de cajón: entregado en concesión el Canal del Fútbol, repartido el botín que los clubes esperan con ansias, ¿qué garantías hay de que ese dinero, que no es poco por cierto, quede efectivamente en y para el fútbol? Dicho de una manera más brutal, pero al mismo tiempo mucho más realista, ¿quién asegura que a los peces gordos accionistas de los clubes no se les va a quitar de la noche a la mañana el amor por sus instituciones y se lleven el dinero para la casa?

Igual, una pregunta al pasar, y que casi pasó inadvertida, parece dar luces acerca de lo que puede ocurrir. La hizo Gastón Faure, periodista de la cadena Fox: “¿Cómo se puede obligar a los clubes que el dinero que van a recibir por el traspaso del Canal del Fútbol lo inviertan en las series menores?”.

Andrés Fazio respondió rapidito, como por cumplir, sacarse el compromiso de encima y que el tema no volviera a ser tocado: “No, no se puede”.

Estimado Gastón: No te preocupes, porque en lo formal al menos, los regentes van a asegurar a los cuatro vientos que esa plata –la totalidad o gran parte de ella- van a ir a las series menores. O “Fútbol Joven”, como a ellos les gusta llamarlas para facilitar el engaño o la estafa. Recuerda que es lo que han venido diciendo por años los regentes de las distintas Sociedades Anónimas Deportivas vez que recibían millones y millones de Papá Noel Jadue que, de esa forma, los volvía a todos sordos, ciegos y mudos.

¿Y sabes por qué? Porque mediante esa triquiñuela van a pagar mucho menos impuestos que los que deberían cancelarle al Fisco, en este caso específico, al Servicio de Impuestos Internos. Lo vienen haciendo por años y no van a cambiar ahora.

Porque el zorro puede que pierda el pelo, pero nunca las mañas.