El viaje de retorno

Nuestro columnista Sergio Gilbert se refiere a los méritos de cada entrenador que estuvo a cargo de dirigir en algún momento a la “generación dorada”, la Roja más exitosa de todos los tiempos.

Sergio Gilbert J.

La llamada “generación dorada” aún no tiene padre reconocido unánimemente. Un mayoritario grupo de hinchas y un puñado de analistas tienden a reconocer en Marcelo Bielsa su paternidad. No es descabellado. Está claro que el DT rosarino fue el que logró darle forma y convicción al plantel que le devolvió a Chile la posibilidad de jugar un Mundial en 2010, ganar por primera vez un partido desde 1962 y pasar a la segunda fase. Pero ojo. El ex entrenador de la selección argentina no fue quien aunó o al menos comenzó a poner piezas diversas en un formato único: el DT José Sulantay bien puede darse ese mérito al ser que construyó los planteles juveniles que participaron consecutivamente en dos mundiales Sub 20 (Holanda y Canadá).

¿Tema resuelto, entonces?

Para nada. Una parte importante en el proceso de maduración de la referida generación tiene dos sellos más: el de Claudio Borghi y el de Jorge Sampaoli.

El “Bichi” promocionó y dio la posibilidad de explosión a varios jugadores seleccionados ya sea en momentos en que dirigió a un ganador Colo Colo como en la propia escuadra nacional.

Que el argentino no haya cumplido en la Roja lo que parecía destinado a cumplir es otro cuento: Borghi es uno de los artesanos de la “generación dorada” porque supo dar continuidad a los conceptos futbolísticos que Sulantay y Bielsa habían establecido. Ya es hora de reconocerlo…

El aporte de Jorge Sampaoli aparece claramente más potente a la vista general porque fue quien estuvo a cargo en el momento peak del plantel histórico con la más que digna participación de Chile en el Mundial de Brasil (incluido, por cierto, ese caramelo eterno que fue la gran victoria ante España en el Maracaná) y claro, en la obtención del título de la Copa América 2015.

El entrenador casildense tuvo el gran mérito de modelar jugadores y conceptos siendo adiestrador de la U más ganadora de todos los tiempos (Copa Sudamericana incluida) y luego traspasarlos, mezclarlos y potenciarlos en la Roja a modo de cóctel potente.

¿Y Pizzi? Obvio que no puede ser considerado a la altura de los anteriores, pero sí tuvo el mérito -o la suerte- de aprovechar los últimos estertores de la generación con la obtención de la Copa América 2016 y el subcampeonato de la Copa Confederaciones 2017.

Reflexionar y hacer este recorrido memorioso no es un simple ejercicio de revisionismo histórico.

Y es que cuando está claro que varios jugadores de la más ganadora generación del fútbol chileno está de vuelta o a poco de terminar sus carreras en el alto nivel es bueno ponerse a pensar cómo diantres hacemos para que Chile tenga luego otra generación similar.

Recordar, valorar y conversar puede que sea el primer paso.