Debut de Gustavo Quinteros

En Coquimbo, un chico salvó a Colo Colo de una nueva derrota: 2-2

Cuando se jugaba el sexto minuto de descuento, y en la última jugada del partido, Luciano Arriagada, de 18 años e ingresado poco antes por Paredes, metió el testazo que libró al “Cacique” de un nuevo contraste que ya se antojaba sancionado. Al cuadro albo no era dable exigirle una mejoría clara con la conducción de Gustavo Quinteros, porque el tipo es un buen entrenador, pero en ningún caso un mago para hacer milagros con apenas un par de días en la banca.

Por EDUARDO BRUNA

Había ingresado en el minuto 85, cuando para variar Colo Colo estaba perdiendo y reiteraba los problemas futbolísticos de todo tipo que ha venido evidenciando persistentemente durante todo el año. Con el dorsal número 32, Luciano Arriagada, de 18 años, seguramente no se imaginó el papel protagónico que habría de asumir minutos más tarde, cuando ingresó por quien a lo mejor es ídolo y referente: Esteban Paredes. Un Paredes particularmente desafortunado en este partido. Y ocurre que, prácticamente en lo que iba a ser la última jugada, el chico juvenil metió la cabeza ante el tiro libre frontal servido por Costa, para ponerla dramáticamente en un rincón bajo al cual no llegó el golero de Coquimbo Matías Cano. Resultado: el “Cacique” salvaba agónicamente un punto con ese 2-2 final registrado en el “Francisco Sánchez Rumoroso” y al menos salía de perdedores gracias a un chico que, hasta ahora al menos, pocos, muy pocos, tenían en sus registros.

El pitazo final de Nicolás Gamboa dio lugar a las reacciones habituales en este tipo de epílogos. Mientras los jugadores albos celebraban el empate como un triunfo, los jugadores de Coquimbo Unido quedaban con el sabor amargo de haber dejado ir un triunfo que parecía sancionado a esa altura del partido.

¿Cambió en algo Colo Colo con la conducción técnica de Gustavo Quinteros? Es pretencioso y además arriesgado adelantar un juicio. El nuevo técnico albo tuvo apenas un par de días de trabajo y es evidente que, desde el punto de vista técnico, táctico y estratégico, era bien poco lo que podía hacer. Por lo demás, es un buen entrenador, pero tampoco un mago para sacarle más partido a un plantel que tiene un exceso de jugadores limitados. De esos a los que les cuesta un mundo parar una pelota y dar un pase sin la insulsez de la búsqueda hacia atrás o hacia el costado.

El mismo teórico “armador” de este equipo -Leonardo Valencia- es mucho más de lo que se equivoca que lo que acierta, tal vez porque el poncho le queda grande y lo de él es complementar el juego de un verdadero cerebro, que claramente Colo Colo no tiene. ¿Matías Fernández? Ingresó para afrontar los últimos 30 minutos y cuando ya una nueva derrota alba en este campeonato se estaba concretando gracias al gol de penal anotado por Abrigo en los descuentos de la primera etapa. Y, más allá de un gran cambio de juego para Bolados, gestor del transitorio empate 1-1, el “Mati” no influyó tampoco mucho que digamos. No sólo eso: como si fuera una maldición, o la simple ratificación de lo que ya más de una vez hemos apuntado, en el sentido de que el físico ya no le da, terminó lesionado y abandonando la cancha cuando el tiempo reglamentario se había consumido y sólo se jugaban los descuentos.

Digamos que Coquimbo Unido tampoco había hecho mucho para quedarse con la victoria. Se vio siempre un equipo demasiado contenido y que, por alguna razón, creemos más histórica que futbolística propiamente tal, respetó demasiado a un Colo Colo que muchas fortalezas no tiene, desde ningún punto de vista.

De partida, sus dos goles no llegaron por la vía que se suponía. Uno -el penal de Abrigo- no dejó de ser polémico, toda vez que, cuando Insaurralde va arriba a buscar esa pelota, un leve desvío le hace perder de vista el balón, que siguiendo su trayectoria le pega entre la espalda y el codo. ¿Cómo hace un jugador para saltar sin despegar los brazos del cuerpo? Como sea que fuere, Gamboa, tras consultar con el VAR, y a lo mejor con el “síndrome Eber Aquino” muy presente, marcó la pena máxima.

El otro, que estaba significando el triunfo parcial de Coquimbo Unido, provino de una desafortunada salida del meta Miguel Pinto, que, ante un pelotazo lejano y casi frontal, quiso atraparla en lugar de darle tal vez un puñetazo. Lo concreto es que la pelota le cayó a Berardo que, muy vivo, la agarró con una volea de zurda que entró limpiamente en un arco desguarnecido.

Es decir que, a sus muchos pecados futbolísticos, esta vez el “Cacique” sumaba la desgracia de jugadas puntuales que lo estaban dejando una vez más sin nada. Porque el transitorio empate conseguido por Costa, tras un buen centro de Bolados para aparecer por detrás y meter el cabezazo abajo, no estaba sirviendo de nada. 

Por lo menos, y eso hay que reconocerlo, Colo Colo mejoró en cuanto a llegadas. Venía mostrando tan poco ofensivamente hablando, que en algún momento tendría que abandonar ese ominoso fondo de carencia de recursos. Suazo dejó ir una clara en el primer tiempo, Paredes elevó increíblemente un centro atrás de Véjar en la segunda etapa y el propio Véjar, con un disparo desde fuera del área, provocó la buena atajada de Cano para enviarla al córner con la punta de los dedos. ¿Hace cuánto tiempo que los hombres del “Cacique” no hacían trabajar tanto a un arquero?

Más allá del empate agónico en cancha “pirata”, este partido será recordado siempre por la hazaña de un desconocido chico de 18 años que le dio oxígeno a un Colo Colo que, una vez más, se ahogaba. Nadie puede saber lo que le depara el futuro a este muchacho Luciano Arriagada. Puede ser toda una realidad a breve plazo o una más de las tantas promesas frustradas que se cuentan por cientos en nuestro fútbol.

Sólo de él depende. Y también, por supuesto, de Gustavo Quinteros, que en su debut al menos en la banca alba demostró que no duda en darles responsabilidades a juveniles a los cuales él les encuentra futuro.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la decimocuarta fecha.

Estadio: “Francisco Sánchez Rumoroso”, de Coquimbo.

Arbitro: Nicolás Gamboa.

COQUIMBO UNIDO: Cano; Salas, González, Espinoza (62’ Osorio), Berardo; Pereyra, Manríquez (89’ Figueroa), Abrigo (89’ Abdala), Aravena (72’ Pinilla); Farfán, Vallejos (62’ Iñíguez).

COLO COLO: Pinto; Campos, Barroso, Insaurralde, Véjar; Suazo, Soto (60’ Fernández) (90+4´ Cruz), Valencia (85’ Provoste); Bolados, Paredes (85’ Arriagada) y Costa.

GOLES: para Coquimbo Unido, Abrigo, a los 45+3’ (penal), y Berardo a los 83’; para Colo Colo, Costa (cabezazo) a los 65’ y Arriagada a los 90+6’ (cabezazo).

Tarjetas amarillas: en Coquimbo, Espinoza; en Colo Colo, Valencia y Paredes.