Entre chambonadas y negociados, los grandes fiascos de Colo Colo

La partida de Martín Tonso da tema para repasar las peores contrataciones de Colo Colo en la última década. En la lista sobresalen argentinos y paraguayos.

Desafío para colocolinos de corazón: ¿Qué referencias pueden dar de Leandro Franco, Manuel Lucero, Miguel Caneo y Gino Clara?

Lo más probable es que esos nombres “les suenen”, que algo les digan. Pero no abundarán, seguramente, las precisiones.

Si el desafío lo extendemos al resto de los futboleros, muy pocos sabrán reconocerlos, porque se trata de jugadores que llegaron como capacitados refuerzos y se fueron sin aportar nada al equipo.

Algo como lo que ocurre por estos días con Martín Tonso. El delantero argentino llegó a ocupar la plaza que no pudo llenar satisfactoriamente Roberto Gutiérrez y fue presentado como “rápido, encarador y goleador”. Los dirigentes de Colo Colo, reputados desconocedores del fútbol chileno e internacional, ni siquiera repararon en los tuiteos de los hinchas de Newell’s Old Boys cuando se enteraron de la transferencia. Algunas perlitas de los “leprosos” rosarinos : “Voló Tonso. Chau, campeón, vaya a tocarse los huevitos del otro lado de la Cordillera”…”Gracias, Señor, por escucharnos”…”Colo Colo se llevó a Tonso. DIOS EXISTE Y ES MAS LEPROSO QUE NUNCA”.

Todo puso ser distinto si el delantero hubiese culminado de buena manera la gran maniobra que le permitió llegar hasta el punto penal para fusilar al arquero de Mineiro, jugando por la Copa Libertadores, y mandó la pelota a las nubes. Si convertía, los albos ganaban y se instalaban en la fase siguiente. No lo hizo, y hasta ahí llegó la aventura colocolina en ese torneo.

El hecho es que Martín Tonso se une a las decenas de fiascos que han caracterizado a la administración de Blanco y Negro, en abierto contraste con los escasos aciertos en las contrataciones. Y, con eso, se abre un nuevo motivo de discusión sobre el tráfico de jugadores malos traídos por empresarios chantas y aceptados por técnicos confundidos y dirigentes ingenuos.

¡SOSPECHOSA LA H…!

Le decían “Le” y su nombre completo es Leandro Lourenco Franco. El único mérito del delantero brasileño en Colo Colo fue convertirse en el primer albo en la temporada 2005.Jugó poco, lució menos, se fue a otras tierras y lo más destacado de su trayectoria fue un doping en Perú.

Como él hubo muchos. Pero hay que detenerse en los que vinieron sin pergaminos. El adalid en esta lista es Horacio Cardoso, un argentino al que Colo Colo rescató de un equipo de la cuarta división griega. Era malo con eme mayúscula y siguió su carrera en clubes helénicos y chipriotas.

A Gino Clara lo presentaron como “gran promesa del fútbol argentino”. Lo recomendó Diego Cagna (otro pastelito) en el 2010.Todavía no despunta. Terminó en el Agropoli, de la quinta división del fútbol italiano.

¿Saben de dónde provenía Edison Jiménez, delantero paraguayo con el que se ensartó Claudio Borghi, en su única gran equivocación en cuanto a refuerzos?: del Atlético Candelaria. Un club de la quinta divisón argentina, participante del Torneo del Interior, algo parecido al antiguo campeonato regional chileno, pero con menos categoría.

John Jairo Castillo, cuyo gran mérito era tener los nombres de otro crack colombiano, provino del Guaros, de Venezuela, que por entonces peleaba desesperadamente su permanencia en la primera división de ese paísJavier Reyna tenía más nombre, pero estaba jugando en Corea del Sur cuando se incorporó a los trabajos en Pedrero.

Resulta difícil entender cómo se las arreglan los empresarios para convencer a entrenadores que supuestamente algo saben de fútbol. Locierto es que el humorista Bombo Fica tiene una expresión muy adecuada para el caso.

LA SELECCIÓN DEL TERROR

Hasta un equipo ideal se podría formar con los chambones que no rindieron en Colo Colo. El puesto de arquero lo disputarían, con similares deméritos, el uruguayo Juan Castillo y el venezolano Renny Vega. Ambos fueron seleccionados en sus respectivos países, pero ninguno de los dos se convirtió en figura en los pastos nuestros.

Una buena línea defensiva quedaría integrada por dos paraguayos (Daniel Sanabria y Gilberto Velásquez), un argentino (Agustín Alayes) y un colombiano (Juan Guillermo Dominguez). Mediocampo talentoso habría con un paraguayo en la contención (Osmar Molinas) y dos argentinos creadores (Matías Quiroga y Horacio Cardozo). Un ataque imparable estaría constituido por tres trasandinos: Claudio Graf, Claudio Bieler y Gino Clara.

En este curioso cuadro de honor tienen que aparecer, aparte de los mencionados, los argentinos Manuel Lucero (también chileno), Facundo Coria, y Javier Toledo; los paraguayos Celso Ayala, Edison Jiménez y Nelson Cabrera; los colombianos Jorge Horacio Cerna y Carlos Salazar; los uruguayos MathiasCardaccio y Damián Malcherraufe.

Con los entrenadores también habría paño para cortar, proe da para otro cuento.

Otro notables que rindieron poco, peor sin ganarse el odio de los seguidores albos, fueron Cristián Bogados, José Manuel Rey, Lucas Wilchez, Javier Cámpora, César Carranza, Domingo Salcedo, Gustavo Biscaycazú, Sebastián Cejas, Mauro Olivi y Fernando De la Fuente.

¿Y el Carucha Fernández?, se estarán preguntando todos.

No está olvidado. Merece capítulo especial por dos factores: primero, porque pertenece a una era anterior (consignamos solamente lo ocurrido en la última década, y él llegó el 2004), y segundo, porque es el peor refuerzo en la historia del club y pelea lugar en la historia del fútbol chileno. Hasta un espacio se ganó en nuestra sección «Cero Aporte».

Adrián Eduardo Fernández, un tipo simpático y querible, jugó 12 partidos en Colo Colo, anotó dos goles y se perdió al menos otros dos en cada partido que jugó. Pertenece a la camada que trajo Ricardo Dabrowsky y que completan Darío Cajaravilla, Marcelo Verón y Germán Real, otro trío de notables reprobados.

La curiosidad es que Carucha prolongó su carrera en el The Strongest boliviano y defendió a diversos clubes en los Emiratos árabes Unidos, Suiza, Bulgaria e Israel. Y en ninguna parte le pagaron poco.