Ernesto “Che” Guevara: a 56 años de su muerte en Bolivia

El 9 de octubre de 1967, al día siguiente de su captura por los militares bolivianos en la localidad de La Higuera, el guerrillero fue ejecutado por el sargento Mario Terán.

Por SERGIO ANTONIO JEREZ / Fotos: ARCHIVO

Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928. Fue un combatiente y revolucionario iberoamericano y un estadista, escritor y médico argentino-cubano y uno de los ideólogos de la Revolución Cubana como comandante de la guerrilla, junto a Fidel Castro.

En 1951 emprende un viaje en motocicleta comenzando por el sur argentino y siguiendo viaje hacia el norte pasando por Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, desde donde viaja en avión a Miami para regresar finalmente a Buenos Aires. El contacto con las condiciones extremas en que sobrevivían los mineros chilenos y su trabajo en la leprosería peruana de San Pablo, a orillas del Amazonas, fueron momentos cruciales para la formación de la sólida ideología revolucionaria que ya nunca lo abandonaría.

Tras su retorno, termina la carrera de Medicina y se gradúa en 1953. Será en un viaje a Guatemala, donde comparte la pensión con otros exiliados, cuando empieza a sentirse atraído por la situación social cubana, mientras profundiza su formación marxista.

Convencido de que la revolución era la única solución posible para eliminar las injusticias sociales existentes en Latinoamérica, en 1954 Ernesto “Che” Guevara se marchó rumbo a México, donde conoció a Fidel Castro, hecho que cambió el curso de su vida en aquellos momentos cuando ansiaba la institución práctica de su lucha a favor de los desposeídos, al combatir contra la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba.

En ese momento, Ernesto Guevara decidió unirse como médico al movimiento integrado por revolucionarios cubanos seguidores de Fidel Castro, entre los que se encontraba su hermano Raúl Castro y los guerrilleros Camilo Cienfuegos y Juan Almeida, desembarcando con ellos en Cuba en 1956.

Guevara formó parte de la expedición del yate Granma dirigida por Fidel Castro, la cual marcó el comienzo de la lucha armada. Ya instalados en la Sierra Maestra, mandó a diversos guerrilleros a las montañas orientales hacia el oeste, en calidad de lugarteniente de Fidel, para conquistar la isla. De igual forma, Guevara participó en 1958 en la batalla por la toma de Santa Clara, y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Fulgencio Batista.

El «Che» y Fidel Castro, tras el triunfo de la Revolución Cubana.

 

Luego del triunfo de la Revolución Cubana, por órdenes de Fidel, Guevara partió hacia La Habana para ocupar la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, situada en la entrada de la bahía de La Habana, donde llegó al frente de su columna el 3 de enero.

El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y con ello se le asignaron diversas responsabilidades de Estado y del gobierno. Por ejemplo, fue jefe militar de La Cabaña y jefe de Capacitación del Ejército Rebelde; posteriormente, jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, presidente del Banco Nacional de Cuba y, finalmente, jefe militar de la región de Occidente.

A finales de 1960, el gobierno cubano nacionalizó las empresas estadounidenses en ese país. En octubre de ese mismo año, Washington prohibió las exportaciones a Cuba, con lo que se inició el embargo, que posteriormente fue ampliado. Así, entre octubre y diciembre de 1961, emprendió una gira diplomática por los países comunistas, que representaban para él un faro ideológico. En Moscú se reunió con el líder soviético Nikita Kruschev, que le confirió honores de jefe de Estado. En ese viaje el “Che” logró el primer acuerdo con la URSS, en el que estableció que Cuba recibirá armas y petróleo, además de especialistas soviéticos en materia económica, a cambio de azúcar. Es por eso que a comienzos de 1961 los Estados Unidos cortaron definitivamente toda relación diplomática con Cuba.

Después del triunfo de la revolución y de hacerse cargo del Banco de Cuba y del Ministerio de Industria, el Che Guevara comenzó a desarrollar la idea de lanzar una “revolución continental”, la cual quiso comenzar en Bolivia.

En agosto de 1966 llegó a La Paz, Bolivia, para participar en la guerrilla que ahí se engendraba, pero sin el apoyo de los revolucionarios locales. Guevara combatió en la clandestinidad de las montañas bolivianas, pero el 8 de octubre de 1967 fue herido, capturado y llevado a la escuelita de La Higuera. Fue entonces cuando el 9 de octubre, al otro día de su captura, el sargento Mario Terán lo ejecutó. Luego fue trasladado a Vallegrande, donde el cuerpo fue colocado en un lavadero de mármol del hospital local para ser fotografiado.

Al cadáver de Ernesto Guevara puesto en una losa en Vallegrande para que fuera fotografiado.

En 1977, en una entrevista con la revista francesa París Match, el sargento Terán narró así la muerte del «Che»:

«Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: ‘Usted ha venido a matarme’. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ‘¿Qué han dicho los otros?’ (en relación a Willy y el Chino). Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ‘¡Eran unos valientes!’ Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al ‘Che’ grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el ‘Che’ podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno -me dijo- y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’ Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El ‘Che’, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto».

Las ideas del “Che” Guevara fueron siempre las de una América Latina independiente, unida y socialmente justiciera. Hoy día sigue considerándosele uno de los personajes más influyentes del siglo XX, así como una personalidad que encarnó en sus actos la lucha por la libertad de conciencia del pueblo cubano y la necesidad de que se respete la libertad de conciencia de todos los pueblos del mundo, sin que otra nación se le imponga política, económica o militarmente.