Estados Unidos le da un poco de oxígeno a Venezuela

La administración Biden levantó una parte de las sanciones petroleras impuestas al país sudamericano, como muestra de su apoyo a las negociaciones con la oposición.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

El departamento del Tesoro concedió a la petrolera estadounidense Chevron una licencia de seis meses para volver a la producción de petróleo en Venezuela, después de años de sanciones que han reducido drásticamente las ganancias de petróleo y gas que han fluido al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Esto, luego de que el gobierno venezolano reanudara negociaciones con la oposición y firmaran un acuerdo en México que marcó un primer paso “necesario” para la reconstrucción de Venezuela.

A principios de este año, el Departamento del Tesoro volvió a permitir a Chevron, con sede en California, y a otras empresas estadounidenses, realizar el mantenimiento básico de los pozos que opera conjuntamente con la gigante petrolera estatal Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa).

Según la nueva política, los beneficios de la venta de energía se destinarían a pagar la deuda contraída con Chevron, en lugar de proporcionar beneficios a Pdvsa.

Las conversaciones entre el gobierno de Maduro y la Plataforma Unitaria se reanudaron en Ciudad de México tras más de un año de pausa. Quedaba por ver si tomarían un rumbo diferente al de anteriores rondas de negociaciones, que no han supuesto un alivio para el estancamiento político del país.

Un alto funcionario de la administración estadounidense, que informó a los periodistas sobre la acción de EEUU bajo la condición de anonimato, dijo que la flexibilización de las sanciones no estaba relacionada con los esfuerzos de la administración para impulsar la producción mundial de energía a raíz de la invasión rusa de Ucrania, y que no se esperaba que la decisión tuviera un impacto en los precios mundiales de la energía.

El funcionario dijo que Estados Unidos vigilaría de cerca el compromiso de Maduro con las conversaciones y se reservó el derecho de volver a imponer sanciones más estrictas o de continuar suavizándolas dependiendo de cómo se desarrollen las negociaciones.

“Si Maduro vuelve a intentar utilizar estas negociaciones para ganar tiempo y consolidar aún más su dictadura criminal, Estados Unidos y nuestros socios internacionales deben volver a imponer toda la fuerza de nuestras sanciones que llevaron a su régimen a la mesa de negociaciones en primer lugar”, dijo el senador demócrata Bob Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

En tanto, la mayoría de la oposición venezolana piensa que el acuerdo es necesario, pero insuficiente. Los principales dirigentes de la Plataforma Unitaria, que agrupa a la oposición democrática, saben que los acuerdos con la comunidad internacional como testigo son hoy su única carta a jugar ante el aplastante poder que ejerce el chavismo en el interior del país.

“El acuerdo es un paso adelante importante. La ONU administrará recursos para enfrentar temas urgentes de la vida nacional. Todo lo que sea mejorar la vida de los venezolanos lo aplaudo”, resumió el historiador Rafael Arraiz.

En tanto, el economista Asdrúbal Oliveros, director de EcoAnalítica, dijo que “las necesidades de la reconstrucción de Venezuela son muy superiores”.

Este economista participó en la creación del Plan País, con el que la oposición proyectó las necesidades para recuperar a la Venezuela derruida por la revolución. Según sus cálculos, serían necesarios 38 mil millones de inicio, el 60% del PIB actual.

Los tres mil millones de dólares pactados en México mejorarán servicios públicos si se cumple el acuerdo y no caen en garras de la corrupción, pero persisten los mismos nubarrones oscuros en el horizonte del país en lo referente a elecciones democráticas o la libertad de los 251 presos políticos, no incluidos en el texto final.

“Al chavismo no le importa ceder en algunos aspectos que para ellos son intrascendentes, como el humanitario, pues eso no les afecta en su proyecto, que es la perpetuidad en el poder, mientras que a la oposición sí le afecta, pues termina cediendo lo poco que tiene a cambio de apenas promesas que luego el poder puede romper, como siempre ha hecho”, opinó el politólogo Walter Molina.