Este viejo sigue siendo joven: el jeans cumplió 150 años

Un sastre judío-letón de Reno, Nevada, inventó los resistentes pantalones de trabajo en mayo de 1873.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

El francés Yves Saint Laurent, uno de los más afamados modistas, resumía perfectamente el espíritu de los blue jeans: “Son perfectos, porque tienen modestia, expresión, atractivo sexual y simplicidad”.

Y si fueron diseñados como una vestimenta de trabajo, a lo largo de los años fueron adquiriendo otra dimensión, mucho más allá de lo imaginó su inventor, Jacob Davis.

Nacido en Letonia y con sangre judía, se estableció en Reno, Nevada, donde trabajaba como sastre. Un cliente lo visitaba a menudo y se quejaba de que los pantalones de trabajo se le rompían irremediablemente. Para él fue un desafío.

Así que tomó la tela más resistente que conocía, el denim (100% algodón), y a sus pantalones les añadió remaches de cobre en los puntos de tensión. El denim fue desarrollado en Nimes, Francia (y de ahí su nombre: De Nimes). A Estados Unidos llegó a las fábricas textiles de Manchester, en New Hampshire, durante el siglo XIX.

La creación tuvo impacto inmediato, y obreros, mineros y agricultores los hicieron rápidamente sus favoritos. Era lo que estaban buscando y Davis los tenía, pero carecía de los recursos suficientes para pagar la patente y comenzar la fabricación en serie. Así que para la industrialización se asoció con un judío conocido, llamado Levi Strauss, comerciante de productos secos de San Francisco.

Obtuvieron la patente estadounidense el 20 de mayo de 1873, y, como sucede tantas veces, Strauss pasó a la historia, y Davis, al olvido.

Los Levi’s y los jeans, en general, fueron desde entonces sinónimo de impacto y rebeldía. Y los usan tanto los jóvenes como los viejos, los rockeros, los niños y las mujeres, al igual que peones, campesinos y mineros.

También se han convertido en un elemento básico de la moda occidental y en un hilo conductor de la historia. “Cuando pensamos en jeans, pensamos en el prototipo de vaquero blanco cabalgando hacia la puesta de sol, que es sinónimo de la publicidad de los jeans desde finales del siglo XIX hasta nuestros días”, dice la historiadora de la moda Emma McClendon.

“Al principio se trataba de ropa de trabajo que se usaba para faenas duras. Los vaqueros los llevaban, los africanos esclavizados y los descendientes de afroamericanos desde hacía generaciones. Lo llevaban los inmigrantes chinos que construían el ferrocarril transcontinental. Y fue acompañada de un trabajo realmente duro, que a menudo queda fuera de una visión romántica”, agrega la experta.

En los tiempos modernos, los jeans también sobrevivieron al cambio de trabajar en casa que trajo aparejada la pandemia de covid-19.

Como ejemplo, en Estados Unidos las ventas cayeron de 16.600 millones de dólares a 12.800 millones durante la pandemia, pero se prevé una remontada del mercado hasta alcanzar 20.700 millones de dólares en 2026.

Y la firma de análisis Research and Markets espera que el mercado mundial de jeans supere los 95 mil millones de dólares en 2030. Y claro, eso se entiende, porque son modestos, atractivos y simples.