“Este virus no es un partido de fútbol ni cada enfermo es un gol…”

Experto colombiano analiza en forma crítica la pandemia desde la óptica de los medios de comunicación, que según enfatiza “nos cuentan esas noticias terroríficas del coronavirus con un dejo de emoción futbolera”. Una metáfora del fútbol en tiempos de angustia y muerte.

Uno juega como vive es una vieja frase acuñada por los “filósofos” del fútbol, mientras que otro aforismo recurrente asegura que “el fútbol es una parábola de la vida”. Y hoy que el mundo se detiene a combatir contra el peor rival de la historia, una demoníaca pandemia de coronavirus, ese mismo fútbol nuestro de cada día se encuentra parado como tantas otras industrias de Chile y demás países. Bajo el rumor ensordecedor de la muerte que forma parte de cada informe cotidiano en los medios, a veces se escuchan las quejas en sordina de los jugadores por la rebaja de sueldos o, simplemente, porque la quiebra se cierne sobre una actividad que hace hace tres meses vendía partidos a la TV en millones de dólares.

“El virus vive feliz en los medios”, dice el experto colombiano en comunicación Omar Rincón, quien sugiere a los diarios, radios y canales –especialmente sudamericanos- “recordar que este virus no es un partido de fútbol, que cada enfermo no es un gol, que cada decisión de los gobiernos no es un cántico de barrabrava. Menos es más, pero un menos con conciencia social y responsabilidad democrática”.

Admirador de García Márquez y del Pibe Valderrama, Rincón es ensayista, periodista, profesor universitario, crítico de televisión y autor audiovisual. También visita frecuente de Argentina, donde desarrolla distintos proyectos de comunicación, dicta cátedras en las universidades porteñas y a veces –como en este diáologo con Página12- aprovecha de conversar con la prensa para sondear la realidad más humana en los propios medios.

Sobre su percepción profesional del actual tratamiento mediático del coronavirus, el experto utilizó una metafora netamenete futbolera que también llega directo a la sensibilidad de los chilenos.

“Mire estas dos perlas: en Caracol Televisión -el canal número uno en rating en Colombia y que duplicó su sintonía en tiempos de esta ‘cosa’- “lo más importante es la gente y su salud”, dicen y agregan que “garantizamos la mejor y más responsable información en tiempo real”. Y para hacerlo nos cuentan esas noticias terroríficas del coronavirus con un dejo de emoción futbolera. Cada contagiado es un gol que se narra, cada comentarista es un fanático que inventa análisis, el árbitro es un gobierno que mete más miedo y todos somos barras bravas dispuestas a linchar o reír. Y todo en directo y en vivo: no hay pausa, ni reflexión, ni esperanza, ni humor, ni ambigüedad: y otro virusiado, gol y goool y goool. Así esta “cosa” se convierte en miedo mediático ya que nos dice que el mundo real-real es una amenaza, luego mejor quedarnos en casa y como no hay fútbol y deportes, y las telenovelas y realities aburren, mejor ser espectadores de las miserias humanas y políticas de los otros. Así creamos el comportamiento perfecto: estamos en casa viendo la tele porque el afuera real es amenazante, sobre todo porque los humanoides son poco confiables en sus cuerpos”, analiza el estudioso colombiano.

Omár Rincón (Foto Página12).


A Rincón le brota por los poros una sensibilidad futbolera que contribuye a acercar la realidad comunicacional de hoy a esa misma masa apasionada que antes volcaba su fervor en los estadios o frente a la pantalla de la TV. El profesor recomienda a los medios en estos tiempos la clave de “reportear, no analizar. Ojo con los títulos. No se trata de un gol, no se cuenta cada “viruseado” como un gol patrio, no se comunica cada miedo con la emoción del hincha”

El académico sostiene que en tiempos de pandemia y angustia, “más que nunca se necesita y exige contexto. Contexto, antes que el directo, el envío primero es el contexto, sin contexto no hay sentido. Hacer periodismo tutorial: más que informar primero, se debe hacer periodismo lento, comprensible y explicativo. Un tutorial que desactive los miedos y active al ciudadano. No se trata de producir terror, sino de colaborar en la generación de confianza. Periodismo lento: no al directo, al en vivo, a la alarma. Sí al pausar, tener datos, verificar los datos, evitar a los expertos opinólogos, ganar el criterio. Esto significa renunciar al periodismo de “todo por un clic” para hacer el periodismo que provee criterio. Menos es más: recordar que este virus no es un partido de fútbol, que cada enfermo no es un gol, que cada decisión de los gobiernos no es un cántico de barra brava. Menos es más, pero un menos con conciencia social y más responsabilidad democrática”.

Al fin, una lección de periodismo para sobrevivir a la información catastrófica en época de pesares pandémicos y de muerte a cada vistazo de la realidad. Un golazo de este Rincón que nunca entró a una cancha, pero que nos invita a celebrar la vida y tomar el fútbol como abordable referencia popular en el afiebrado mundo mediático actual.