Esteban Paredes y José Pedro Fuenzalida: mortalmente diferentes

El histórico goleador albo y el volante de la UC han resultado determinantes en las actuales campañas de sus respectivos equipos. Durante este mes se cruzarán en tres partidos “de terror”. Sin embargo, su camino por el fútbol y la vida los hace completamente incomparables. Esteban Paredes y José Pedro Fuenzalida

En este juego de universos paralelos, Esteban Efraín Paredes Quintanilla lleva todas las de ganar en lo futbolístico, principalmente por sus goles, oficio y trayectoria. Pero José Pedro Fuenzalida Gana, desde la vereda opuesta, también aporta lo suyo en la mejor campaña de su carrera.

Cuando ni siquiera soñaba con teñirse el pelo y ser apodado “Visogol”, Paredes (1 de agosto de 1980, 36 años) corría tras la pelota en canchas de tierra en su barrio, Forestales, entre Errázuriz y Santa Victoria, en Pudahuel, pero principalmente en el colegio, el Complejo Educacional Cerro Navia. En los recreos y por la selección del colegio no fallaba nunca.

Fuenzalida (22 de febrero de 1985, 31 años) creció en la calle Waterloo, en Las Condes, detrás del Hospital de la FACH, y allí los niños no juegan en las veredas. Estudió en el afamado Colegio Cordillera, enclavado a pocas cuadras de San Carlos de Apoquindo. Y lo suyo no era el fútbol, sino el vóleibol. El gusto por la pelota vendría un poco más tarde.

“Cuando tenía cinco años, mi mamá se fue de la casa con mi hermana chica y me dejó solo con mi papá. No la volví a ver en ocho años”, relató Paredes en el programa televisivo “Vértigo”. Y agregó: “Cuando tenía 13 años, vivimos juntos un par de meses, pero no funcionó. Yo le tengo cariño, pero no es como de un hijo a una madre. Cuando más la necesité no estuvo a mi lado… Mi papá me dio de comer, me protegió para que no me faltara nada. Y luchó mucho para que yo fuera al colegio, para que no tuviera malas influencias, que no me metiera en las drogas o en el alcohol”.

Fuenzalida es el segundo de nueve hermanos, de una familia ABC1, muy apegada a las tradiciones. Como la que indica que cada verano, “Chapita” partía de vacaciones a la casona de su abuela, en Las Cruces. Y a pro- pósito de cruces, el jugador co- lecciona biblias e imágenes de la Virgen, de la que es devoto.

¿Será un ingeniero?

A los 11 años, Paredes jugó en las series menores de Audax Italiano y luego estuvo tres meses en las de Cobreloa, que entrenaba en el Estadio Nacional. Pero a él le hacían mal los viajes en micro. Se mareaba y terminaba vomitando. Por eso siguió en el “Franja Juvenil” de Cerro Navia. “Me gustaba jugar a la pelota en el barrio, pero en un club era distinto. Además vivía muy lejos, tenía problemas con el tema de las micros”, dijo en entrevista con colocolo.cl, el sitio oficial del club.

A la misma edad, “Chapa” Fuenzalida ingresó a las series menores de la UC. El vóleibol había quedado en el olvido, y sus afanes de guitarrista quedaban postergados, aunque jamás olvidados (Metallica y Guns ‘N Roses son sus grupos favoritos). San Carlos le quedaba a la vuelta de la esquina, y siempre demostró ser tal como en el colegio: un deportista ejemplar. Serio, responsable, cumplidor.

Quince años tenía “Visogol” cuando se fue a probar a Santiago Morning. Aunque tenía un “pituto”, él hizo la prueba igual, y en menos de 20 minutos marcó dos goles. Quedó y no se fue. “Armado” de un limón, superó los problemas con los mareos y llegaba a entrenar aunque debía cruzar toda la capital. Firmó su primer contrato profesional a los 19 años, y estuvo en el “Chago” en cuatro períodos. También jugaría en Puerto Montt, Universidad de Concepción, el desaparecido Pachuca Junior (México), Cobreloa. El 23 de junio de 2009 fue presentado por primera vez en Colo Colo, su equipo de toda la vida.

En la familia de Fuenzalida, pocos creían que podía ser futbolista profesional. Sus excelentes notas, su capacidad intelectual, sus intereses apuntaban a otras áreas. Y para él fue un dilema difícil de resolver. Pese a todo, en 2004 debutó con Jorge Pellicer en la banca. Tenía también 19 años. El 7 de agosto, ante Cobreloa, anotó su primer gol, pero él nunca aspiró a ser goleador. Titular en 2006, con intermitencias en 2007, al terminar el torneo de Apertura de ese año anunció su retiro. Iba a estudiar Ingeniería Comercial en la UC.

En esos años, Paredes quería ser detective y preguntó por los requisitos. Entre ellos, que ningún integrante de su familia hubiese estado privado de libertad. Hasta ahí llegaron sus deseos. Y es que los temas judiciales parecen estar más cerca en los barrios bajos. Él mismo se vio involucrado en la compra de televisores y acusado por receptación en noviembre del año pasado.

Finalmente, se suspendió el procedimiento contra el delantero luego de realizar una donación de nueve millones de pesos al hogar de niñas Quillahua, de la Fundación Paicavi, ubicada en Buin. Y hace unos días, su tío, Miguel Ángel Paredes, fue arrestado por tráfico de 70 kilos de marihuana prensada, avaluada en casi 380 millones de pesos.

Fuenzalida quiso ser ingeniero desde pequeño, pero sus intereses siempre fueron diversos. Amante de la lectura y de la música, formó una banda musical cuando joven. Hijo de una familia tradicional y acomodada, José Pedro estudió en un colegio asociado al Opus Dei que tiene una mensualidad aproximada a los 400 mil pesos y que hace varios años figura con los mejores puntajes en la PSU.

De hecho, el lateral-volante estuvo cerca de los puntajes nacionales en Matemática y podía optar a cualquiera de las carreras que quisiera en la universidad. Finalmente se decidió por la carrera más riesgosa: las pegadas a las rayas de la cancha.

Goleadores

Para llegar a Colo Colo, Esteban Efraín tuvo que batallar contra los dirigentes de Santiago Morning, que no lo querían dejar partir. Si no lo hacían -les dijo- no jugaba más. Y también debió presionar a los de Colo Colo para irse en 2012 al Atlante de México. Claro que luego de actuar en la temporada 2013-2014 en Querétaro, volvió al idilio con la camiseta alba, donde regresó el 13 de enero de 2014 para convertirse en uno de sus goleadores históricos.

Luego de estudiar seis meses en la universidad, “Chapita” decidió retornar al fútbol profesional. A la UC, pensaban todos. Católica preparaba su participación en el Torneo Apertura 2008 y la Copa Libertadores con Fernando Carvallo en la banca.

Pero el 29 de enero es fichado por Colo Colo. Una daga en el corazón para los hinchas cruzados. Sin embargo, sólo disputó siete partidos en ese torneo por los albos, y partió a préstamo al O’Higgins de Jorge Sampaoli, donde jugó todos los partidos y anotó seis goles. Al año siguiente, volvió a ser titular y marcó ocho goles entre Apertura y Clausura.

Su olfato goleador le abrió siempre las puertas a Paredes. Sin ser hábil, desequilibra con su físico y su buena técnica. Devenido ahora en capitán de los albos por decisión de Pablo Guede, Paredes entró el domingo entre los tres goleadores históricos del club. Tras sus tres tantos en la remontada ante San Luis, suma 135 goles (105 en torneos nacionales, 14 por Copa Chile y 16 por Copa Libertadores), con lo que desplazó a Alfonso Domínguez (133), aunque igual está muy lejos de los otros del podio: Carlos Caszely (208) y Francisco “Chamaco” Valdés (207).

Con muchas intermitencias entre 2010 y 2011, Fuenzalida no lo pasaba muy bien en Colo Colo. En el Apertura 2012 volvió a ser titular, pero en el Clausura no fue indiscutido. Hasta que llegó el 2013, cuando el lateral jugó todos los partidos y marcó en total siete goles. En el Clausura 2014 se mantuvo como titular como extremo derecho, hasta que el 28 de julio de 2014 se oficializa su traspaso a Boca Juniors, donde jugó -como en el chiste- tres veces: tarde, mal y nunca.

Paredes, quien acaba de renovar por un año en los albos (“quiero terminar acá, ser parte de la historia, seguir haciendo goles”), destaca que Pablo Guede ha sido fundamental en su alza de rendimiento, y no oculta sus ganas de volver a la Selección. “Hay otros compañeros que pueden estar a nivel de selección, pero yo trabajo duro y si llega una oportunidad, voy a estar”.

Fuenzalida, para sorpresa de muchos pero sobre todo para los argentinos, fue figura en la Copa Centenario, tras regresar a la Católica después de casi nueve años para afrontar el Torneo Clausura 2016. Fue vital también su gol ante Audax Italiano que les dio ese título a los cruzados. Y con otro suyo, los de la franja se impusieron a la U en la final de la Supercopa. Sus actuaciones ante Unión o en Copa Chile frente a los mismos azules, dan cuenta de una temporada excepcional para el lateral.

Ahora, en este mes, se vienen tres choques entre Colo Colo y la UC. Primero el domingo, en San Carlos, y luego por las semifinales de la Copa Chile. Serán encuentros de alta intensidad, con dos cuadros en racha y que cuentan con dos de los mejores del campeonato: Paredes y Fuenzalida.

El primero es alto (1,78 metro) y pesa 82 kilos; Fuenzalida, menudo y liviano (1,71 y 67 kilos). El delantero es lento y fuerte; el lateral, rápido y vivaz. “Chapita” es rubio natural; Paredes ya no se tiñe…

Este análisis también lo puedes leer en el periódico Cambio 21.