Estudio postula que tener canas podría ser un proceso reversible

Científicos descubrieron que las células madre atrapadas pueden ser la razón por la que los cabellos envejecidos se vuelven grises.

Por ANDRÉS ALBIRQUERQUE / Foto: ARCHIVO

Un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina Grossman, de la Universidad de Nueva York, afirma haber descubierto que el secreto de la aparición de las canas está en las células madre atrapadas (llamadas melanocitos), y que un tratamiento futuro podría fácilmente revertir el proceso.

El estudio, publicado esta semana en la revista Nature, postula que los melanocitos son el principal mecanismo que produce el pigmento melanina, que da color a la piel y a los ojos. Y, también, es la clave del color del pelo.

Los melanocitos o McSC merodean por los folículos pilosos, donde reciben una señal proteica que les indica cuándo deben convertirse en células maduras. Las células maduras liberan pigmento y así se obtiene el color del pelo.

Los científicos descubrieron que los McSC se mueven entre compartimentos microscópicos del folículo piloso. Cada compartimento puede dar una señal proteínica ligeramente diferente, lo que permite a la célula oscilar entre distintos niveles de madurez. Esto es muy distinto de cómo funcionan otras células madre, es decir, madurando hasta que mueren.

El singular nivel de madurez de los MsSC se complica cuanto más envejecemos. A medida que el pelo crece y se desprende en ciclos, más McSCs se quedan atascados en un compartimento concreto llamado protuberancia del folículo piloso.

La protuberancia del folículo no está dando a esos McSC la señal para madurar, y no los está enviando de vuelta a un compartimento que sí lo haría. Las células atascadas permiten que el pelo siga creciendo, pero no recibe su dosis de pigmentación, por lo que salen canas.

Y aunque los McSC no son el único factor que determina cuando aparecen las canas, los encargados del estudio sugieren que en el futuro no será difícil detener o revertir el proceso moviendo los McSCs a su ubicación adecuada.

“Nos interesa saber cómo se regulan las células madre que residen en nuestro organismo para mantenerlo en buen estado y cómo pueden reformar los tejidos cuando se pierden por lesiones”, explica Mayumi Ito, investigadora principal del estudio.