Experto automotriz: «Los robos de autos no van a parar porque esté grabada la patente»

Dueño de automotora comenta que, tras la promulgación de la nueva ley que obliga a los conductores a señalar las matrículas de los vehículos en espejos y vidrios, la medida «fue hecha a la rápida».

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

Mauricio Laguna actualmente es dueño de la automotora Laguna Autos. Lleva 35 años en el rubro automotriz. Y señala que la nueva ley de grabado de patentes en vidrios y espejos es parecida a lo que pasó con los chalecos amarillos. «Se van a disparar los valores», recuerda.

Como conocedor del tema, detalla que el proceso para colocar la matrícula es con una pasta ácida y con un papel prepicado. Sin embargo, agrega que se podría borrar la inscripción con un dremel.

«Es una cuestión que será regulada, pero cuando salgan esas patentes que vengan sobre una base borrada, sin tener antecedes, ¿qué hará Carabineros? ¿Habrá una condición específica que te quieran colocar para grabar la patente? Son medidas que están tomadas a la ligera», manifiesta.

Además, afirma que «se enfocan en protegerse, pero te exigen colocar las patentes y hay que pagar por ese servicio… La ley se hizo muy a la rápida con gente inexperta».

Mauricio Laguna explica el tema del grabado de la patente en ventanas y espejos.

Laguna recuerda que antiguamente vendía pastas ácidas para los grabados y descubrió que «algunos bandidos adquirían ese implemento para enmarcar la placa patente. Ese ácido no es profundo y marca solamente, no da mayor protección».

«Con la misma pasta, con el mismo ácido, se podía borrar la placa patente y sobre eso se podía hacer la reinscripción», añade.

En ese sentido, dice que «los robos de autos no van a parar porque esté grabada la patente».

Para evitar la venta de autos robados recomienda que todos los vehículos deben venir con sistemas de seguridad y que ofrezcan un seguro «que vaya acorde con la realidad».

Sobre la propuesta de algunos parlamentarios de que el grabado sea costeado por las municipalidades, dice que es «para paliar un poco el costo, pero el fin no es bueno».

Por último, considera que el grabado se haga en las plantas de revisión técnica con un aporte monetario del Estado. «El costo sería baratísimo, no más de $1.000», cierra.